20 Oct. 2017 | 14:54
20 Oct. 2017 | 14:54
Opinión / La Hora Política

Ajuste a palos

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  • Este gobierno de ricos para ricos reprime a los trabajadores que, como en PepsiCO, defienden su fuente de trabajo. Gran marcha de los trabajadores del Astillero Río Santiago de Ensenada. Macri quiere hacer pasar su política de hambre, pobreza y entrega. Hay que pararlos en las calles y en las urnas. La semana política por Ricardo Fierro.

    Oligarcas de bolsillos gordos

    El cierre de la planta del monopolio yanqui PepsiCO y la brutal represión a sus trabajadores, mostraron la verdadera cara del ajuste, la entrega y la represión del gobierno de Macri y Vidal. Los obreros defendieron sus puestos de trabajo frente a esa patronal imperialista apoyada por la policía del gobierno.

    Cada semana hay cierre de turnos, plantas o fábricas con la política de Macri, demostrando la falsedad de sus promesas electorales. Hay 10.000 trabajadores de las tabacaleras y miles más en las pequeñas y medianas empresas que fabricaban bolsas de plástico, que se suman a los de las metalúrgicas, petroleras y en otras ramas.

    Decenas de miles de obreros rurales, campesinos pobres, originarios y chacareros sufren las consecuencias de la crisis de las economías regionales, la expulsión de sus tierras y el castigo de las inundaciones sin ninguna ayuda del gobierno. El oligarca presidente de la Sociedad Rural, Etchevere, oculta esa realidad de empobrecimiento y miseria de los cordones verdes de las grandes ciudades y las zonas de producción campesina, sobre las que avanza un puñado de grandes terratenientes y monopolios llenándose los bolsillos con los agronegocios.

    Quieren ganar las elecciones para ir por todo

    El gobierno es una máquina para los negocios del grupo Macri y otros del bloque dominante. Y van por todo después de las elecciones. La productividad es la mentira que encubre el plan de ir a fondo con la rebaja de los salarios, la flexibilización laboral y la liquidación de los convenios por rama. La tierra, el campo, para los agronegocios de un puñado de grandes terratenientes y monopolios. Más tarifazos para engordar a las petroleras y energéticas, de las que Macri es accionista. Aumentan el gas y la electricidad en noviembre de este año, y en febrero y abril del 2018, además de las subas planificadas a los combustibles y el transporte. Acatan las exigencias del FMI y la OCDE (Organización Mundial del Comercio) y se multiplican los acuerdos con los monopolios imperialistas que abren las puertas a la entrega de los recursos nacionales, las obras públicas y a la avalancha de importaciones.

    La bicicleta financiera se ha convertido en un negocio fabuloso de bancos, monopolios y terratenientes. Esta semana se renueva el festival de endeudamiento del Estado por $532.000 millones. El Banco Central subió la tasa de interés al 29%, una locura para la producción nacional y un regalo para la usura especulativa. El gobierno pidió autorización a los yanquis para emitir deuda por 12.500 millones de dólares.

    La deuda es una bola de nieve que devora los impuestos que paga el pueblo.

    Macri, con el apoyo de los grandes grupos multimedios, trabaja para ganar las elecciones, para que sean los trabajadores, los campesinos, los originarios, las mujeres y la juventud los que paguen la salida de la crisis. Es un plan que solo cierra a palazos. Incluso, como ratificó Macri en la cena con las Fuerzas Armadas, sumando a los militares en la represión al pueblo.

    Campañas millonarias

    Todo el gobierno está volcado a la campaña electoral. No hacen nada que no sea para ganar votos. Usan la plata de la ANSES para darle un préstamo a los que tienen la asignación por hijo. ¡Un préstamo a familias que apenas pueden comer, y se lo van a descontar mes a mes! ¡Qué roñosos!

    La mayor parte de los multimedios del sistema juega a favor de los candidatos del macrismo, sobre todo en la madre de todas las batallas, la provincia de Buenos Aires. A Macri se le pasó la euforia por la división del peronismo, está pagando por su política de ajuste, entrega y represión, el Conurbano Bonaerense es récord en desocupación en el país: 11,8%. Las encuestas dan incertidumbre sobre el resultado. De polarizar Macri-Vidal o Cristina, pasaron a pelear los votos de lo que llaman “la avenida del centro”.

    Cambiemos tiene 15 de 72 senadores, 84 sobre 257 diputados y gobierna 5 de 24 provincias. Gane o pierda en Buenos Aires y en el país, no va a cambiar la hegemonía en el Congreso ni en las provincias. Macri se juega a un triunfo electoral que le dé fuerzas para ejecutar su plan en el 2018 y pelear otro turno presidencial el 2019.

    Parte del aparato multimedios del sistema hace campaña por Cristina K. En las 3 elecciones adelantadas recientes, la provincial de La Rioja, las PASO en el Chaco y la intendencia de Corrientes, el kirchnerismo no superó el 4% de los votos. En Buenos Aires conserva influencia sobre todo en la Tercera Sección y tiene el apoyo de los intendentes que necesitan ganar las concejalías que sostengan sus mandatos. El nuevo discurso de Cristina no tiene la mínima autocrítica por la pobreza, la desocupación y la corrupción. Se juega a zafar de los juicios y ser candidata presidencial en el 2019.

    Una gran batalla política

    Romper el filtro de las PASO, esa trampa proscriptiva contra las fuerzas populares, no es tarea fácil pero tampoco es imposible. Es una batalla política a contrapelo de las campañas millonarias y los multimedios del sistema.

    Cristina K criticó a los gremios que programaban una marcha para agosto, les dijo que su tarea es juntar votos para ella. Bajar los brazos, dar tregua en la lucha popular contra el ajuste macrista, es un camino de derrota. Todo lo que forzó al gobierno a abrir la mano se conquistó con la lucha en las calles.

    Fue la unidad para la protesta en las calles, lo que permitió avanzar a los trabajadores, los campesinos, los originarios, las mujeres y la juventud. Es el ejemplo de los trabajadores del Astillero Río Santiago movilizándose contra la política macrista de importar barcos destruyendo la industria naval. Es el ejemplo de la CCC, la CTEP y Barrios de Pie, que conquistaron la Ley de Emergencia Social, y siguen con un nuevo plan de lucha por su aplicación, y por la emergencia alimentaria, mostrando un camino, más allá de las diferencias electorales.

    El PTP y el PCR han sido promotores desde el inicio de la lucha contra el hambre, la entrega y la represión del macrismo. Desde los frentes que integran en cada provincia, afrontan el desafío de una gran batalla política para romper la trampa de las PASO. Para que la confluencia de la lucha social y la lucha política pueda parir una nueva fuerza popular, patriótica y democrática, que encabece la lucha para torcerle el brazo a los planes macristas. No para volver atrás, sino para avanzar por el camino que nos trazaron los revolucionarios de julio de 1816: ¡Ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo! Y como aquellos patriotas de mayo de 1810, podamos barrer con el Estado oligárquico-imperialista y mafioso que sostiene la dependencia y el latifundio, y construir uno nuevo, en manos de los trabajadores, los campesinos y el pueblo.-

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