22 Oct. 2017 | 15:56
22 Oct. 2017 | 15:56
Opinión / La Hora Política

El gobierno encubre la desaparición de Maldonado

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  • Además, Macri avanza con sus planes de ajuste, flexibilización laboral, represión y entrega. Hostiga a originarios y criollos para quedarse con 8 millones de hectáreas. La semana política por Ricardo Fierro.

    El pueblo sigue en las calles

    A 11 años de su desaparición, seguimos sin Julio López, y sigue el pueblo, en las calles, reclamando su aparición con vida. Le reclamó a Cristina. Y le reclama a Macri por Julio López y por Santiago Maldonado.

    Va quedando en evidencia el encubrimiento de la desaparición forzada de Santiago. La ministra de Seguridad afirmaba que no había “ningún indicio” que apuntara a la Gendarmería; dijo que actuó sin armas de fuego y nunca se acercó al río. Todo lo contrario de lo que había ocurrido. El gobierno envió a una fuerza de frontera a reprimir al pueblo. Una fuerza que debe combatir a las mafias y, por reglamento, lleva armas de fuego. Dispararon esas armas y llegaron al lugar donde estaba Santiago. Macri y Bullrich, los que mandaron esa fuerza, son responsables de la desaparición forzada de Santiago.

    Para completar el encubrimiento, el juez de la causa prejuzga que Santiago “se ahogó”.

    El estudiantado secundario se volcó a las calles, en repudio a una “reforma” sin otro fin que el de usar a los pibes como mano de obra gratuita, o barata, para los monopolios. Y unió su protesta al reclamo por Santiago Maldonado. Pelean por su futuro, y también, por una Argentina sin la violencia de este Estado y este gobierno, opresores y reaccionarios.

    Reformas, tarifazos y negociados

    El representante del JP Morgan, amenazó: “Si no se aprueban la reforma tributaria, del mercado de capitales y laboral, vamos a estar en un serio problema (…).La reforma laboral es la más decisiva”. Y enumeró algunos puntos: reducir aportes a la seguridad y las obras sociales, el costo salarial y de indemnizaciones, etc. El JP Morgan es el banco de mayor participación en los créditos al gobierno de Macri y el más grande usurero yanqui de Wall Street.

    El gobierno prepara las “reformas” y los tarifazos para después de las elecciones. Para eso quiere ganarlas. Ya trascendió que en la energía, el aumento será del 40%, engordando las ganancias de los monopolios de esa rama, en manos del grupo Macri, sus testaferros y socios.

    El argumento es “reducir el déficit fiscal”, cuando más de un tercio de ese déficit es el pago de los intereses de la deuda pública, que el gobierno sigue engordando. Y la bicicleta financiera del Banco Central y los privados.

    Un ejemplo es la reforma tributaria. El presupuesto del 2018, muestra que los impuestos que paga el pueblo, ganancias, IVA y al cheque, son los que aumentan por encima de la inflación.

    El faraónico soterramiento del Sarmiento es un negociado de 3.100 millones de dólares, con los que se podrían hacer muchas cosas más urgentes. Macri acordó la salida de la empresa coimera Odebrecht. La reemplaza Ghella, una constructora italiana.

    Ghella era accionista de Iecsa, la empresa de Ángelo Calcaterra, el primo de Macri. Iecsa está muy comprometida con las coimas de Odebrecht, por lo que fue “vendida” a Pampa Energía. Esta, Pampa Energía, tiene entre sus dueños a Macri y sus socios. Se dijo que esa supuesta “venta” fue una “devolución a Mauricio Macri”. Ahora Ghella, en el Soterramiento del Sarmiento, está asociada con Sacde. El nuevo nombre de Iecsa es Sacde.

    En las obras públicas de este gobierno, el grupo Macri siempre está prendido.

    Dos caminos

    El gobierno intentó criminalizar la protesta estudiantil con la orden de denunciar a los pibes en las comisarías. Fue acompañado por multimedios del sistema que salieron a demonizar la lucha de los secundarios. La masiva movida estudiantil forzó el retiro de esa orden de tipo fascista.

    El macrismo trabaja activamente para impedir la unidad de acción y sacar al pueblo de las calles: sus reformas reaccionarias no pasan sin represión. Para eso, golpea fuerte y se impone cuando logra aislar a las luchas, o son testimoniales, del activo. Cuando se unifica la unidad de acción y se masifica la respuesta en las calles, el macrismo retrocede, parcialmente.

    La represión a los mapuches y la desaparición forzada de Maldonado, así como la orden de denunciar en las comisarías a los estudiantes, son el camino de la mano dura macrista. Al mismo tiempo, las movilizaciones contra el 2x1, el 1° de setiembre por la aparición con vida de Santiago, la movida contra el atentado criminal a Julia Rosales, los repudios a las amenazas a Eduardo Lualdi, el reclamo de absolución a Nelson Salazar, la denuncia “del robo” a Pérez Esquivel y las marchas contra la orden de criminalizar a los pibes, son el camino del pueblo.

    Un voto para fortalecer el camino popular

    Los hechos represivos y violentos que están ocurriendo en el país, marcan un cambio en la situación política. Un cambio que muestra la verdadera cara del gobierno de Macri.

    También, la masividad de la lucha democrática contra la represión y la criminalización de la protesta muestran que el pueblo se planta frente a la mano dura macrista.

    En esta situación, es clave encabezar las luchas y discutir pronunciamientos de asambleas, cuerpos de delegados y sindicatos, hacia un paro nacional activo. Y también pronunciamientos de las organizaciones populares para confluir en un paro nacional activo y multisectorial.

    El paro nacional es fundamental para enfrentar la política de ajuste, entrega y mano dura de Macri. Y también, para teñir la campaña electoral con los reclamos de los trabajadores, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jóvenes y demás sectores populares.

    La campaña electoral ya está oficialmente lanzada. El gobierno usa los fondos del Estado y tiene el apoyo de los principales multimedios.

    Las fuerzas populares y antiimperialistas tienen la fuerza de sus luchadores y de sus verdades.

    El PTP, los frentes en los que participa, y los acuerdos programáticos que siguieron a las Paso, son herramientas para dar una gran batalla política. Una batalla para que cada voto ganado fortalezca a las fuerzas que trabajan para un frente popular y nacional, que trace una perspectiva para acabar de raíz con la crisis social, con el latifundio oligárquico y la dependencia.

    La lucha de los originarios y campesinos pobres ha contribuido a abrir el imprescindible debate por la tierra, que junto a la dependencia, son las dos causas de fondo que empobrecen al pueblo y saquean la nación.

    La lucha social, la batalla política, incluida la campaña electoral, acumulan fuerzas hacia un frente popular y nacional. Una herramienta imprescindible para derrotar al gobierno de Macri y abrir un camino liberador.-

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