15 Aug. 2020 | 11:38
15 Aug. 2020 | 11:38
Opinión - La hora política

Un gobierno de votochorros

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  • Las proscriptivas PASO y las elecciones provinciales muestran el crecimiento del clientelismo, el fraude y la corrupción instrumentados por el gobierno nacional y los gobiernos provinciales. El pueblo tucumano mostró un camino para enfrentarlos. La semana política por Ricardo Fierro.

    Triunfos y fraude

    Este fin de semana, el kirchnerismo logró dos triunfos. Uno fue la sentencia de la Corte Suprema de Tucumán declarando la validez de las elecciones en esa provincia y autorizando la proclamación del kirchnerista-alperovochista Manzur como gobernador. El otro fue el triunfo de sus candidatos en el Chaco, tanto en la provincia como en la intendencia capitalina, Resistencia.

    El gobierno de Cristina Kirchner preparó las elecciones en Tucumán y el Chaco, al final de la larga lista de elecciones anticipadas, para que los triunfos en esas provincias crearan una imagen arrolladora que le dieran el envión que necesita su plan de imponer la fórmula Scioli-Zannini, en la primera vuelta electoral.

    Ese plan tuvo un duro golpe con el destape del fraude, la represión, el clientelismo y la corrupción en los comicios de Tucumán; seguidos de la valiente rebeldía de los tucumanos, y de la decisión de la Cámara tucumana en lo Contencioso Administrativo de anular la elección y prohibir la proclamación de Manzur como ganador. El gobierno K respondió con la amenaza de intervenir los tres poderes de la provincia. Queda aún pendiente la palabra final de la Corte Suprema de Justicia nacional sobre la validez de esos comicios.

    Al cierre de esta edición, el triunfo de los candidatos kirchneristas, Peppo a la gobernación chaqueña, y Capitanich a la intendencia de Resistencia, quedaron teñidos por las denuncias de fraude y clientelismo.

    Lo que Cristina K preparó como un envión arrollador hacia las elecciones de octubre, se convirtió en una escandalosa muestra de las peores prácticas de la estafa y la corrupción políticas. Con Scioli que no crece en Buenos Aires, el kirchnerismo necesita triunfos arrolladores en el Norte: Jujuy, Salta, Formosa, Chaco, Misiones y Santiago del Estero. Estamos viendo cómo los logra.

    La podredumbre

    La suma de los hechos de fraude denunciados es interminable, y muestra la podredumbre del aparato político-electoral, con herramientas como las PASO, en la que el Estado maneja las internas de los partidos e impone la proscripción de fuerzas populares, y las leyes de acople y de lemas que son una burla al voto popular.

    Algunas de las formas de fraude que se han denunciado son: quema de urnas, robo de urnas que después reaparecen con las fajas de seguridad rotas, urnas “embarazadas” que llegan al cuarto oscuro con decenas de votos adentro, cambio de las actas del escrutinio por el Correo Argentino, compra de votos (por $100 a $500, cajas y bolsones de comida, colchones, electrodomésticos, rifas de autos y motos, etc.), reparto de droga a cambio de votos, padrones inflados (con muertos, DNI duplicados, extranjeros a cambio de DNI y planes sociales y jubilaciones, etc.), votos marcados para identificar al votante como condición para recibir el dinero pactado, secuestro de personas para llevarlos a votar, amenazas y violencia para imponer el voto, etc.

    No son víctimas, son responsables

    Frente a las denuncias de fraude, Cristina K dijo: “Quieren prohibir el voto de los pobres”. Hubo emisiones en vivo de quema de urnas, hay imágenes y testigos de las múltiples formas de trampear el voto, pero ella no vio nada.

    El Renaper es la repartición del gobierno nacional que fabrica los DNI bajo la dirección del ministro Randazzo. El Correo Argentino es estatal y lo maneja La Cámpora. Los grandes depósitos de alimentos, colchones y otros elementos los maneja el Ministerio de Desarrollo Social de Alicia Kirchner. Los planes sociales los manejan los ministerios de Desarrollo Social y de Trabajo, y la ANSES maneja las jubilaciones y pensiones. El fraude, la corrupción y el clientelismo de los jerarcas provinciales solo pudo funcionar, en la escala gigantesca en que lo ha hecho, con la gran base de apoyo aportada por el aparato del gobierno nacional.

    Cristina no habla del fraude porque su gobierno es parte fundamental de ese fraude. Se coloca en víctima, cuando los videos muestran a sus intendentes comprando votos, es decir están prohibiendo el libre voto de los pobres. Y no solo eso, está garantizando la continuidad de los Alperovich, los Capitanich, los Insfrán, y otros, que aplican la política K que condena a seguir siendo pobres, de lo que es ejemplo el Chaco, con 48 pobres de cada 100 habitantes.

    El gobierno K es el principal responsable (no el único, los hay de otros colores políticos) de chantajear a los pobres para forzarlos a entregar su voto a la fórmula Scioli-Zannini, y a gobernadores e intendentes K.

    Paro nacional

    Fue el valiente pueblo tucumano el que destapó la cloaca. No fue la oposición publicitada por los multimedios del sistema, que se sumó cuando la marea popular los desbordaba. Hubo show televisivo, pero ¿por qué no se atrevieron a convocar a una movilización nacional que acompañe a los tucumanos? Porque el gobierno K, y la oposición publicitada del sistema, no quieren al pueblo en las calles. No lo quieren en las calles porque todos, empezando por Scioli y Zannini, preparan planes de ajuste para que los trabajadores y el pueblo paguen la herencia K de hambre, desocupación, desindustrialización, crecimiento del latifundio y extranjerización de la tierra, también del narcotráfico y la trata, y agravamiento de la dependencia.

    Como alertó el dirigente de la Confederación del Transporte, Juan Carlos Smith: “No queremos que el movimiento obrero pague los platos rotos”. Por eso es necesario encabezar las luchas y trabajar hacia un paro nacional activo de 36 horas, y multisectorial, para torcerle el brazo a la política K que descarga los platos rotos sobre los trabajadores, los campesinos, la juventud, las mujeres y los demás sectores populares. Un paro nacional que unifique el repudio al fraude y la corrupción electoral, en Tucumán, en el Chaco, y la que se prepara para octubre; y también, que plante bandera frente a los planes de ajuste que preparan Scioli y los demás candidatos.

    Dos herramientas para seguir avanzando

    Encabezar la lucha contra la política de ajuste y entrega, va unida a encabezar la lucha contra el aparato político podrido del sistema, que es el instrumento para perpetuar las políticas de ajuste y entrega. Lo que exige más PTP, conquistando la personería en todas las provincias y la Capital Federal; más Frente Popular, haciéndolo conocer y llegando con sus propuestas a todos los rincones del país. Y fortalecer al PCR como un instrumento clave para el camino liberador.

    El fraude es expresión de debilidad política: no hay enamoramiento con los candidatos publicitados del sistema. También es expresión de la división entre los de arriba, que no solo disputan sino que se trampean tratando de sacarse ventaja. Esa pelea ayuda a que salgan a la luz las trampas y las mugres, como las del gobierno K, que acumula 681 juicios por corrupción y otros delitos, con Cristina a la cabeza con 117 juicios; o los negocios sucios de Macri con Niembro y sus operaciones de espionaje.

    Lo principal del fraude, es que demuestra que tienen dificultades para arrear al pueblo con el “voto útil” hacia un candidato que llegue con una base política sólida, para aplicar más ajuste y más entrega. Esto tiene que ver con la herencia que deja Cristina K, cuya política de “alianza estratégica integral” con China y con Rusia, hace que esos imperialismos hoy descarguen los problemas de sus economías sobre la Argentina. Y también tiene que ver con un mundo que vive “una atmósfera de tercera guerra mundial por etapas”, como acaba de decir el Papa Francisco en Cuba.

    Esta situación compleja, inestable, es favorable para la lucha y la acumulación política. Es así porque grandes masas obreras, campesinas y populares, buscan caminos para defender lo conquistado, y avanzar. El paro nacional y el Frente Popular son herramientas clave para las batallas presentes y futuras.-

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