22 Feb. 2020 | 10:36
22 Feb. 2020 | 10:36
Opinión

La herencia energética que nos deja Macri

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  • Sobre el panorama energético y tarifario que recibió el gobierno de Alberto Fernández, la evaluación del director general del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC).

    Por Federico Bernal (*)

    Las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo Nacional han enviado al Congreso el Proyecto de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública. En ella se encuentran las primeras medidas a ser debatidas de cara a un giro de 180 grados en materia energética y tarifaria.

    La herencia -esta vez sí- es muy pesada. Pero además, altamente preocupante de cara al grave retroceso que se ve registrado en cada uno de los indicadores energéticos a evaluar. Y en esto queremos ser categóricos, porque se trata, no solo de números en una planilla de Excel, sino de la realidad de millones de argentinos y argentinas víctimas del neoliberalismo en el poder y sus nefastos efectos sobre la energía.

    Yendo a los datos concretos, Argentina necesita para funcionar casi la misma energía eléctrica que en 2014. La generación se desplomó 9 % en el primer semestre de 2019, ubicándose 5,6 % por debajo de la de igual período de 2015. El descenso fue tan drástico que en el acumulado a junio se generó 0,9 % menos de energía eléctrica que la requerida por el país en 2014. En el acumulado al mes de noviembre, la generación de energía eléctrica cayó 5,3 % interanualmente.

    Por otra parte, el consumo de electricidad a nivel nacional está hoy por debajo de 2015. Al primer semestre del 2019, la demanda de todas las categorías de usuarios se desplomó 7,3 %. En el acumulado a noviembre, la demanda total cayó 3,6 %. La caída es tan drástica, que la demanda se ubica 2,1 % por debajo de la registrada en 2015, mismo período.

    En relación al consumo de naftas y gasoil en el mercado interno, éste se encuentra a niveles de 2015. Se desplomó 4,4 % interanualmente en el acumulado a junio, nivel mercado interno. Fue la peor caída al menos desde 2010. En los últimos meses se registró una muy leve recuperación. No obstante, y a pesar de los cuatro años transcurridos, el consumo al mes de octubre está casi como en 2015 (1,4 % arriba). Asimismo, en materia de elaboración, los números están por debajo de 2015. Al mes de octubre, la elaboración cayó 1,8 % interanualmente, siendo 2,1 % inferior a la de 2015, mismo período.

    Por el lado del consumo nacional de gas natural, estamos también por debajo de 2015. El gas entregado total (todo el sistema) cayó en el primer semestre 8,2 %. Se trató de la peor caída desde 1994. El consumo a septiembre de 2019 (últimos datos disponibles), cayó 6,1 % interanualmente, siendo 0,8 % menor al de 2015. Los hogares argentinos consumieron la misma cantidad de gas que en 2010. En el acumulado a junio, el gas demandado por hogares argentinos (entregado por las licenciatarias de distribución) cayó 6,2 % respecto de 2018. En relación a 2015, la caída es de -7,1 %.

    A su vez, nos encontramos ante la peor expansión de la red de gas domiciliaria de la historia. La incorporación de nuevos usuarios a la red de gas domiciliaria para el primer semestre del 2019 se redujo interanualmente 1,6 %. Es la menor incorporación de nuevos usuarios desde 2002 e, insólitamente, la menor desde la era Macri. Al avanzar todavía más en 2019, la debacle se profundiza: entre 2016 y agosto de 2019 (últimos datos disponibles), la incorporación de nuevos usuarios residenciales es la más baja de la historia, 36 % menor a la del mismo período anterior (2012 - Agosto 2015) y 46 % menor a la del máximo histórico (2008 - Agosto 2011).

    Esa es la pesada herencia energética que nos deja Mauricio Macri. La política tarifaria recibida debe llegar a su fin porque es incompatible con un modelo de desarrollo, esto es, con un mercado interno pujante y en expansión, una economía autosuficiente y diversificada y un pueblo con movilidad social en permanente ascenso.

    Para ello, el sistema energético y tarifario debe volver a poner a la energía al servicio de la promoción humana, la economía, la industria y la producción, alejándola definitivamente del carácter mercantil y ajustador que tuvo durante los últimos cuatro años.-

    (*) Bioquímico y Biotecnólogo de la UBA, especializado en Microbiología Industrial. Investigador de la Universidad Nacional de Lanús. Director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC).

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