20 Nov. 2018 | 04:36
20 Nov. 2018 | 04:36
Opinión / La Hora Política

Garantizar el paro nacional activo y multisectorial

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  • Torcerle el brazo al plan de Macri y el FMI, de más hambre, más recesión, más entrega y represión con el Ejército en las calles. La semana política por Ricardo Fierro.

    La rebelión de las mujeres

    Removieron aguas muy profundas en la Argentina. Fueron protagonistas de la Marcha Federal. Ahora, paro nacional activo y multisectorial.

    Una marea impresionante se volcó a las calles de todo el país, convocada por los movimientos de mujeres, y sacudió los cimientos de la Argentina.

    Hubo un largo camino de lucha. Fortalecidas por sus 32 Encuentros Nacionales de Mujeres, los estallidos del Ni Una Menos, y de una gigantesca masa de pibas, y las innumerables luchas contra la explotación en el trabajo y la violencia, la trata y los femicidios. Las movilizaciones en Plaza Congreso y en todo el país desbordaron el sistema político colocándolo al borde de la crisis; así conquistaron la media sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

    Cambiemos se rompió: 42 diputados votaron a favor de la interrupción voluntaria del embarazo (65 en contra). En el PRO se rebelaron 17 y 37 votaron en contra. Elisa Carrió se histerizó con el escisión de un diputado. La UCR: 24 a favor y 16 en contra. El cristinismo dio una voltereta para tapar 12 años de negarse a discutir el aborto, frente a la decisión de 54 legisladores a favor y 11 por el rechazo. El PJ y aliados: 11 a favor y 21 al no. El Frente Renovador: 8 al sí y 13 al no. Unidad Justicialista 4 votos en contra.

    Los únicos bloques con el voto a favor unificado fueron los cinco del interbloque Movimiento Evita–Libres del Sur, y los tres del FIT.

    Las mujeres, tonificadas por su papel en todas las luchas que recorren la Argentina se pusieron a la cabeza de la rebelión que crece en el pueblo. Como lo hicieron antes los y las de más abajo, que fueron capaces de unir a trabajadores ocupados, desocupados, jubilados, campesinos, las centrales sindicales y sectores de derechos humanos de todo el país en la gran Marcha Federal que culminó el 1 de junio en Plaza de Mayo. Como lo hacen los trabajadores de la educación, la salud, estatales, camioneros, el ARS y Mondelez, los campesinos, los originarios y las Pymes, entre otras. En esa Argentina rebelada, la CGT debió convocar al paro que seguiremos trabajando para que sea activo y multisectorial.

    La horca de Macri y el FMI

    El pueblo caló la mentira de “lo peor ya pasó”. Lo que viene es más inflación y más recesión. Y también vienen tormentas sociales.

    Cuando la bola de nieve del endeudamiento y la bicicleta financiera devoraron 12.000 millones de dólares del Banco Central, en el contexto mundial de la suba del dólar y la decisión de los bancos imperialistas de no prestar más a la Argentina, se desató la crisis financiera. Macri, al borde de la cesación de pagos, se abrazó a la horca del FMI: más hambre, más pobreza, más desocupación y despidos, más inflación y vuelta a la recesión.

    La semana comienza con los desafíos de frenar la corrida al dólar, renovar los vencimientos de $520.000 millones de bonos de deuda del Banco Central (Lebacs), y ver cuánto “aguanta” el primer tramo de los préstamos del FMI.

    Por un lado, embolsaron fortunas los bancos imperialistas como el JP Morgan (yanqui) y el HSBC (chino-inglés), entre otros; también “la juntaron con pala”, el grupo Macri, las cerealeras, petroleras, mineras y bancos, y los grandes terratenientes y grandes pules. Por el otro lado, Macri fracasó en su plan de mostrar una economía en crecimiento, aunque sea modesto, en el 2018, y llegar a las elecciones en ganador.

    Cambio de zorros: nuevos jefes de gallineros

    Con el pueblo en las calles, la crisis financiera detonó una crisis de gabinete, es decir, política.

    Macri echó a Sturzenegger, presidente del Banco Central (y a otras cabezas de ese banco), reemplazándolos por Luis Caputo, y de segundo, a Gustavo Cañonero. Luis Caputo es primo de Nicky Caputo, al que Macri llama “hermano del alma” (debería decir: testaferro y socio del alma), y los tres se reúnen seguido en una de las estancias de Nicky. Caputo y Cañonero son del riñón de los poderosos bancos JP Morgan (yanqui) y Deutsche (alemán). Cañonero, al momento de ser funcionario macrista, era representante del Fondo Templeton, uno de los mayores grupos financieros del mundo. El JP Morgan, el Deutsche y Templeton, son de los principales saqueadores del Banco Central y su bicicleta financiera.

    Además, Macri unificó los ministerios de Hacienda con el de Finanzas en manos de Dujovne, el formador de cuadros económicos del PRO en la fundación Pensar y por muchos años estratega del Banco Galicia, cuyos dueños son socios del grupo Macri en Pampa Energía y otras empresas.

    Para aparentar una “lavada de cara” del desgastado gabinete, Macri voló a Cabrera del Ministerio de la Producción (vinculado al Banco HSBC, banco chino-inglés), asumiendo Dante Sica, un hombre vinculado con las automotrices y las megamineras, por lo que Macri sumó al Ministerio la Secretaría de Minería. Sica fue secretario de Industria, Comercio y Minería de Duhalde. Y voló a Aranguren (de la Shell inglesa), lo reemplazó en el Ministerio de Energía por Iguacel, hombre de Pluspetrol (del grupo Rey y Poli), que es la segunda petrolera privada en Vaca Muerta, con juicios en Perú por su brutal contaminación.

    Los cambios en el gabinete expresan cambios en las alianzas del gobierno de Macri: pero cada ministro es un zorro al frente de un gallinero.

    Hace ocho meses, en octubre, festejaban en las urnas y hablaban de reelección, ahora lejos de ese triunfalismo discuten si conviene que Macri sea el candidato. El descontento creció, las luchas avanzan y confluyen, agudizando las contradicciones por arriba.

    Garantizar el paro nacional activo y multisectorial

    Prepararlo, discutirlo y organizarlo en cada fábrica y lugar de trabajo, de la ciudad y el campo, y en cada sector popular.

    Con la bronca y rebeldía popular en las calles, la inflación al galope, crisis financiera y un gobierno que se desgasta que forzó a una crisis política de gabinete, Macri se abraza a la horca del FMI y a sacar el Ejército a las calles.

    Hubo 22 acuerdos con el FMI, fracasaron todos; el último fue el que llevó a la crisis del 2001 y lo montó a De la Rúa en un helicóptero.

    ¿Por qué Macri quiere usar un decreto del golpe de Estado de 1943 para sacar al Ejército a las calles? Cuando De la Rúa impuso el Estado de Sitio, le ordenó dos veces a los militares que salieran a reprimir, los militares le exigieron que les diera la orden por escrito, De la Rúa se negó, y no salieron. Macri quiere que salgan.

    Sucede que, en la situación actual, lo más importante es que el pueblo está con bronca y en las calles. Y esto influye sobre todos los sectores sociales, incluidos los uniformados.

    Es clave, por lo tanto, el paro nacional del 25 de junio. Prepararlo, discutirlo y organizarlo en cada fábrica y lugar de trabajo, de la ciudad y el campo, en cada sector social popular, para que sea un paro nacional activo y multisectorial.

    Esta Argentina revuelta también está pariendo una fuerza nueva, En marcha, porque el tiempo es ahora. Para unir fuerzas en las tormentas sociales y políticas que se avecinan. Para discutir entre las masas la necesidad de otra política, la que necesitamos para sacar el país de esta podredumbre y conquistar, en las calles y en las urnas el país que nos merecemos. Y para eso, necesitamos otro gobierno: popular, patriótico y democrático. El PCR y el PTP crecen al calor de las luchas para abordar estos desafíos.-

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