17 Jul. 2018 | 03:10
17 Jul. 2018 | 03:10
Apostillas Mundialistas

La fiesta sin final

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  • Tras el debut en el Spartak de Moscú, aún apostados en butacas preferenciales, el grupo masculla el porqué del empate ante Islandia. En eso, dos amigos vikingos les explican la razón de estar alegres y siempre felices.

    La fiesta que se vivió en el estadio Spartak de Moscú no tuvo el final que esperábamos. El debut de nuestra selección no estuvo a la altura de las expectativas, ni en el resultado ni en el juego. El empate con el seleccionado de Islandia nos ubica en una incómoda posición inicial en este mundial.

    Todo comenzó a pedir de boca, el trabajo mancomunado de Preben y Yuri “el rifle” Kalashnikov nos permitió el acceso al estadio en ubicaciones de lujo, justo detrás de los bancos de suplente pocas filas por encima del campo de juego. “El rifle” logro que la organización nos obsequiara unos vasos de cerveza y un exquisito sándwich de carne de cerdo triturada metida dentro de una tripa más larga que ancha que se introduce en un pan de similar forma cortado al medio. Preben le pregunta cómo se llama ese manjar y “el rifle” le contesta: “pancho”.

    A nuestro lado se encuentran dos hinchas de Islandia, Ólafur Fulanson y Ásmandur Menganson, dicen ser amigos de chiquitos. Se conocen desde tiempos que sus respectivos padres formaban un dúo cómico muy conocido en la isla, “El Fulano y Mengano, Comic Show”. Llegaron a Rusia para festejar la primera clasificación de su país a un mundial. Son cultos, inteligentes, alegres y solidarios. Todo cuanto cuentan de su país parece interesante. Reconocen a Argentina como superior, pero su espíritu Vikingo les mantiene la sangre hirviendo, dicen que no se piensan entregar fácilmente, que van a dar batalla a pesar de sus limitaciones técnicas.

    El partido fue vibrante, intenso como corresponde a todo mundial. Argentina no supo resolver el cerrojo táctico dispuesto por Islandia, no supo superar futbolísticamente el ordenado y aguerrido dispositivo estratégico planteado por su rival. Quien con poco le creo tres posibilidades claras de gol. Dato sumamente alarmante de cara a los partidos que restan de esta fase clasificatoria de grupo. Para colmo de males, nuestra estrella, Lio Messi, desperdicio desde el tiro penal la posibilidad de darle la victoria a nuestra selección.

    Sostiene Mansilla que “perdimos 1 a 1”, y la bronca se transmite en su mirada. Le pregunto qué opina sobre la fallida definición del penal que tuvo Messi. Sostiene Mansilla, “seguramente sea tema de ponencias en el próximo congreso internacional de psicoanálisis”.

    Nuestros nuevos amigos, Fulanson y Menganson, deliran de alegría. Su debut mundialista fue extraordinario. Se abrazan y aplauden, sus cascos con cuernos vuelan por los aires en un festejo alocado. Ya más calmos todos, brindamos con una última cerveza antes de despedirnos. Les pregunto, intrigado, “a que se debe su alegría y felicidad constantes?”. Ólafur me contesta: “sabes qué pasa?, en nuestro país no hay inflación, no le debemos plata al FMI, la brecha entre ricos y pobres es una de las más pequeñas del mundo y si a nuestro primer ministro se le descubre una cuenta off shore lo echamos a patadas”. Parece ser una receta simple para conseguir la felicidad.-

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