22 Oct. 2017 | 20:02
22 Oct. 2017 | 20:02
Opinión / La Hora Política

Parar la reforma laboral

  •   |  
  • Macri, los monopolios y oligarcas latifundistas vienen por todo, de la mano de los colaboracionistas. El triunfo en Mondelez Pacheco (ex Kraft) y la pueblada en Libertador de Jujuy marcan el camino. La semana política por Ricardo Fierro.

    Mondelez (ex Kraft) y Ledesma

    Es extraordinario el triunfo de los trabajadores de Mondelez (Terrabusi), que afirmaron a la lista de la Comisión Interna ganando en todos los turnos, consolidando la recuperación que puso ese puesto de lucha en manos de todas las obreras y todos los obreros de la fábrica. Atrás de ese triunfo hay una historia y un camino de unidad de todas y todos para la lucha, y un ejemplo de democracia grande.

    Otro hecho extraordinario es la lucha de los azucareros del Ledesma, violentamente reprimidos por el gobierno macrista. En respuesta, estalló una pueblada en Libertador, que hizo retroceder.

    Los trabajadores de Mondelez en Buenos Aires y de Ledesma en Jujuy, muestran la decisión de contingentes avanzados del movimiento obrero, de enfrentar la ofensiva de los monopolios contra los trabajadores, que impulsa Macri de la mano de los dirigentes colaboracionistas. Es una ofensiva que recorre a la América Latina y el mundo.

    La ofensiva de Macri está en curso: precarización del trabajo, flexibilización y superexplotación a fondo, liquidación de los convenios colectivos por rama. El primer objetivo de ese plan es impedir el paro nacional activo y multisectorial, con el acuerdo del colaboracionismo y sectores conciliadores. Y el eje central de esa ofensiva es liquidar la columna vertebral del movimiento obrero: los cuerpos de delegados y comisiones internas, para atomizar al movimiento obrero e impedir que se imponga el camino de la lucha.

    El triunfo en Mondelez y la lucha de Ledesma y la pueblada en Libertador muestran que sectores del movimiento obrero han hecho un balance de las derrotas en fábricas en las que se impuso una línea que reemplaza la unidad para la lucha con la división sectaria de los trabajadores, que pone las decisiones en manos de una minoría, donde los protagonistas no son los trabajadores sino candidatos electorales que promocionan la utopía reaccionaria de llegar a ser mayoría en el Congreso para que desde ahí vengan las soluciones.

    El plan de los monopolios y latifundistas

    El plan de Macri, de los 200 monopolios y los terratenientes latifundistas es global. Le “productividad”, es la palabra que usan para encubrir la verdad: superganancias. Un ejemplo es en los petroleros, donde comenzó la ofensiva antiobrera. El costo de producción de un barril de petróleo no supera los 15 dólares, incluyendo los salarios del viejo convenio. Con los nuevos que están imponiendo, con la traición de jerarcas colaboracionistas, recortan los salarios hasta la mitad. El precio del barril en el mercado mundial es de 51 dólares: ganan fortunas. Y el gobierno les ha liberado el precio de los combustibles. El problema no es el salario, son las superganancias de las petroleras. Hay 450 convenios firmados a la baja en petroleros, construcción, agroindustria, etc.

    La carestía de la leche, la carne, las verduras y las frutas no son los salarios miserables de los obreros rurales y la miseria que reciben los pequeños y medianos productores, como lo muestra el Feriazo del 3/10 en la Plaza de Mayo. El botín se lo llevan los terratenientes con la renta, que los arruinan y se quedan con las tierras por monedas, las de los originarios y de criollos. Y son las superganancias de los 200 monopolios que manejan el mercado.

    No va a salir a flote el país rebajando los salarios, achicando las indemnizaciones por despidos y accidentes de trabajo, alargando a jornada laboral, aumentando la edad de jubilación a 70 años a los hombres y 65 a las mujeres y pagando jubilaciones de miseria. Ese plan de Macri llena los bolsillos de los de arriba. El camino es al revés: derrotar ese plan macrista, golpeando a sus beneficiarios, los terratenientes latifundistas y los 200 monopolios formadores de precios; terratenientes y monopolios que cada vez más son de capitales imperialistas y sus socios nativos.

    Gendarmes y militares para reprimir

    El plan de Macri, antiobrero, antipopular y antinacional, con un endeudamiento y apertura de las importaciones como en las épocas de Menem, no cierra sin represión.

    Cuando Macri y Bullrich mandaron a la Gendarmería a Chubut, sabían lo que iba a pasar. El domingo 1° de octubre, el pueblo volvió a salir a las plazas y como dijo Sergio Maldonado, hermano de Santiago: “Quiero preguntarle al Presidente y a sus ministros, ¿dónde está Santiago Maldonado?”.

    Cuando atentaron contra la vida de Julia Rosales, dirigente del PCR, la siguieron 30 cuadras, hubo un coche de la policía que vio cuando le disparaban los 5 balazos: Macri, ¿quiénes hicieron el atentado? Cuando amenazaron a Eduardo Lualdi y su familia, director de Cuadernos, la publicación de temas nacionales, hay cámaras y celulares para revisar: Macri, ¿quiénes fueron los grupos que actuaron?

    Después de cada acto popular aparecen los grupos de encapuchados que provocan desmanes, los multimedios del sistema “se olvidan” de esos actos masivos y muestran solo los desmanes: Macri, ¿quién manda esos grupos provocadores? Este 1° de octubre les fue mal, en la Plaza de Mayo por Maldonado los corrió el pueblo.

    Cuando se demoniza a las protestas populares, poniendo al pueblo en las calles como el mayor de los delitos, mientras se impulsó que se paseen por las calles los genocidas de la dictadura, como hizo el gobierno con el 2x1: Macri, ¿Fuerzas Armadas para reprimir al pueblo?

    Pelear el paro nacional activo y multisectorial

    Impulsar la más amplia unidad para lucha contra el plan de ajuste, entrega y represión de Macri, los monopolios y oligarcas latifundistas, es la gran tarea de la hora actual.

    Desde la dictadura hasta ahora, cada vez que los jerarcas propatronales colaboracionistas como el gobierno de turno cedieron a sus patrones, fueron los cuerpos de delegados y las comisiones internas las que tomaron en sus manos la lucha y arrancaron el paro nacional desde abajo. Así se enfrentó el golpe de Estado, la dictadura y los ajustes de cada uno de los gobiernos que le siguieron. Se decía entonces y sigue siendo válido: con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.

    Hay una gran discusión política en las fábricas. Hay conmoción en cuerpos de delegados frente al destape de la corrupción de sus dirigentes, como Pereyra de petroleros, que pierden “liderazgo” ante la exhibición de sus fortunas. Se los ve como una disputa entre sectores del poder. Hay una gran responsabilidad de las fuerzas clasistas y combativas de participar en esos debates, desnudar las mentiras de este gobierno de accionistas y gerentes de las empresas, y latifundistas, que se siguen llenando los bolsillos, como antes “la juntaban con pala” según decía Cristina Kirchner.

    En medio de la ofensiva para robarles sus tierras, originarios de todo el país se movilizaron al Congreso, y le arrancaron al Senado una prórroga por 4 años de la ley para el relevamiento y la propiedad de sus tierras ancestrales.

    Hay sectores dispuestos a la lucha en todas las centrales de trabajadores. Hay una fuerte disposición a la lucha y reclaman el paro nacional, numerosas organizaciones sociales, del campesinado, los originarios, las mujeres y la juventud. Todas las fuerzas obreras, populares y nacionales, tenemos el deber de contribuir para que la clase obrera organizada rompa las ataduras que pretenden imponerle y encabece la lucha.

    Una gran batalla política

    Macri, con el apoyo de los multimedios del sistema, apuesta a un triunfo electoral que lo fortalezca para ir a fondo con su plan. Pero sigue sin poder sacar al pueblo de las calles.

    Las fuerzas populares sociales y políticas tienen la calle para teñir la campaña electoral con los reclamos que están en las calles. Con el centro puesto en trabajar para un paro nacional activo y multisectorial. El PTP, los frentes en los que participa, y los acuerdos programáticos realizados, son herramientas para dar esa gran batalla política.

    Se dan los preparativos finales para el nuevo Encuentro Nacional de Mujeres que arranca el 14/10. Hay anotadas decenas de miles para ir al Chaco. Llevan sus sufrimientos y sus luchas, asombrando al país y al mundo con sus gigantescas movilizaciones, sus peleas frente al hambre y la pobreza de sus familias y la emergencia en violencia que viven, los secuestros para la trata de sus hijas, la droga que destruye a sus hijos y los femicidios que se multiplican.

    La lucha social y la batalla política, incluida la campaña electoral, tienen hoy un centro en las grandes empresas, en sus asambleas, cuerpos de delegados y comisiones internas. Encabezando las luchas y trabajando para la más amplia unidad en un paro nacional activo y multisectorial, que le tuerza el brazo al ajuste, la entrega y la represión de Macri.

    La rebeldía en las grandes empresas, y en las concentraciones de trabajadores rurales y campesinos, es la base para avanzar hacia un frente popular y nacional, que acumule las fuerzas necesarias para derrotar al gobierno de Macri y conquistar un poder popular que acabe con el latifundio oligárquico y la dependencia.

    A 50 años del asesinato del Che, recordando su convocatoria a la lucha, el desafío es: ¡Por 2, por 3, por muchos Mondelez y muchos Ledesma!.-

    volver arriba

    Política

    Economía

    Gremiales

    Municipios

    Interés general

    Policiales y Judiciales