22 Oct. 2020 | 03:20
22 Oct. 2020 | 03:20
Opinión - La Hora Política

No al ajuste y al protocolo de Macri

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  • Junto a los estatales y docentes en lucha. La semana política por Ricardo Fierro.

    Avanza la lucha. Bullrich con Milani

    Desde el inicio del gobierno de Macri hubo grandes luchas: los trabajadores de Cresta Roja, otras contra los despidos, la protesta de los petroleros de Chubut, la rebeldía que sacude a Santa Cruz, movilizaciones para desprocesar a luchadores populares, o por la libertad de Milagro Sala, la de los productores del Alto Valle, etc. 

    Ahora, con la paritaria docente y el paro nacional del 24 de los estatales de ATE, la Conadu (H), la Cicop, junto a la CCC y el MIJP-CCC, el Movimiento Evita y otras fuerzas, se han dado pasos hacia la nacionalización de la lucha contra el ajuste macrista, que le hace pagar a los trabajadores, los campesinos y el pueblo, la herencia K y el derrame de hoy a los de arriba. También, con la convocatoria de la CTA Autónoma a un paro nacional el 29/2.

    Frente el avance de las luchas, el gobierno muestra las garras (igual que Alicia K con la represión a los estatales de Santa Cruz). 

    “Con total aval del presidente Macri”, la ministra Bullrich presentó el Protocolo fascista con el que quieren sacar al pueblo de las calles. Bullrich fue ministra de la Alianza de De la Rúa, cuando ordenaba la represión a las mujeres que salían a cortar las rutas porque no tenían comida para sus hijos. Ahora, se reunió dos veces con el general Milani (Perfil, 21/2), genocida de la dictadura y organizador del espionaje K. Milani tendría que estar preso por sus crímenes, pero tiene una agencia de “inteligencia”. ¿Negociaron Bullrich y Milani el trabajo de grupos de provocadores para “justificar” la represión, como hizo el macrismo con los obreros de Cresta Roja?

    Derrame por arriba

    A las petroleras, con el subsidio que pagamos todos al fijar Macri el precio del barril al doble del mercado mundial, y subsidiar el barril de exportación, les regaló $95.000 millones.

    A las megamineras, con la eliminación de las retenciones, Macri les regaló $3.300 millones.

    Edesur, empresa en la que Macri es uno de los dueños, que el año pasado tuvo ganancias por $1.200 millones, ahora recaudará $6.000 millones. Otro tanto le regaló a Edenor.

    A los bancos les legalizó el fraude de la venta de dólares a futuro que organizó el gobierno K, otra millonada. A los monopolios industriales exportadores, el regalo fue de $9.000 millones.

    Al gobierno chino y a los bancos yanquis y alemanes, para disfrazar durante un año las reservas, les regaló $8.700 millones.

    A los usureros buitres y no buitres, en lugar de investigar las deudas, les pagará $255.000 millones. A lo que habrá que sumar lo que les regaló, con la devaluación del peso que ya llega al 55%, a los demás acreedores ilegítimos.

    Sólo lo enumerado aquí supera los $400.000 millones, pero con los demás acuerdos, la cifra total de los regalos de Macri es mucho mayor.

    Ajuste para abajo

    Los despidos ya suman 67.128 trabajadores entre estatales y privados (Perfil, 21/2). Desde el 1/3 llegarán las facturas del tarifazo eléctrico con el 500% de aumento. Está preparado el tarifazo al gas: aumentos del 40% al 300%. Con la caída del precio internacional, el gas y los combustibles tendrían que bajar de precio.

    Macri dijo, en la campaña electoral, que el impuesto a las ganancias, a los trabajadores, era un robo. Es así, los trabajadores no tienen ganancias, venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario. La ganancia es la parte que se adueña el patrón del valor creado por esa fuerza de trabajo, después de pagar los salarios y los materiales usados en la producción. Hoy, 11 de cada 12 trabajadores, con los salarios que cobran no alcanzan a reponer su fuerza de trabajo ni garantizar las condiciones de vida de su familia: los hijos de 81 de cada 100 madres comen una sola comida por día.

    Ahora Macri se olvidó del “robo”. El aumento del “piso” de ganancias alcanza a sólo 180.000 trabajadores, y con las paritarias, más de un millón pasarán a pagar este impuesto. En los jubilados, 40.000 dejan de pagar ganancias, y con el miserable aumento del 15%, 120.000 pasarán a pagar. Para los trabajadores autónomos solteros el piso es de $7.053 y los casados con hijos a $13.680; y a los monotributistas ni siquiera eso. El robo se agrava con el otro “olvido”: la promesa de Macri de modificar las escalas de ganancias. En resumen: Macri sigue y empeora el robo a los trabajadores.

    El aumento de la asignación por hijo de $129, y el aumento a los jubilados, están por debajo del aumento de la recaudación de impuestos que provoca la inflación. Lo que sube son los impuestos que paga el pueblo.

    Macri echó a Graciela Bevacqua, y puso al frente del Indec a Cerro, un personaje al que Prat-Gay denunció por “fraude en perjuicio de la administración pública”, cuando dibujaba los índices del PBI para el gobierno K. Ahora podrá darse el gustazo de dibujar todos los índices.

    Hay una salida popular

    La lucha contra los despidos, por salarios, y la paritaria docente se han instalado en la política nacional. Las idas y vueltas con el salario de los maestros y con ganancias, y el Protocolo, van mostrando el carácter antipopular del gobierno de Macri. 

    A 40 años del golpe y la dictadura genocida, la visita de Obama es una afrenta nacional. Obama es el jefe del imperialismo yanqui, que fue parte de ese golpe de Estado y de esa dictadura, hoy alienta el golpe en Venezuela y bombardea al pueblo sirio. Muestra el carácter entreguista de la política de Macri, que anuda acuerdos con todos los imperialismos, como la entrega de los gasoductos troncales de Córdoba, por 9.000 millones de dólares, a China Petroleum Pipeline, China Communications Construction, la brasileña Oderbrech (de capitales rusos), Electroingeniería (del grupo K) y Iecsa (del grupo Macri).

    El avance de las luchas muestra que Macri no tiene un cheque en blanco. El gran debate y el gran desafío, para los trabajadores, los campesinos y el pueblo, es la unidad en la lucha para torcerle el brazo al ajuste y la entrega macrista, que descarga sobre las espaldas del pueblo la herencia K y el derrame a los de arriba. No para los sueños de Cristina K de reinstalarse en el poder. Sino para avanzar en la construcción de una salida popular y nacional.

    En el Bicentenario: una gran batalla política

    Macri y Cristina tratan de marcar una cancha en la que sólo juegan ellos. Esto no expresa la realidad política de la Argentina profunda. Al calor de las luchas populares, pugnando por impulsarlas y encabezarlas, es posible dar un salto en la construcción de una fuerza social y política para una salida popular y nacional. 

    Llevando el debate a las grandes masas, hay un campo amplio para conquistar las personerías del PTP en todo el país, fortalecer el PCR en los centros obreros y campesinos, impulsar el Frente Popular con los Congresos provinciales y un gran segundo Congreso Nacional, y multiplicar las multisectoriales para ir construyendo un centro coordinador de las luchas sociales y políticas.

    Los imperialismos descargan sus crisis hundiendo los precios de las materias primas que producen los países oprimidos. El mundo se carga de nubarrones hacia una nueva crisis mundial, y se multiplican las guerras. La salida no es elegir de qué imperialismos ser furgón de cola, ni engordar a las roscas sojera (cerealeras, y grandes pules y terratenientes), petrolera o megaminera, sino recuperar la soberanía económica y política, la tierra y los recursos naturales, para vivir y decidir en función de los intereses del pueblo y de la patria. Es posible, siguiendo el camino de los revolucionarios de Mayo: ¡Ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo!, y de todos los caídos en la lucha liberadora.-

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