26 Mar. 2017 | 04:18
Datos de la CAME

Al calor de la recesión, avanza el comercio ilegal en todo el país

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  • La venta ilícita ascendió a $ 5.557 millones en agosto 2016. El dato corresponde a una muestra de 455 ciudades del país. Allí se encontraron 109 localidades con formatos comerciales tipo “saladitas” y un total de 88.791 puestos clandestinos. 

    Rebusques ante la crisis.
    Rebusques ante la crisis.

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) En medio de la recesión y la caída generalizada en las ventas minoristas, el comercio ilegal sigue expandiéndose en el país. En seis meses, la cantidad de vendedores irregulares creció 11,4 % aumentando la oferta de mercadería ilícita y generando un mayor desplazamiento del consumo desde el sector formal al informal.

    Así surge del último relevamiento realizado por CAME en 455 ciudades de las 24 jurisdicciones. En agosto se detectaron un récord de 656 saladitas en 109 ciudades de la Argentina con 61.721 vendedores.

    Además, en las centenares urbes recorridas se encontraron 27.070 manteros, el 77,3 % de ellos ubicadas en las localidades con saladitas que, sumados a los vendedores de esos predios, dejan un total de 88.791 comerciantes informales en el país en sus diferentes modalidades.

    Sobre esas cifras, se estima que la venta ilegal al público alcanzó los $ 5.557 millones en agosto y rondará los $ 66.700 millones en todo 2016.

    El crecimiento del comercio clandestino de los últimos seis meses se debe a tres factores. Por un lado, a la falta de controles que da lugar a que ese fenómeno se expanda. El segundo, al aumento en la cantidad de gente que buscando precios más accesibles cambia consumo formal por informal y alienta a incrementar la masa de vendedores irregulares, que al no pagar impuestos ni cumplir con normativas de seguridad o higiene, ofrecen valores más bajos. Y tercero, al mayor desempleo, que generó que más individuos encontraran en la venta indebida una vía de supervivencia.

    Sin embargo, más allá de la emergencia, preocupa el crecimiento descontrolado del formato saladitas, que frente a la vista de las autoridades se va instalando como un modelo de negocio. Esto, además de afectar al mercado formal, precariza las condiciones de producción, comercialización y empleo de la economía.

    Frente al relevamiento anterior (febrero 2016), se detectaron 86 nuevas saladitas y 7.759 vendedores más. El crecimiento más fuerte de la venta ilegal en esos meses ocurrió en la cantidad de puesteros en ferias, básicamente por las aperturas de nuevos predios.

     

    Concentración

    La mayor cantidad de vendedores irregulares se continuó concentrando en las ciudades con saladitas. En agosto, mientras en las urbes con saladitas hubo un promedio de 758 mercaderes ilegales por ciudad, en las localidades relevadas que no tienen estas ferias el promedio fue de solo 18 comerciantes informales por ciudad.

    Lo que se continúa observando en los relevamientos, es que la mayor parte de los manteros se concentra en las ciudades con saladitas. Así, de los 27.070 manteros relevados en agosto pasado, el 77,3 % se localizó en los 109 núcleos con saladitas y el 22,7 % en las restantes urbes encuestadas que, si bien no tienen estas ferias, sí manifiestan niveles de ilegalidades a través de esta clase de mercaderes y otros formatos de comercio indebido.

    La diferencia en la cantidad de manteros en las ciudades sin saladitas y con estas deja en evidencia que las últimas suelen ser zonas liberadas para la instalación de manteros, ya que las regulaciones y controles son más relajados.

     

    Ciudades con más vendedores ilegales

    La Ciudad de Buenos Aires, Lomas de Zamora, San Salvador de Jujuy, La Plata, La Matanza y Florencio Varela fueron en agosto las seis localidades del país con mayor cantidad de vendedores irregulares. Allí se concentró la mitad de los puestos clandestinos detectados en las 455 urbes relevadas.

     

    Penetración de la ilegalidad

    En promedio, en las ciudades con saladitas se registró en agosto 1 puesto de venta ilegal cada 263 habitantes. Reconociéndose un deterioro frente a febrero pasado, cuando la penetración del comercio clandestino era de 1 puesto cada 302 residentes.

    Sin embargo, hay localidades del país donde el comercio clandestino es tan invasivo, que se observa un vendedor ilegal cada 20 ciudadanos. Se trata especialmente de los centros con perfil más turístico o fronterizos a países de alto contrabando.

    Según el indicador de penetración del comercio informal que elabora CAME, donde se mide la cantidad de habitantes por puesto de venta ilegal en cada ciudad, en agosto 2016 la peor situación ocurrió en la localidad santiagueña de Río Hondo. Allí, en promedio, se registró 1 negocio clandestino cada 20 residentes. Al ser una plaza pequeña en cantidad de pobladores pero que recibe gran flujo turístico en invierno, por sus atracciones termales, se suele colmar de vendedores informales para esta época. (ANDigital)

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