17 Nov. 2017 | 23:48
17 Nov. 2017 | 23:48
Opinión / La Hora Política

Por un frente nacional y popular para derrotar a Macri, sin volver atrás

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  • El Comité Central del Partido Comunista Revolucionario hizo un balance de las elecciones, y trazó la orientación y las tareas para el próximo período.

    El show de Macri

    Con pocos votos contados, Macri armó un escenario, un show, proclamando que había arrasado. Cambiemos triunfaba en la provincia de Buenos Aires, en Santa Fe y en casi todo el país. Mintió. En la madrugada del lunes, los cómputos mostraron un empate en la provincia de Buenos Aires, a la que Peña, el jefe de Gabinete, llamó la madre de todas las batallas. Se suspendió el escrutinio bonaerense con una mínima diferencia, faltando contar más de 300.000 votos. Y mintió Macri sobre Santa Fe, donde fue segunda fuerza.

    El truco es viejo. El pueblo se va a dormir con esa mentira, pasan 10 días, y cuando pocos se acuerdan de los comicios, salen los números del escrutinio definitivo. Desde ese escenario, también dijo Macri que Cambiemos era la única fuerza nacional, con un proyecto para 20 años. Y dio los tarifazos como ejemplo de su proyecto. El show macrista fue una estafa política.

    Fortalecimiento relativo

    Macri, hasta ahora, empató en la provincia de Buenos. Perdió en el Gran Buenos Aires, por una diferencia que pudo equilibrar con el voto del resto de la provincia. Al mismo tiempo, se afirmó con el triunfo en las otras 4 provincias que gobierna, y en otras 6 se impuso, derrotando al PJ en Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Santa Cruz y San Luis, y al MPN en Neuquén. De una fuerza porteña, el PRO, con el aporte de la UCR en las provincias y de Carrió en la Capital Federal, Cambiemos pasó a ser una fuerza en todo el país.

    Ese escenario político surgido de las PASO, le es favorable a Cambiemos para aumentar sus bloques en el Congreso Nacional, en octubre. Aunque no le da para hegemonizarlo, ya que casi la mitad de sus diputados renuevan sus bancas. Y el Senado renueva un tercio en cada elección. Pero Macri queda en mejores condiciones para negociar cada ley.

    El fortalecimiento relativo de Macri expresa, también, un fortalecimiento del nuevo sector hegemónico del bloque dominante. En esas condiciones, el escenario de los de arriba sigue siendo de disputa.

    Macri tiene que tener en cuenta que 65 de cada 100 argentinos no lo votaron.

    La principal debilidad del gobierno de Macri es que grandes masas de trabajadores, campesinos, originarios, mujeres, jóvenes y demás sectores populares, siguen en las calles, enfrentando el ajuste, la entrega y la represión.

    No hay que subestimar el fortalecimiento relativo de Macri para llevar adelante sus planes. Tampoco sobreestimarlo, creyendo la mentira de que “arrasó y no hay con qué darle”.

    Santa Cruz y Venezuela

    El voto a Macri expresó a amplios sectores de la ciudad y el campo. Algunos porque se beneficiaron, otros por el aparato publicitario del sistema, y muchos por temor a la vuelta de Cristina.

    El macrismo polarizó las elecciones. Planteó que “salvaron el país”, que con Cristina marchaba a ser “una Santa Cruz o una Venezuela”. Así escondió su parte en la crisis social.

    La polarización favoreció a Cambiemos. Pero Cristina también la empujó porque le convenía. Se atrincheró en lo social, no habló de su herencia, por lo que es impotente para derrotar a Macri.

    Cristina se impuso en el Gran Buenos Aires. Ganó en la Tercera Sección, por mucho, 38,72% a 29,44%, la más numerosa y más castigada por el hambre y la pobreza. También ganó en la Primera Sección. Pero no logró la ventaja necesaria para una derrota clara de Macri en la provincia. Y perdió por paliza en Santa Cruz, donde gobierna.

    Se acercó a ser senadora, y se alejó de su ambición de hegemonizar un reagrupamiento del PJ y aspirar a la presidencia en el 2019.

    Macri trabajó para fragmentar el PJ. Cristina aportó lo suyo para agravar esa fragmentación. Se abre un complejo proceso en un PJ dividido, derrotado en 5 de las provincias que administra y con un sector muy conciliador con el gobierno.

    Más ajuste y más entrega

    El gobierno ya está aplicando, con la complicidad de colaboracionistas políticos y gremiales, lo que se propone llevar a fondo después de las elecciones de octubre:

    La reforma laboral que recorta los salarios, liquida los convenios por rama, y precariza el trabajo con contratos basura para que los monopolios despidan a su antojo.

    La reforma previsional, aumentando la edad de jubilación, recortando los mal llamados “aportes patronales”, que en realidad son parte del salario que va a financiar las jubilaciones, y agravando la precarización del PAMI.

    La reforma impositiva que reduce los impuestos a los monopolios y terratenientes, y aumenta los que paga el pueblo, como el IVA.

    La reforma estatal, que precariza y privatiza la salud pública con un “seguro social”. Y precariza la educación pública. Una salud y una educación de cuarta para el pueblo, que engorde los negocios de los monopolios de la salud y beneficie a la educación privada.

    Mano dura para el ajuste

    Cada día el gobierno reprime alguna lucha y enjuicia a sus dirigentes o los encarcela. La mayoría de las veces no sale en los medios del sistema. La reaccionaria ministra Bullrich protege descaradamente a los terratenientes como Lewis, Benetton y otros que expulsan a campesinos pobres y originarios de sus tierras. Y encubre a los responsables de la desaparición de Santiago Maldonado, así como otros casos silenciados.

    El gobierno prepara cambios en las leyes de Seguridad y Defensa, que legalizan y profundizan la reconversión de las fuerzas de frontera en fuerzas represivas. Y convierten lo que sirva de las fuerzas de defensa nacional en fuerzas represivas del pueblo, liquidando lo que quede.

    Este ajuste no pasa sin represión. Por eso Macri, de la mano de Bullrich y otros ultraderechistas, trabajan para sacar al pueblo de las calles con mano dura.

    El pueblo en las calles

    La lucha de los trabajadores de Cresta Roja, la movida de los desocupados y jubilados de la CCC se plantaron desde el inicio del gobierno de Macri. Hubo puebladas contra los tarifazos. El 7 de agosto del 2016, con la marcha y acto unitario de la CCC, la CTEP y Barrios de Pie, y luego el acto conjunto con la CGT, se conquistó la Ley de Emergencia Social. Hubo planes de lucha en todo el país y estuvieron, con sectores de ocupados, este 1° de Mayo, y el 7 de agosto, con una enorme movilización y acto.

    Las extraordinarias luchas de los docentes, junto a las de numerosas fábricas y gremios, a estatales y trabajadores de salud, rompieron los topes salariales en las paritarias y llevaron al paro nacional, que sacudió el país, en el que confluyeron todas las centrales de trabajadores.

    Hubo grandes protestas agrarias como la marcha de los campesinos pobres y originarios junto a otros sectores de las economías regionales en crisis; de los inundados, y los verdurazos y frutazos de pequeños y medianos productores de los cinturones verdes.

    Los Encuentros y las movilizaciones de mujeres llenaron las plazas de todo el país, y cada día hay marchas por los femicidios y la violencia que sufren, mientras el gobierno les niega una ley y fondos para la emergencia.

    La creciente lucha de los jóvenes brota en todo el país, con sus reclamos de trabajo y estudio, y crece el movimiento con el que enfrentan la esclavitud de la droga y la trata.

    Las masivas movilizaciones de los movimientos de derechos humanos fueron desnudando el carácter represivo de un gobierno que tiene en su seno un sector reaccionario de tipo fascista, que impulsó el 2x1 a favor de los genocidas de la dictadura, aplastado por una movilización multitudinaria.

    Hubo protestas contra el macrismo, por la invasión de importaciones, y la entrega de obras públicas a monopolios imperialistas que destruyen la industria nacional. Contra la extranjerización del oro, el litio y otros minerales por monedas. Y beneficios a terratenientes: a Lewis, Benetton y a latifundistas sojeros, y a las cerealeras.

    Así se llegó a las elecciones con masivas luchas, en las que gran parte del pueblo castigó el ajuste y la entrega de Macri, y le abrieron la mano no pocas veces. Esas luchas impregnaron el escenario político y le impidieron que arrasara, como buscaba, para ir a fondo con el ajuste, la entrega y la represión. La lucha contra el hambre y la pobreza fue clave para la derrota del macrismo en las zonas castigadas de Buenos Aires.

    Unidad en las calles, la política y las urnas

    La unidad para la lucha contra la política de Macri, y que eso se exprese en la política y las urnas, es el eje central de la política nacional.

    Miles de compañeros de la CCC, desocupados, precarizados, ocupados y jubilados, de jóvenes y mujeres, del PTP y del PCR, así como de los frentes en los que participó el PTP, hicieron una tarea extraordinaria. A pulmón. Con poca plata. Sin la TV que tienen los candidatos del sistema. Se pusieron al hombro la pelea por el voto. Miles de fiscales, compañeras haciendo tortillas y pastelitos para esos fiscales. Se llegó hasta donde se pudo. Así apuntalaron a cada uno de esos frentes, a la CCC y a las agrupaciones de las que son parte en cada sector social, al PTP y al PCR.

    Miles de compañeros se han convertido en luchadores sociales y políticos. Para pararle la mano a la política reaccionaria de Macri, y para que la política no sea patrimonio de los Macri.

    Así, encabezamos las luchas y presentamos listas en 15 distritos, se promovieron frentes y campañas electorales que pasaron las PASO en 9 provincias, y se realizó una colecta exitosa.

    No pasar las PASO es un golpe que duele. Hay una tarea de reflexión, de poner sobre la mesa las debilidades, aprendiendo de las mejores experiencias.

    En las condiciones particulares de cada provincia, hubo debilidades, como la de no pelear lo suficiente para que lo que está unido en las calles se una en las urnas. Esas debilidades, que en algunos casos se vienen arrastrando, no permitieron romper la trampa de las PASO en varias provincias, y hacen que sigan los retrasos en resolver las personerías electorales.

    También hay zonas en las que tuvimos una participación débil, o sin presencia política, y debemos poner estos errores en discusión.

    Un frente popular y nacional

    Las PASO abrieron una nueva situación política. El gobierno redoblará la apuesta hacia las elecciones de octubre, para su objetivo de ir a fondo con el ajuste, la entrega y la represión.

    Frente a eso, pugnamos por encabezar las luchas y la unidad para la lucha que se exprese en un paro nacional activo y multisectorial. Y para avanzar en un centro coordinador de la lucha de los trabajadores, los campesinos y el pueblo. Pero eso no es suficiente.

    Para derrotar a este gobierno reaccionario, sin volver atrás, la lucha social y política de las masas y la lucha electoral, deben servir para acumular fuerzas hacia un frente popular y nacional, que encabece la lucha para acabar con la dependencia y el latifundio oligárquico, que son las causas de fondo de la crisis social y el sometimiento de la nación.

    Por eso, junto a la lucha de las masas, nos proponemos redoblar los esfuerzos también hacia las próximas elecciones del 22 de octubre, para avanzar en las provincias que pasamos las PASO.

    En los distritos que no rompimos la trampa de las PASO, concentramos los esfuerzos en los municipios en los que tenemos candidatos.

    En las provincias que no pasamos, y hay candidatos con los que acordamos en un programa, los vamos a apoyar, para acumular fuerzas hacia el objetivo de un frente popular y nacional para derrotar a Macri, sin volver atrás.-

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