05 Dec. 2019 | 21:05
05 Dec. 2019 | 21:05
Opinión

Crisis económica y transición: ¿Hacia dónde va el Banco Central?

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  • Hay que poner la lupa en las últimas acciones del BCRA para saber a dónde conduce a las principales variables de cara al próximo 10 de diciembre.

    Guido Sandleris, titular del BCRA.
    Guido Sandleris, titular del BCRA.

    Por Roberto Feletti (*)

    El mes de julio puede ser tomado como el punto de partida del proceso de ruptura de las políticas monetaria y cambiaria seguidas hasta allí; signado, además, por el abandono de las metas acordadas con el FMI en el acuerdo “Stand by” firmado en mayo de 2018.

    El gráfico que sigue evidencia cómo han evolucionado, en forma dispersa y volátil, las distintas variables monetarias y cambiarias, tomando un único punto de partida (el mes de julio).

    La línea amarilla marca la desempeño del tipo de cambio mayorista, el cual experimenta una abrupta suba a partir del mes de agosto y flota en el nuevo nivel alcanzado sólo por dos factores: los crecientes controles de cambios implementados a partir del primero de septiembre y del 28 de octubre y la fuerte caída de las reservas internacionales, graficada por la línea verde. Devaluación y caída de reservas expresan el primer síntoma del punto de ruptura en la política de la institución que comanda Guido Sandleris. Al calor de este movimiento se inscribe la acelerada baja del stock de Letras de Liquidez (LeLiq), indicada en el gráfico con la línea roja, cuya pendiente acompaña el descenso de las reservas internacionales.

    Otro movimiento distinto, pero menos abrupto que los anteriores, es la evolución ascendente que sigue la base monetaria, representada con la línea azul, abandonando la política de "emisión cero" originalmente pactada. Por último, el stock de depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado experimenta un suave descenso, que acompaña el impulso a la baja de la tasa de interés pasiva decidida por el BCRA al endurecer su política de integración de mínimos de efectivo no remunerado para los bancos.

    Respecto de julio, el tipo de cambio mayorista alcanzó una suba del 36,2 %, mientras que las reservas internacionales sufrieron una simétrica baja del 36,3 %. El stock de los instrumentos de absorción monetaria del Ente Rector, Letras de Liquidez (LeLiq), descendió un 31,1%, en tanto que la base monetaria creció un 4,9 % y los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado disminuyeron un 7,4 %.

    El Banco Central, en el esquema post elecciones, ha decidido inyectar liquidez vía emisión monetaria e inducción a la baja de la tasa de interés como modo de compensar la contracción ocurrida hasta octubre, como consecuencia de la fuerte pérdida de reservas internacionales y el desarme de las posiciones de LeLiq. Ahora bien, esta decisión, que puede ser catalogada como correcta, debe ponderar cuál es el fin perseguido y cuáles los límites existentes.

    El descenso de la cotización del tipo de cambio denominado dólar “contado con liquidación”, perforando los $ 80 en la semana posterior a las elecciones generales, reveló la “sobre-dolarización” ocurrida en los momentos previos a los comicios. Muchos agentes económicos debieron deshacer sus dólares y volver a posicionarse en pesos y utilizaron el mercado del dólar “contado con liquidación” para obtener un mejor precio por la moneda extranjera que entregaban. El Banco Central aumentó, también en esa época, la base monetaria en un 5,6 %, dando cuenta de este movimiento del mercado.-

    (*) Secretario de Economía y Hacienda de La Matanza y exdiputado nacional del FpV.

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