22 Nov. 2018 | 07:35
22 Nov. 2018 | 07:35
Apostillas Mundialistas

¡Fuimos enviados a Brasil!

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  • Por fin apareció el socio capitalista, el "sponsor", el que pone la “tarasca”...

    El viaje no fue fácil. Aparentemente el presupuesto no es muy grande y ya empezamos a notarlo en el traslado. El viaje tuvo escalas, lo cual no podría ser del todo grave si el viaje se hace en avión y la escala es una. Pero cuando tuvo tres escalas… la cosa cambia. Flete desde La Plata hasta Retiro, ómnibus hasta Rio (36 horas), más un viaje hasta Porto Alegre en un “fusca” modelo ´82. Podemos decir que el viaje fue, algo agotador. Ahora, nunca la pena es grande cuando la empresa es prometedora.

    Habiendo llegado al lugar de hospedaje vimos que todo había sido muy prometedor... literalmente. Porque nos habían prometido una habitación individual con baño en “suite”, frigobar, wi-fi, room service, etc… Sólo encontramos una habitación que compartiríamos con 73 personas, 73 hinchas mundialistas de todas partes del mundo. Cuando digo habitación soy generoso, ya que el lugar se parece más a un galpón, el cual sospecho fue climatizado “ad hoc”. Es evidente que en un pasado muy cercano servía para albergar animales. No será muy cómodo, tampoco huele bien, ni está ubicado cerca del estadio. El mobiliario consiste de 36 camas cuchetas y una camilla, tres mesas de luz, una lámpara y dos sillas. El baño, se lo pueden imaginar (o mejor no lo hagan).

    Sin embargo, estamos más felices que nunca. Digo “estamos” porque no emprendí solo este viaje, por suerte tengo compañía, ya les contare en próximas apariciones. Es mi primera corresponsalía en un mundial, la responsabilidad es muy grande.

    Al ubicarme en una cucheta que no está ni muy cerca, ni muy lejos del baño (tengo la costumbre de levantarme a mitad de la noche a cepillarme, por segunda vez los dientes), encuentro de vecinos a una anciana y su nieto, ambos nigerianos. El joven (de incalculable edad, puede tener tanto 13 como 31 años) se llama Kingsley, la anciana Patience, ambos son de apellido Ogbeide. Para mi sorpresa ella dice ser “médium” y se “conecta” con una leyenda de mi patria, la Hermana Rosa. Ella le pasó el resultado del partido entre nuestra selección nacional y sus "panteras negras del África" (como nos cuenta que le gusta decirle a su equipo). Con un grado de ansiedad incalculable le pido me diga cuál será el resultado. Piensa unos segundos, mientras el silencio invade todo el galpón, hasta que me contesta con frialdad: “No estás preparado para manejar esta información”. Obviamente quede mudo, perplejo.

    Aún no sabemos cómo formará, ni cuál será la disposición táctica de la Argentina para afrontar su último compromiso en la fase de grupos.-

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