20 Sep. 2018 | 04:28
20 Sep. 2018 | 04:28
Apostillas Mundialistas

Rusia 2018

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  • Tras cuatro exactos años, volvió el mundial de fútbol y con el las crónicas literarias sobre el avance del certamen, enmarcadas en las denominadas "Apostillas Mundialistas", esta vez desde las gélidas llanuras de la ex Unión Soviética.

    Así como un suspiro pasaron los últimos cuatro años. A eso que le llaman vida y sucede entre mundial y mundial, pasó volando. Parece que fuera ayer cuando nos despedíamos del mundial de Brasil y la tan cercana chance de salir campeones del mundo. Los avatares de esta hermosa profesión nos vuelven a dar la posibilidad de cubrir un nuevo mundial de futbol, esta vez en Rusia.

    En este viaje me acompañara mi fiel ayudante, Preben, encargado de la logística del traslado, los hospedajes, relaciones públicas, etc.

    También lo hará el Sr. Mansilla, aquel que conociéramos en Brasil, investigador de carrera en el Conicet y gran aficionado al futbol. Quien viaja a Rusia para profundizar su última investigación titulada “La sociedad y el balón, interacción y propuesta”. Me cuenta que el viaje se lo paga de su bolsillo, que no recibe ni un peso de apoyo del Conicet. “Viste que en Argentina hubo un cambio…”, masculla transfigurado, no sé bien a que se refiere, pero es claro que ese cambio no es bueno.

    Estamos en contacto con Patience Ogbeide, la sabia anciana nigeriana, de profesión médium o psíquica experimental como prefiere llamarse y su nieto Kingsley, también de apellido Ogbeide. Quienes por el momento se encuentran “trabajando” para la selección de su país.

    Luego de un viaje larguísimo y lleno de padecimientos del que preferimos olvidar detalles, hemos arribado a Bronnitsky, la ciudad ubicada a 50 km. de Moscú donde tiene su bunker la selección Argentina de fútbol.

    Nuevamente nuestro presupuesto es de humilde tirando a miserable, lo cual nos obliga a intensificar la imaginación para sobrevivir. En este caso, gracias a la pericia de Preben, hemos conseguido hospedaje en una típica granja Rusa. Más precisamente en sus establos, junto a los animales. La familia Kovlovsky, sus dueños, nos brindan todas las comodidades… todas las comodidades que tienen los bueyes. Por suerte el clima es benévolo, el heno sobre el que dormimos bastante cómodo, el retrete queda a menos de cien metros y las pulgas son amigables. El hospedaje incluye comida, los respectivos desayuno, almuerzo y cena. La especialidad de la casa es el “borsch” (sopa de remolachas), cuya receta secreta es preparada por la “baba” Paraskieva. Plato que disfrutaremos, ya nos han avisado, en el desayuno, en el almuerzo y la cena. Si Argentina gana su primer partido y nuestro comportamiento es correcto, luego del partido cenaremos “shashlyk” (plato preparado con carne y cebolla) y un mendrugo de pan como premio. Es evidente que el rigor, la austeridad y la disciplina de la vieja URSS han calado hondo en el carácter de esta gente.

    El sábado estaremos en Moscú, en el estadio Spartak, donde la selección Argentina jugara su partido debut frente al seleccionado de Islandia. Cuando el árbitro dé el pitazo inicial, cuando empiece a rodar el balón, empezará un nuevo sueño.-

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