22 Jul. 2018 | 09:53
22 Jul. 2018 | 09:53
Opinión / La Hora Política

Ampliar la unidad en la lucha

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  • Para frenar la ofensiva macrista de hambre, ajuste, entrega y represión. La semana política por Ricardo Fierro.

    Dolor, hartazgo, lucha y elecciones

    Con el pueblo dolorido por la aparición del cadáver de Santiago Maldonado, que forzó la suspensión de las campañas electorales, se realizaron las elecciones del domingo pasado.

    Desde arriba se impuso la polarización Macri o Cristina. Los dos hicieron un uso miserable de la desaparición forzada de Santiago.

    Fue una campaña en la que ninguna fuerza política del sistema planteó medidas de fondo para la situación social que atraviesa el pueblo. Ninguna planteó la reforma agraria. Ni de los 600 conflictos con que la oligarquía latifundista avanza en el saqueo de las tierras de los campesinos pobres y originarios. Ninguno reclamó impuestos a la especulación financiera, ni cuestionó a Macri por acumular una brutal deuda de 300.000 millones de dólares, deuda que hace pagar al pueblo. Nadie denunció a los monopolios imperialistas que liquidan la industria nacional y provocan la crisis de las economías regionales, los aplauden.

    Fueron elecciones con un pueblo que viene agobiado y harto de sufrir ajuste tras ajuste. Por eso, hasta el día antes de las elecciones, y desde el siguiente, siguió la lucha en las calles, por los reclamos populares y por verdad y justicia castigando a los responsables materiales y políticos de la muerte de Santiago Maldonado.

    Macri se fortaleció: a fondo con el ajuste

    Macri obtuvo su gran victoria electoral. Ganó en los 5 mayores distritos del país: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Capital Federal y Mendoza, lo que no ocurría desde el triunfo de Alfonsín en 1983. Ganó 5 provincias en el 2015, 10 en las PASO y 13 el domingo pasado. Cambiemos, la alianza del PRO, con el despliegue nacional de la UCR y el aporte de Carrió en la Capital, pasó a ser la mayor fuerza política del país, con el 42% de los votos emitidos. Aumentó su fuerza en el Congreso, pasó a ser la primera minoría en Diputados y el Senado; pero no logró ser mayoría y tener quórum propio en ninguna de las Cámaras.

    Macri se fortaleció. Se fortaleció para ir a fondo con su plan de ajuste, entrega y represión.

    A las cero horas del lunes, cuando todavía se contaban los votos, las petroleras aumentaron entre un 10 y un 12% la nafta y el gasoil, liberando el precio al valor del mercado mundial. ¿Qué tienen que ver el mercando mundial? El costo de producción en la Argentina es de 15 dólares el barril que se vende a 51 dólares en el mercado mundial. Macri les da una ganancia del 233%.

    El lunes, con el impacto de su triunfo, Macri anunció reuniones para un pacto político: reforma laboral y en las jubilaciones, los impuestos, la salud y la educación y apriete a las provincias. Quiere que paguen el ajuste los trabajadores, los campesinos y el pueblo, para llenar los bolsillos de un puñado de oligarcas terratenientes, y monopolios imperialistas y sus socios de la burguesía intermediaria, como el grupo Macri.

    El ajuste y la entrega de Macri van unidos a la mano dura de la represión para imponerlo.

    Derrotas y crisis

    El Partido Justicialista sufrió una gran derrota. Macri, y el bloque dominante, trabajaron para dividirlo y agravar la crisis en la que cayó con la derrota del 2015. La polarización Macri o Cristina es funcional a ese objetivo.

    Cristina fue la gran derrotada en Buenos Aires, a la que sumó las derrotas de Santa Fe y Santa Cruz. Paga por haber dejado un país en crisis, con uno de cada tres argentinos en la pobreza, y por el gigantesco robo de los bienes públicos. No se autocritica de nada, ni de poner al frente del Ejército y del espionaje a Milani, como se vio en una de sus entrevistas. Las derrotas de Cristina la debilitan, más aún cuando tiene por delante las causas judiciales, de ella y de sus funcionarios como De Vido.

    Cristina cuenta como propios los 3.431.136 votos de Buenos Aires. Pero los intendentes del Gran Buenos Aires que la apoyaron renuevan sus mandatos en el 2019, y necesitan un candidato ganador, no una perdedora.

    Un sector del PJ se abrazó a Macri. Urtubey y Schiaretti fueron mimados por macrismo y proyectados como “la renovación” del peronismo. Cayeron derrotados en sus provincias: el votante prefirió el modelo original a la copia.

    No le fue bien a Massa y Margarita Stolbizer con su política de acuerdos con el macrismo: perdió 400.000 votos, que fueron a Cambiemos, y fue derrotado en Tigre y San Fernando. El socialismo sufrió otro duro golpe en Santa Fe.

    Adolfo y Alberto Rodríguez Saá en San Luis, y Verna en La Pampa, de posiciones duras con Macri, tomaron nota de que el acuerdo con Cristina fue el abrazo de la derrota en las PASO. Ajustaron y dieron vuelta el resultado en sus provincias.

    Macri, dueño de “las cajas” del Estado, va a seguir trabajando para dividir a la oposición.

    La principal debilidad de Macri

    La principal debilidad del macrismo no son los acuerdos que deberá hacer para sacar leyes del Congreso. En eso, ahora está mejor que antes.

    La principal debilidad de Macri es que, en casi dos años de gobierno, los trabajadores, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jóvenes, los castigados por la crisis de las economías regionales y las inundaciones, y demás sectores populares y nacionales, protagonizaron masivas y gigantescas luchas: paros, huelgas, actos, movilizaciones, encuentros, etc. No pocas veces le arrancaron conquistas al macrismo, o le pararon la mano como en el 2x1.

    Una y otra vez hubo acuerdos para la unidad en la lucha, multisectoriales y otras formas de coordinación, que crearon las condiciones para que el pueblo se mantuviera en las calles, una conquista democrática fundamental que el macrismo odia. Pese a la tregua de sectores de la CGT, van a seguir las luchas, porque la bronca viene desde abajo, de las asambleas y los cuerpos de delegados, donde se ejerce la democracia directa, cien veces más democrática que el voto, porque nadie delega nada, sino que es protagonista: delibera y ejecuta lo que se decide.

    Contra el ajuste, la entrega y la represión de Macri

    El eje de la política nacional es la más amplia unidad para enfrentar la política de ajuste, entrega y represión de Macri.

    Las elecciones no le dieron a Macri un cheque en blanco. Los que creen que “no hay con qué darle a Macri” y dan tregua, se van a volver a equivocar. Vamos a tiempos turbulentos. El macrismo se prepara para eso. Las fuerzas populares, los comunistas revolucionarios, tenemos la responsabilidad de contribuir a enfrentar esa política reaccionaria, ser motores de la unidad programática con unos y de golpear juntos con otros. Sin sectarismos.

    En la situación actual, el gran desafío es cambiar la correlación de fuerzas en los cuerpos de delegados y comisiones internas, sobre todo en las concentraciones obreras. Llevando a esas masas de trabajadores el debate sobre la liquidación de las conquistas que pretende el macrismo, que incluye la liquidación de esos cuerpos de delegados y comisiones internas. Encabezar las luchas y la unidad para la lucha, impulsando y organizando una poderosa corriente clasista, y forjando una corriente comunista revolucionaria de masas. Trabajando activamente para un paro nacional activo y multisectorial.

    La crisis en el peronismo y otros sectores de la oposición, se da entre dos políticas: colaborar o conciliar con la política de Macri, o enfrentarla en la lucha social y política. Hay una gran corriente que busca ese camino de la lucha social y política. Lo que abre un cauce grande a la unidad en la lucha y para construir un PTP de masas.

    También, para abrir un gran debate sobre la necesidad y posibilidad de construir un poderoso frente popular y nacional. Un frente con las fuerzas que estamos unidos en la lucha y en las elecciones. Y hay condiciones para confluir con amplios sectores hartos de ajustes, entrega y de represión. Que buscan un camino para derrotar al macrismo, para acabar con la dependencia, el latifundio terrateniente, y el Estado oligárquico, imperialista y mafioso. Y conquistar un poder popular en manos de los trabajadores y el pueblo, con Techo, tierra y trabajo.-

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