12 Dec. 2018 | 02:04
12 Dec. 2018 | 02:04
Opinión - La Hora Política

Con Cristina crece la entrega y la inflación

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  • Con un balance “dibujado”, la presidenta ocultó la Argentina real, con grandes sufrimientos del pueblo y la brutal entrega al imperialismo chino y otras potencias. La semana política por Ricardo Fierro.

    CFK ante la Asamblea Legislativa el domingo 1ro de marzo.
    CFK ante la Asamblea Legislativa el domingo 1ro de marzo.

    Contragolpe

    Cristina Kirchner pronunció su último y largo discurso de balance y defensa de su gobierno, en la apertura de las sesiones del Congreso, apoyada por su militancia social, política y gremial que se movilizó en una amplia flota de micros.

    El gobierno venía apretado por la muerte dudosa del fiscal Nisman, luego de su denuncia contra Cristina Kirchner y funcionarios y dirigentes K. El fallo del juez Rafecas, que descalificó y rechazó esa denuncia de Nisman, le dio aire al gobierno, que contragolpeó con el discurso y el acto del 1° de marzo, buscando retomar la iniciativa y poner a su fuerza de cara a la campaña electoral que definirá el escenario político de los próximos años.

    Trampas y macaneos

    La mayor parte de las 4 horas del discurso de la presidenta fue un balance de casi 12 años de gobierno kirchnerista, contraponiendo la Argentina en crisis del 2002, a la de ahora. Escondió que después de la salida de la crisis y el período de crecimiento de la economía, en su segundo mandato, su política de profundizar la dependencia y el latifundio creó las condiciones para que el país fuera sacudido por otra crisis, cuyas consecuencias sufre el pueblo.

    Con esa trampa, Cristina K negó que haya despidos, pese a que el Banco Central reconoció el cierre de 250.000 cuentas sueldo, sin incluir a los trabajadores en negro despedidos, ni la no renovación de contratos basura. Dijo que no había despidos en las automotrices, el mismo día que cerraba la histórica planta de Pedriel (Renault). Habló de su política “industrializadora”, y la industria lleva 18 meses en caída. Dijo que se “desacelera” la inflación, que galopa y hacha los salarios, las jubilaciones y los planes sociales. No hay para Cristina K niños desnutridos, ni crecen las enfermedades que se desarrollan con el hambre, ni familias que viven en las calles: ¿de qué país está hablando?

    Repitió la mentira del desendeudamiento. La trampa fue hablar de la deuda externa en dólares, y ocultar el gigantesco crecimiento de la deuda pública, en dólares y en pesos, acumulada por el saqueo del Banco Central, la ANSES, el PAMI y otras “cajas”, a las que llenan de pagarés que nunca pagan, con lo que provocan el aumento de la inflación, impiden a casi 5 millones de jubilados cobrar el 82% móvil y los juicios ganados que les corresponden.

    En el año 2003 la deuda fiscal era de 189.000 millones de dólares. La presidenta se enorgullece de haber pagado 190.000 millones de dólares, no investigó ni la compra de armas de la dictadura. Al 30/6/2014, la duda creció a 303.000 millones en dólares (convirtiendo a dólares la deuda en pesos), sin contar las deudas del Banco Central, YPF, empresas del Estado, y las provincias.

    Con alma colonial

    La presidenta defendió, a fondo, los acuerdos con China. Es lógico, la alianza estratégica integral con China es la clave de la política K. CFK defendió su política de abrazarse con China diciendo que es hoy la mayor potencia económica y que en 5 años va a ser el “actor más importante del mundo”. Desde esa posición, descalificó a la derecha que se le opone, acusándola no ver los cambios en el mundo, ser “estúpidos” y tener un “corsé colonial”.

    La discusión entre el kirchnerismo y esa oposición, es un debate entre dos posiciones entreguistas, sobre a qué imperialismo hay que subordinarse. Las dos tienen un “corsé cipayo”, de sometimiento nacional. Ninguna de las dos cree que la Argentina pueda ser un país “libre e independiente de toda dominación extranjera” como estableció el Acta de Tucumán en 1816. El argumento de Cristina, es el mismo que usó “la oligarquía vacuna” para subordinar el país a Inglaterra; el que usaron Videla y “la oligarquía triguera y vacuna” para abrazarse a la entonces ascendente superpotencia rusa; el que usó Menem y “la oligarquía financiera” para “el festival de la deuda” y las “relaciones carnales” con los yanquis. Las dos derechas tienen alma colonial.

    Es un verdadero desastre para el pueblo y la economía nacional que se importen miles de millones de dólares de “trenes argentinos” (como los llamó Cristina K a los que traen de China), represas y usinas atómicas llave en mano, cuando hay condiciones para construirlas acá, y en pesos. Abren las puertas al saqueo, en bruto, del petróleo, el oro, el cobre, el litio y el potasio y hasta el poroto de soja, y los industrialicen afuera. Todo eso sin licitaciones (piedra libre para la corrupción y los sobreprecios), trayendo mano de obra y técnicos chinos.

    Además, Cristina K permitió que el Ejército chino instale una base militar en Neuquén, y entregó las operaciones antárticas a Rusia, acoplando a la Argentina al dispositivo estratégico de esas potencias imperialistas. Como ya ocurrió con Menem enviando fuerzas a la Guerra en el Golfo, estos hechos, más tarde o más temprano, cuestan sangre, como ocurrió con los atentados en la Embajada de Israel y la AMIA.

    El ajuste de hoy

    La presidenta no habló de la inseguridad y el narcotráfico; tampoco de la corrupción en la que ella y sus socios encabezan la lista. La política de indefensión nacional del gobierno K quedó en evidencia cuando le propuso a los veteranos de Malvinas que denunciaran internacionalmente las torturas que recibieron de oficiales argentinos, que las hubo y deben ser castigadas; y no dijo nada de las torturas a la tropa argentina por el ejército usurpador inglés. Al finalizar el tema defensa, mientras las cámaras de la TV oficial mostraban a Milani, la presidenta dijo que iba a habar sobre derechos humanos. ¡Qué cinismo! Tampoco dijo que ese represor de la dictadura, Milani, va a ser el jefe real de la nueva SIDE, adónde ya preparan como buchones a militantes de La Cámpora.

    Otra trampa del discurso de la presidenta es presentar como hechos de su gobierno lo que se le arrancó con la lucha. Con cortes, huelgas y paros nacionales se conquistaron mejoras salariales, en jubilaciones y planes sociales; conquistas que frenaron, en parte, el castigo de la inflación y el robo del impuesto a las ganancias. También, grandes luchas frenaron remates de chacras y la 125, y los estudiantes ganaron, en algunos lugares, becas y el boleto estudiantil. El problema, hoy, no es, como dice Cristina K, el ajuste que prepara la otra derecha; sino el ajuste que hace el gobierno K; y estas luchas son las que van a crear las mejores condiciones para enfrentar cualquier ajuste que venga, K o no K.

    Por eso, la presidenta ocultó que los docentes están en lucha en 11 provincias, con los sindicatos combativos a la cabeza, o desbordando a las direcciones conciliadores con el kirchnerismo, como en Buenos Aires y Santa Fe. Los estatales de ATE hicieron paro nacional el 1/3, y también está en lucha la CICOP.

    Tampoco dio respuestas la presidenta al desastre que ha provocado su política agraria de favorecer a la rosca sojera y latifundista y a un puñado de monopolios, lo que ha desatado la lucha de los tamberos, los productores de aceite de oliva, pera, uva y huerta, los limoneros, los criadores de ovejas, etc.

    Paro nacional y Frente Popular

    La presidenta, sorda a las urgencias y los reclamos populares, va a seguir con su ajuste. Por eso, al calor de las luchas en curso, hay que preparar el paro nacional activo de 36 horas y multisectorial, que coloque en el centro de la escena política a los trabajadores y el pueblo, y le tuerza el brazo al ajuste K.

    El Frente Popular que se ha constituido, da pasos en su campaña haciéndose conocer como abanderado del paro nacional, del programa y el camino para derrotar la política de ajuste y entrega, y unir fuerzas para una salida popular y antiimperialista. Sus candidatos nacionales, el Tano De Gennaro y Juan Carlos Alderete, recorren el país, y avanza la campaña sobre todo en las provincias con elecciones anticipadas como Salta y Santa Fe. La campaña por la personería del PTP sigue siendo un gran instrumento para impulsar el paro nacional e instalar el Frente Popular; en la Capital Federal se conquistó la personería provisoria.

    Si algo ha dejado en claro el discurso de Cristina K es que, de aquí a las elecciones, la disputa entre los de arriba va a ser feroz. Con el paro nacional y el Frente Popular, hay dos herramientas claves para que la clase obrera y el pueblo tercien con la lucha, con su propio programa y su propio camino.-

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