18 Oct. 2019 | 01:48
18 Oct. 2019 | 01:48
Opinión

Hay Frente Popular

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  • El 2015 arranca con luchas que enfrentan la política de ajuste, represión y entrega del gobierno kirchnerista, y con la necesidad de unirlas en un paro activo nacional de 36 horas. También tenemos una herramienta para dar la disputa política en las elecciones en todo el país. La semana política por Ricardo Fierro.

    Cambios en el mundo

    La disputa entre las grandes potencias por un nuevo reparto del mundo se ha agudizado. En setiembre del 2007, Otto Vargas señaló las raíces profundas de la crisis que se incubaba en el mundo, y el creciente desplazamiento del centro de la economía capitalista desde el Atlántico, con centro en Estados Unidos, hacia el Pacífico, con centro en China (charla en la Facultad de Medicina de la UBA).

    La crisis estalló provocando enormes sufrimientos a los pueblos y guerras sangrientas. Cada imperialismo buscó salir descargándola sobre sus trabajadores, con desocupación y liquidación de conquistas, y exportándola a las naciones oprimidas con mecanismos como el que se registra ahora con el bajón de los precios de las materias primas que producimos.

    El 2014 se cerró con la confirmación de que el producto bruto interno chino de 17,4 billones de dólares superó a los 17,1 billones de Estados Unidos (cifras de las Naciones Unidas). China pasó a ser la mayor potencia económica imperialista mundial, y avanza en su expansión estratégica con el objetivo de ser la primera potencia mundial en el 2020.

    El imperialismo yanqui, con Obama, dio un giro estratégico, concentrando sus fuerzas en el Pacífico, cercando a China. Rusia, muy golpeada por la crisis, trata de recuperar su condición de potencia euroasiática.

    El mundo sigue siendo multipolar, pero hoy tiene hoy tres potencias imperialistas principales: Estados Unidos, China y Rusia. Estados Unidos es hoy la única superpotencia global.

    Muchos consideran que el mundo actual está al borde de una nueva “guerra fría”, o que ya estamos en esa situación, a la que comparan con la que se vivió en el período previo a la Primera Guerra Mundial.

    De la colonia a la dictadura

    China, sobre todo, y también Rusia, aprovechan el retroceso yanqui para penetrar en América Latina. Sectores de las oligarquías dominantes de la región, y en particular de la Argentina, tratan de utilizar los justos sentimientos antiyanquis de nuestros pueblos para presentar como “salida nacional y popular” las “alianzas estratégicas” con los imperialismos chino y ruso, las potencias rivales de los yanquis.

    Néstor Kirchner decía que “China era nuestra aliada estratégica”, idea que también tiene Cristina K. Para ella China y Rusia son “el capitalismo bueno”, “países amigos” que “quieren trabajar con nosotros” contra el “capitalismo salvaje”. Presentan esta política como “progresista” frente a los sectores que reclaman abrir las puertas a las capitales yanquis o europeos; sectores cuyos candidatos, como Massa y Macri, se pasean por Estados Unidos y Europa. Desde la colonia a hoy, conocimos bien los sufrimientos y el saqueo de los amos viejos, España, Inglaterra, Estados Unidos, etc.

    Hemos conocido bien a Rusia. La dictadura de Videla y Viola impuso una “alianza estratégica” con Rusia, asociada con sectores europeos: “la salvación” de la Argentina era ser productor de carnes y trigo que acompañaran la expansión del entonces social imperialismo ruso. La apoyaban desde la dirección del PC (con el mismo enamoramiento que hoy tiene con el kirchnerismo), hasta los terratenientes de la Sociedad Rural que habían descubierto que “la plata no tiene color”, amplios sectores de la burguesía intermediaria metidos en los negociados con las obras públicas y el saqueo de las riquezas nacionales, y monopolios que integraban la llamada “multinacional rusa”, entre ellos Clarín.

    El imperialismo chino

    ¿Cuál es el balance de la alianza estratégica integral con China en esta “década ganada”? China necesita soja para producir aceite y para alimentar a sus cerdos. Dejó de comprarnos el aceite, compra el poroto; el aceite se fabrica en China, y con el residuo (la harina) alimenta a sus chanchos. El resultado, por un lado, ha sido la sojización del campo, provocando la quiebra de decenas de miles de pequeños y medianos productores y una brutal concentración y extranjerización de la tierra. Se encarecieron los alimentos que consume el pueblo, se expulsó de sus tierras de miles y miles de trabajadores rurales y campesinos pobres hacia las villas y asentamientos urbanos, y entraron en crisis la mayoría de las economías regionales. Del otro lado de ese mostrador, juntaron la plata con pala los monopolios cerealeros y los productores de agroquímicos como Monsanto, y un puñado de grandes terratenientes y pooles.

    China necesita minerales y petróleo. El kirchnerismo le abrió las puertas para que se adueñaran de yacimientos de oro, cobre y litio, y avanzaran aceleradamente en el petróleo. Nada de eso se procesa en la Argentina. Se lo llevan, lo industrializan en China, y nos los venden como productos elaborados. Así van destruyendo la industria nacional, rama por rama. Se llevan el algodón y la lana y nos venden ropa. Se llevan oro, cobre y litio y nos venden los productos electrónicos con la estampilla y la cajita que dice “fabricados en Tierra del Fuego”.

    Pero no les es suficiente. Ahora, con los nuevos acuerdos firmados y que van siendo ratificados por el Congreso, vienen por las obras públicas. Cristina K compra ferrocarriles llave en mano, hasta durmientes, y liquidan la industria ferroviaria. Hace más de un siglo que construimos represas para producir hidroelectricidad y Cristina K nos endeuda por 4.700 millones de dólares para que construyan las de Santa Cruz empresas chinas asociadas con sus testaferros de Electroingeniería, que traerán todo de afuera, hasta los obreros y técnicos, en medio de la desocupación que provoca la crisis.

    Somos pioneros en tecnología nuclear, pero Cristina K acordó que China nos construya una usina atómica. Tenemos Astilleros, Cristina K los va a convertir en talleres de reparación de barcos para habilitar un puerto para la basura importada de China y la droga, le compra barcos a los rusos y le entrega a Rusia las tareas antárticas argentinas abriéndole las puertas en esa región estratégica.

    No hay ninguna diferencia entre esta política de “alianza estratégica integral” con China, y de “alianza estratégica” con Rusia, con el “pacto Roca-Runciman” con los ingleses, en la década de 1930, llamado “el pacto del vasallaje” y la sumisión nacional. Tampoco hay diferencia entre las “relaciones carnales” de Menem con los yanquis y la decisión de Cristina K y sus levantamanos del Congreso de permitir la instalación de la primera base militar extranjera en la Argentina, construida y operada por el Ejército chino.

    Como resumieron los patriotas de la Revolución de Mayo de 1810, a los que los invasores ingleses de 1806 y 1807 quisieron seducir: Ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo.

    Paro nacional activo de 36 horas, multisectorial

    Massa, Macri, Sans, Cobos, Binner, presionan para frenar las luchas populares alentando ilusiones con “el fin del ciclo kirchnerista”, y que ellos son el cambio a partir del 10/12/2015. No es cierto.

    El gobierno K, con los acuerdos con sus aliados estratégicos, la ley petrolera y otras, está entregando las riquezas nacionales a cambio de divisas para llegar a las elecciones. Disputa el control de la justicia para garantizar la impunidad de su corrupción. Trabaja para ser la principal fuerza en el Congreso, y tener una fuerte base territorial, cualquiera sea quién gane la presidencia.

    Para lograr sus objetivos, el gobierno K va a poner topes en las paritarias. Por eso el ministro de Trabajo miente que en el 2014 los salarios le ganaron a la inflación, y Kicillof macaneó que la inflación en el 2016 será del 20%. Esto ya se vio cuando cerraron la mano frente a los reclamos del bono de fin de año, y la amenaza del paro nacional los obligó a abrirla con el medio aguinaldo sin pagar ganancias (los que ganan hasta $35.000), y cediendo a muchos gremios con fuerte presión desde abajo en el reclamo de bonos.

    Para no seguir pagando la inflación y la crisis, los trabajadores y el pueblo tienen que calentar los motores con la lucha, y hacer que confluyan en un paro nacional activo de 36 horas, multisectorial, que le tuerza el brazo a la política K en las paritarias, y en los demás reclamos populares. En particular a los jubilados y pensionados y los desocupados, a los que Cristina K los condenó a un fin de año amargo.

    Hay Frente Popular

    Con su política de hambre, de sometimiento a potencias imperialistas, con Milani y Berni, con la corrupción y la penetración en el Estado de la droga, la trata y otras mafias, el gobierno K es de derecha. Es la derecha que gobierna. Darle tregua, ceder a “la gobernabilidad” solo servirá para darle tiempo para fortalecer sus planes continuistas. Lo mismo vale para los que trabajan para aislar a la izquierda de las amplias masas obreras y populares, y secundarizar las luchas (o usarlas como campaña electoral).

    Para avanzar hacia una salida popular y nacional, el camino es el de encabezar las luchas y crear las condiciones hacia el paro nacional activo de 36 horas, multisectoral, unido a la construcción del Frente Popular que una en la política y en las urnas lo que está unido en la lucha.

    El Encuentro de la Militancia realizado en La Matanza el 27/12 pasado, ha sido un hecho de enorme importancia. Un gran triunfo político. Se constituyó el Frente Popular con Unidad Popular que encabeza Víctor De Gennaro, el Partido del Trabajo y del Pueblo presidido por Juan Carlos Alderete, la Corriente Emancipación Sur que dirige Jorge Cardelliy Camino de los Libres representada por Lucía Vasallo. Se debatió con franqueza y en forma unitaria el programa para una salida popular, sin amo viejo ni amo nuevo, con un gran protagonismo de sus participantes. Alderete presentó al plenario la candidatura presidencial del “Tano” De Gennaro, y el plenario la aprobó por aclamación.

    El PTP y el PCR, junto a las otras fuerzas, hicieron un gran esfuerzo para “parir el Frente Popular”, como dijo Alderete. La lucha por la personería del PTP tuvo un nuevo triunfo en Misiones. El frente, su programa y sus candidatos, crean mejores condiciones para completar las personerías en todo el país, y construir las juntas promotoras y comisiones de apoyo al Frente Popular en todo el país. Hacer conocer el Frente Popular en cada fábrica, pueblo, barrio, colegio o facultad, la propaganda y las finanzas para difundirlo, es una enorme tarea, pero como se vio el 27, y en los actos y asambleas, cientos de compañeros quieren protagonizar esta batalla política.

    El escenario político de la Argentina es inestable. Por eso, junto a las luchas obreras y populares y a la construcción del Frente Popular, es necesario prepararse para cambios bruscos de la situación económica, política o social.- 

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