22 Nov. 2018 | 07:34
22 Nov. 2018 | 07:34
Opinión

Messi, el surfista

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  • Una breve reflexión sobre su rol y juego en la selección argentina, tras el triunfo ante Colombia en las eliminatorias de Rusia 2018. 

    Nunca practiqué surf. Lo intenté una vez, en las playas uruguayas del departamento de Rocha, en Barra de Valizas. No lo logré, no pude superar la rompiente, mucho menos ponerme de pie sobre la tabla. Pero sí he jugado al fútbol y mucho, desde que aprendí a caminar hasta hace un rato. Por eso creo que Messi es el mejor futbolista de este tiempo y uno de los mejores de la historia.

    Aunque hay algo en él que sigue siendo un enigma para los hinchas de la selección argentina. Por qué Messi no tiene el mismo rendimiento en nuestra selección que en el Barcelona? Hace mucho tiempo que intento encontrar alguna imagen que sirva para resolver este intríngulis. Sobre todo desde aquella final del mundial de Brasil donde falto su magia y algunos pensamos que desperdició la oportunidad para alzarse con la copa del mundo y, por fin, subirse al podio de los campeones del mundo con sus selecciones, lo cual hubiera eliminado de plano cualquier tipo de cuestionamiento hacia su figura.

    Vuelvo a mi idea. Messi no tiene la pelota todo el tiempo, no participa siempre del circuito de juego. Él entra y sale. A veces entra más, a veces entra menos. Messi espera su momento, siente cuando le conviene meterse de lleno en la corriente y cuando debe dejar pasar la ola, esto es bien evidente en el Barsa y más confuso en nuestra selección. En el Barsa la corriente la generan sus compañeros y el surfea. En la Argentina a veces no tiene la corriente que necesita, entonces él intenta generar esa corriente y ser surfista al mismo tiempo, y ahí es cuando se complica la cosa.

    Messi no es el tipo de jugador que genera la corriente que mueve las olas, Messi elige su ola para aprovechar la corriente.

    Los argentinos no estamos acostumbrados a esa manera de jugar, la comparación con el Diego es inevitable. Maradona ERA la corriente, el pedía siempre la pelota, la tenía siempre. Cuando Argentina ganaba y cuando Argentina perdía. Si hacía falta un maremoto para ganar el partido, lo generaba.

    Messi es distinto, Messi es surfista. Messi elige cuando montar una ola. Y cuando lo hace y está inspirado monta dos o tres olas y deja bien en claro por qué es el mejor del mundo. Pero cuando la corriente no es buena, o no lo siente, o no está en su mejor día, se queda sentado en la tabla mirando el horizonte. Parece perdido, mientras la brisa le acaricia la cara y se puede pasar toda la tarde sin pararse sobre la tabla y sin montar ninguna ola.-

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