30 May. 2017 | 04:19
Bitácoras bonaerenses

Los otros candidatos del peronismo

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  • Los ojos de posan sobre Cristina, Randazzo y Scioli. Pero hay otras opciones que, dentro de la tropa peronista, se manejan para encarar las elecciones legislativas.

    Insaurralde, Magario, Katopodis y Bucca, ¿la renovación?
    Insaurralde, Magario, Katopodis y Bucca, ¿la renovación?

    La tribu peronista transita su sendero en busca de una unidad que hasta ahora fue una serie de intentos que no terminan de concretarse. El fantasma del 2015 aqueja, trae malos recuerdos y se hace presente de la mano del síndrome de abstinencia de poder. El peronismo/kirchnerismo se reordena, hace ruido, genera miradas en el tablero político bonaerense. Las discusiones, las mayores están centradas en la candidatura para la senaduría nacional por la provincia de Buenos Aires. Los debates, resquemores y esperanzas apuntan a tres nombres: Cristina Fernández de Kirchner, Florencio Randazzo y Daniel Scioli. Son los candidatos de peso que el peronismo pone sobre la mesa para una elección legislativa. Se sabe, hoy las aguas del peronismo están divididas entre los kirchneristas de paladar negro, quienes no ven otra opción que no sea CFK, y los que quieren “renovar” el peronismo de la mano de Randazzo. Scioli, actor secundario en este reparto, si bien conserva sus propios votos, está sujeto a la imagen de la expresidenta dentro de los sondeos electorales. El gran reparto.

    La mayoría de las encuestas muestran que Cristina es la que más votos tiene en la Provincia, sobre todo en el Conurbano, donde la imagen de Mauricio Macri y el Gobierno nacional tienen resultados magros. Sin embargo, nadie puede asegurar con certeza que la expresidenta vaya a ser candidata. Ella tampoco dio señales claras, aunque muchas veces se mete de lleno en la política bonaerense. “Cristina no se va a jugar el 54 por ciento en esta elección”, se escucha a modo de reflexión en varios despachos del peronismo. La lógica no es descabellada. Al ser candidata, CFK se juega todo su capital político en una elección de medio término o hasta incluso en una PASO dentro del peronismo. Una hipotética derrota, en cualquiera de los dos terrenos, sería prácticamente su jubilación dentro de la política. Obviamente, una victoria la pondría en el centro de la escena con grandes perspectivas para el 2019. Todo esto, a merced de las consecuencias de su situación judicial. Por su parte, si bien Randazzo está en los primeros planos de la escena política desde el 2005, apuesta a ser la “renovación” del peronismo pos kirchnerismo. El “Flaco” nunca fue candidato a nada y, en caso de jugar, esta sería su primera prueba de fuego frente a un electorado real. Las señales que en el último mes mostró anuncian que este 2017 debutaría como candidato. Las encuestas no le sonríen, enfrentando a Cristina se llevaría una derrota en las PASO; jugando por afuera del peronismo/kirchnerismo no llega a los diez puntos. Sólo en caso de ser “el candidato” del peronismo/kirchnerismo puede soñar con una victoria. Los dilemas del chivilcoyano también están presentes. Si no juega, ese caudal político-electoral que aunó gracias a su gestión al frente del Ministerio del Interior y Transporte de la Nación, puede alejarse por las vías como los trenes del Conurbano. Si juega, dejaría de lado los amagues y, aunque perdiera, su nombre tendría peso dentro del peronismo al ser un actor efectivo dentro del escenario. Scioli, quien en las últimas semanas gastó los zapatos para caminar por distintos distritos del Conurbano, se muestra activo y sabe que su futuro político depende de la elección de octubre. La situación del exgobernador y excandidato a presidente está sujeta a la suerte de Cristina o a lo que decida ella sobre el escenario electoral. Una PASO Randazzo-Scioli (la que no pudo ser en 2015) es la que muchos piensan como el “mejor escenario”, aunque el camino del exmotonauta parece ser otro. Los ojos sobre Cristina-Randazzo-Scioli.

    La elección de pesos-pesados despierta todas las miradas y todas las atracciones. Sin embargo, el peronismo tiene otras opciones, cartas que no son anchos de basto, pero que pueden también generar tracción de votos para ese espacio y, de paso, generar la “renovación” que se busca. En los últimos días se escuchó con más fuerza la posibilidad de una candidatura de la intendenta de La Matanza, Verónica Magario. Algunas voces, incluso, se atrevieron a decir que la matancera podría ser la que finalmente sea bendecida por Cristina para ser competidora en una PASO del peronismo por la senaduría nacional. La versiones fueron alimentadas por una encuesta que se difundió a mediados de marzo hecha por la Consultora Analogías. Como un hipotético escenario, Analogías planteó un escenario electoral reemplazando a Cristina por la alcaldesa como candidata a senadora por el Frente para la Victoria, y a Margarita Stolbizer en lugar de Sergio Massa. Los resultados fueron: Magario 23,1 %; Elisa Carrió 21,7 %; Margarita Stolbizer 17,8 %; Florencio Randazzo 11,7 %, y Jorge Macri 3,5 %. El dato no fue menor, dado que la matancera nunca había sido medida hasta ese entonces. Pero tampoco es llamativa, dentro de todo, su figura en un eventual escenario electoral. Desde comienzos de 2016, la Casa Rosada –según pudo saber ANDigital– puso el nombre de Magario como la “camada renovadora” del peronismo y hasta algún alto funcionario se atrevió a pronosticar por esos días que la intendenta del distrito más grande de la Provincia podría ser candidata a Gobernadora en 2019. Los adelantados.

    Desde su llegada al sillón de la jefatura comunal de La Matanza, Magario se metió de lleno en los primeros planos de la política bonaerense. Su relación con la gobernadora, María Eugenia Vidal, fue centro de miradas, cargada de tensiones, cruces periodísticos y chicanas políticas implícitas. Magario es la némesis de Vidal y, además, es presidenta de la Federación Argentina de Municipios (FAM) y referente del Grupo Fénix. Según pudo saber ANDigital, desde La Matanza niegan estar atrás de las encuestas y por ahora descartan cualquier candidatura de la exlegisladora nacional. Pero, más allá de las aclaraciones, existe dentro del peronismo el pensamiento de optar por “caras nuevas” para el tramo electoral y el caso de Magario sería uno. Cabe destacar que la intendenta fue diputada nacional en el período 2013-2017 –aunque debió interrumpirlo en 2015 tras resultar electa mandamás matancera–. Con esos datos, una candidatura de Magario no sería por la diputación, sino por la senaduría nacional. Esa posibilidad ya se empezó a escuchar desde hace semanas en varios despachos peronistas de la Legislatura bonaerense y de diferentes municipios. Incluso, un viejo conocedor del terreno político provincial aventuró que un “escenario de acuerdo” sería: internas en las PASO entre Randazzo y Magario, y Scioli candidato a diputado nacional. Las opciones atrás del escenario.

    Pero dentro de la camada de los intendentes, esos que dentro del peronismo ostentan el territorio y la tracción de votos, además de Magario hay unos cuantos más que podrían ser candidatos. En ese plano se anotan y tienen ganas, por ejemplo, el intendente de San Martín y uno de los referentes del Grupo Esmeralda, Gabriel Katopodis. También se sabe de las ganas de su colega, el alcalde de Bolívar, amigo de Marcelo Tinelli y colega del esmeralda, Eduardo “Bali” Bucca. A la lista de alcaldes candidateables se le puede sumar al jefe comunal de Lomas de Zamora, el líder de ese Grupo, Martín Insaurrale, que es una opción sentada en el banco, ante cualquier eventualidad, como que Randazzo decida irse a su casa, una vez más. En un peronismo que sigue convulsionado, que se debate entre la candidatura de Cristina o no, hay segundas líneas, hay otros nombres, caras nuevas, que están dispuestos a dar batalla en las elecciones de octubre. Un importante intendente del Conurbano dijo en voz baja: “No importa si perdemos las elecciones de octubre, tenemos que prepararnos con todo para el 2019; el 2017 puede ser de aprendizaje para la ‘renovación’”.

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