27 Apr. 2017 | 15:43
Opinión

Plan Macri: Desocupación y hambre para los argentinos

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  • El autor traza una analogía entre la actual gestión de gobierno y la vuelta a las industrias básicas iniciada en 1904 con el presidente Quintana. Por esto, plantea la falta de un futuro de prosperidad con trabajo, aunque sí de sometimiento y quasi esclavitud.

    “Nuestro destino no es ser forrajeros ni carniceros de Inglaterra. Nuestro destino es desenvolver grandes fuerzas espirituales para restablecer el valor del hombre y por eso, ante todo, hemos de cuidar de nuestra dignidad de pueblo libre”.

    Dr. Carlos Saavedra Lamas (1858.1959) (Premio Nobel de la Paz 1936)

    La cruzada liberal del presidente Mauricio Macri tiende solamente a la destrucción de la industria nacional, en beneficio de un reducido grupo de individuos, de conglomerados económicos que brindan con champagne francés sin impuestos. Muchos males han causado en este año de gobierno, solo una muestra de la miseria que azotará a nuestra patria.

    La vuelta a las industrias básicas iniciada en 1904 con el presidente Quintana (máximo anglófilo libera) fue tal vez el primer intento firme de evitar el desarrollo industrial manufacturero. Las pingües ganancias para la oligarquía con olor a bosta (según Domingo Faustino Sarmiento) debido a la venta de cereales y reses, en poco o nada favorecían a una industria metalmecánica ligada al mantenimiento de los ferrocarriles y las naves extranjeras. El aluvión de manufacturas importadas a bajo costo hacía imposible la industria manufacturera nacional. Los dineros obtenidos ingresaban al país en parte, quedando el mayor volumen en la Bolsa y Bancos de Londres contribuyendo de esa manera a incrementar el capital financiero parasitario, siendo nuestro país además, el eterno reservorio de materias primas sin elaborar.

    La actual política económica no es otra cosa que la repetición de la llevada a cabo por Quintana, Pinedo, Prebisch, Martínez de Hoz y Domingo Cavallo; son otras caras pero los mismos intereses locales subordinados a los centros financieros internacionales, que por migajas (léase coimisiones) traicionan una vez más a la Patria. Vinieron para quedarse, y aunque ya hicieron mucho daño, no se conforman, quieren más hasta lograr el primer objetivo: bajar el costo laboral; sin importar el costo social que implica, como desocupación, hambre, ignorancia al transformarse las escuelas en comedores, aumento de las tasas de mortalidad infantil, delincuencia, drogadicción, etc.

    Nuestros hijos y nietos no tendrán futuro de prosperidad con trabajo, sino sometimiento y quasi esclavitud. El sistema será liberal por excelencia en donde el pez grande se coma al chico, sin leyes laborales como las actuales, sin ley antimonopolios u oligopolios, tanto sea para la escasa producción de bienes y/o servicios, que incluye a los medios de comunicación, será en fin, sin la protección del Estado, bonanza para unos pocos y sometimiento para el resto.

    La sociedad hoy, se la ve adormilada, intoxicada por la presión psicológica masiva que ejercen los medios de comunicación, queriendo mantener una esperanza que se va diluyendo en el tiempo, hay además descreimiento en la dirigencia con muy escasas excepciones. Se está empujando a la grey a un callejón sin salida, lo cual entraña riesgos. Pero los capitostes del sistema pretenden ignorar y difunden falsas expectativas, endeudando cada vez más al país, quitándole al mismo tiempo soberanía, es decir el don de decidir por sí sus acciones y destino. Los “santos” que vinieron a cambiar a la sociedad, a dar un golpe de timón que mejore la situación, no tenían en sus planes hacerlo, fue un fraude electoral.

    La realidad muestra un ensombrecido panorama. Por más que lo nieguen es un volver a empezar luego de la destrucción del sistema productivo. No más industria nacional, no más derechos, no más Patria Grande. Si Ud. todavía no lo entendió, es porque no quiere, la realidad no está en los libros, es lo que estamos viviendo, negarlo es un mecanismo de autodefensa que tarde o temprano desaparece, entonces ya no tendrá manera de evitar lo que se viene. Hay muchos que practican: “Hablemos sin saber, sin pensar, sin informarse y sin comparar, solo lo superficial” ¿Lo había pensado así ciudadano? Hay algo que aclarar, a los que gobiernan les va a pasar lo mismo que a los faraones: que se llevaron a la tumba todas sus riquezas acumuladas pero no les alcanzó para comprar un pasaje de regreso a la vida, tampoco lo encontraron, por lo tanto no dejaron de ser estúpidos, mala gente pero ignorantes al fin, como los actuales gobernantes que siguen aumentado su fortuna que fugan al exterior y que en su bóveda familiar no la podrán disfrutar dentro de una caja color caoba.-

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