18 Oct. 2018 | 09:19
18 Oct. 2018 | 09:19
Opinión / La Hora Política

No al pacto hambreador de Macri y el FMI

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  • El Comité Central del PCR analizó la situación política. El texto es una síntesis de ese análisis. Macri se arrodilla ante la mafia financiera imperialista del FMI, que llega a la Argentina el sábado 21 de julio. Se somete a los dictados del Fondo a cambio de un nuevo ajuste al pueblo y de avanzar en la represión para imponerlo. ¿Podrá? La semana política por Ricardo Fierro.

    Se agravan los sufrimientos del pueblo y crecen las luchas

    El ajuste de Macri y el FMI es brutal. Y ya se sabe que va a ser peor en los próximos 6 o 9 meses.

    Se agravan, y mucho, los sufrimientos del pueblo. En los comedores sociales, donde antes iban los pibes, ahora va toda la familia, están desbordados. Cada vez más chicos separan la carne de los fideos porque no saben qué es eso, y no conocen la leche. La desnutrición provoca daños irreparables en esa edad del crecimiento. Se juntan varias familias, cada una pone algo y entre todos hacen la única comida del día. Cada vez hay más familias enteras viviendo en las calles o bajo los puentes de las autopistas.

    ¿Pagar las tarifas o comer? Comer. Es la decisión que toman muchas familias, que se quedan sin electricidad y otros servicios: las empresas les ponen medidores que trabajan con tarjetas, cuando se acaba el dinero depositado, se corta el servicio. La droga y la trata destruyen a los pibes y pibas en los barrios que son colonizados por las mafias.

    Una nueva oleada de despidos, suspensiones y cierres de fábricas y comercios está empujando a miles de familias más al hambre y la pobreza. Cada vez hay menos changas. Y en los lugares de trabajo la frase más escuchada es “La guita no me alcanza”. Los salarios de los trabajadores suben por escalera y la inflación sube por ascensor. Y también liquida las asignaciones sociales congeladas desde el año pasado.

    Frenazo a la producción y bomba financiera

    La economía frágil estalló. Y Macri redobla la apuesta golpeando a la producción y creando una bomba financiera en dólares. También el país sufre esta política macrista.

    El acuerdo del gobierno con el FMI ya está provocando la paralización de las obras públicas, incluyendo los acuerdos con varios imperialismos para las más grandes. Y golpea a gran parte de las 700.000 pequeñas y medianas empresas y comercios nacionales, que son las que producen 7 de cada 10 puestos de trabajo. Esto provoca una oleada de despidos, suspensiones y cierres de fábricas que se agravarán en el segundo semestre de este año y posiblemente en el comienzo de 2019.

    Además, el gobierno regaló 15.000 millones de dólares del Banco Central en la corrida al dólar, y sigue regalando otros 100 millones diarios. Pero no resolvió el déficit de la balanza de pagos. Porque la política macrista de “apertura al mundo” hace que lo que se exporta (que es lo único que trae dólares genuinos) sea mucho menos que lo que se importa.

    El brutal endeudamiento del gobierno en dólares, ya se había vuelto impagable. Y ahora se redobló la apuesta con más endeudamiento con el “préstamo” del FMI. La bomba financiera en pesos (de las Lebac) va siendo reemplazada por la bomba financiera en dólares (de las Letes).

    El pueblo ganó las calles, enfrentando la política de ajuste y la entrega macrista

    Y Macri nunca pudo sacarlo de ahí, pero siguen adelante con sus planes.

    Frente al ajuste y la entrega macrista crecieron las luchas y la masividad no paró de aumentar. El pueblo se fue adueñando de las calles. Las masas de trabajadores, campesinos, las mujeres, los jóvenes, y demás sectores populares le fueron “poniendo sal” a la situación política. Los de más abajo, castigados por el hambre y los despidos, fueron los primeros en movilizarse. Las organizaciones sociales, unidas en los llamados Cayetanos, conquistaron la Ley de Emergencia Social, emergiendo una fuerza nueva que le puso picante al escenario político.

    Las huelgas, los paros, las masivas movilizaciones, las protestas de los pobres del campo, la irrupción de un gigantesco movimiento de mujeres, la lucha por la tierra, la masiva protesta contra la represión asesina y la defensa de los genocidas de la dictadura, fueron mostrando el crecimiento de la bronca.

    Macri no pudo hacer todo lo que quería. Su política de endeudamiento y “apertura al mundo” agravó la dependencia y la concentración latifundista de la tierra. Creyó que se había consolidado con su triunfo electoral y la derrota de Cristina Kirchner en octubre del año pasado; pero no fue así. Los que lo habían votado solo para castigar al gobierno kirchnerista, aceleradamente fueron pasando a colocar en el centro la lucha contra el ajuste, la entrega y la represión macrista.

    Así se llegó al pasado diciembre con un reguero de luchas, con el protagonismo de los trabajadores y sus cuerpos de delegados como en el Astillero Río Santiago y los plenarios de delegados de 60 gremios de La Plata, Berisso y Ensenada, la gigantesca movilización de las organizaciones sociales el 13/12, y las combativas movilizaciones obreras y populares del 14 y 18 de diciembre, que desnudaron el robo a los jubilados y le torcieron el brazo a Macri con otras “reformas” que pretendía imponer.

    Un auge de luchas que no para de crecer

    La Marcha Federal, el estallido del movimiento de mujeres y el parazo nacional activo y multisectorial: ¡Baste de ajuste, entrega y represión!

    Desde entonces hasta ahora, las luchas se masificaron. La Marcha Federal por pan y trabajo sacudió al país, mostró que la CCC, la CTEP y Barrios de Pie, los Cayetanos eran una fuerza nacional, expresando a los de más abajo de las ciudades unidos a los de más abajo en el campo, con una política de unidad en la lucha que permitió la confluencia con la CGT y las CTA, sectores políticos opositores al macrismo y organizaciones de derechos humanos.

    Macri trabajó para dividir la unidad de los movimientos sociales, de la CGT, las CTA y todos los que lo enfrentaban en la calle. Ese fue su objetivo cuando abrió la discusión sobre el aborto, cuestión que atraviesa a toda la sociedad argentina. Fracasó en esa infame maniobra. La explosión del movimiento de mujeres, sobre todo de las pibas, desbordó todo, provocó un remezón que conmovió al país atravesando todas las clases sociales. Ubicó el centro del debate el drama de salud social de las mujeres más pobres y su derecho a decidir sobre su cuerpo, reclamando educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Cientos de miles se volcaron al Congreso y a las plazas de todo el país.

    Al calor de la Marcha Federal y el triunfo del movimiento de mujeres forzando la media sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, de las luchas contra los despidos y las que comenzaron a romper el techo salarial, se impuso el paro nacional del 25/6.

    El parazo unió a todas las centrales obreras, las organizaciones sociales y populares, convirtiéndolo en activo y multisectorial. Fue otro durísimo golpe político al gobierno. Fue masivo en las fábricas y combativo en las calles y rutas.

    Nuevos escenarios

    Macri pasó de la ilusión de tener el camino pavimentado a la reelección, a ajustador y entreguista sin careta ni paracaídas.

    Fracasaron las ilusiones de Macri de que su triunfo electoral en octubre del año pasado le garantizaba imponer su plan de ajuste y entrega y su reelección en el 2019. Hasta ahora no pudo dividir a los que luchan, como se vio en los grandes hechos de junio. Y no pudo presentar como un triunfo su huida a arrodillarse ante el FMI: y va quedando al desnudo que su política es reaccionaria y antipopular. Ahora, como la vieja oligarquía vacuna de la década de 1930, se ilusiona con que lo salve una buena cosecha.

    La Argentina rebelde le pulsea a Macri y el FMI: ¡Basta de ajuste, entrega y represión!

    Además, como mostró la votación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara de Diputados, se rompió la disciplina casi militar que imponía Macri en el PRO y en Cambiemos. Se volvió a demostrar que la lucha de los de abajo divide a los de arriba. Esas fisuras y amenazas de fracturas de Cambiemos, son una de las expresiones de las peleas de los de arriba.

    Una parte de los dueños del poder le reclama a Macri que vaya a fondo en el ajuste, aunque eso le cueste la reelección, o ni siquiera llegue al final de su mandato, con adelantamiento de elecciones o una salida anticipada. Otra parte se ve perjudicada por las exigencias del pacto con el FMI y tironea de la frazada para su lado.

    Además, el macrismo avanza en sus planes represivos desplazando inconstitucionalmente al Ejército a la frontera norte del país, a reemplazar a la Gendarmería. Acumula gendarmes para reprimir las protestas populares. Y desarma la Patagonia cumpliendo el pacto con Inglaterra.

    Así, se abren nuevos escenarios posibles. Uno, decisivo, entre los de arriba y los de abajo, que tiene su centro en la calle e incide en los reagrupamientos de fuerzas que están en curso hacia las elecciones. Y otro, de presiones entre los imperialismos con poder de veto en el FMI y los grupos monopólicos y grandes terratenientes que también disputan entre ellos.

    ¿Cómo salir del macrismo sin volver atrás?

    Crece la oposición al macrismo. Se producen reagrupamientos de fuerzas. Y lo nuevo se va abriendo camino.

    Frente al acuerdo de Macri y el FMI se ha ampliado el arco opositor. Los cambios en el escenario político se producen a gran velocidad. Desde los que plantean “fuera Macri ya”, hasta los que forcejean y negocian con el gobierno. Hay que ver “los colores” y los matices: no son todos iguales y hay acelerados cambios de posición que están en curso.

    Para el PTP y el PCR, el punto de partida está en los sufrimientos del pueblo y el estado de ánimo y de conciencia de la clase obrera, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jóvenes, etc. Trabajamos, encabezando las luchas y la unidad para la lucha, para que esas masas sean las protagonistas de la confrontación contra el ajuste, la entrega y la represión macristas. Esas masas se preguntan: ¿Qué salida hay del infierno macrista sin volver atrás?

    Trabajamos, en las fuerzas obreras y populares en las que participamos, para la más amplia unidad para esa confrontación con el macrismo, en frentes únicos como el de las organizaciones sociales, o golpeando juntos con las fuerzas con las que coincidimos en puntos de lucha concretos.

    La lucha de los obreros del Astillero Río Santiago, los plenarios de delegados regionales, marcan un camino. Se multiplican las multisectoriales en todo el país.

    La irrupción de las organizaciones de los desocupados, los precarizados y los jubilados, con la Marcha Federal, ha proyectado nacionalmente una fuerza nueva, firme y unitaria en la lucha social y política.

    El PTP es parte de En marcha, junto al Movimiento Evita, Libres del Sur, Unidad Popular, Vamos y La Dignidad. Fue la primera fuerza en movilizarse contra el acuerdo de Macri y el FMI. Y marcha a nuevas iniciativas para instalarse en las amplias masas populares y echar raíces en las provincias y municipios.

    Otra política y otro gobierno es posible

    En la Argentina hay plata para otra política. Hace falta otro gobierno, que defienda el peso y acabe con el robo de imperialistas y oligarcas.

    Para acabar con esta política macrista de ajuste, entrega y represión, trabajamos para torcerle el brazo a Macri, lo que exige la más amplia unidad para derrotarla. Las fuerzas que corren a Macri del golpe principal, o lo amplían poniendo en la misma bolsa a la CGT en bloque, y a gobernadores e intendentes en bloque, dividen la unidad necesaria para la lucha, favoreciendo el trabajo de Macri de dividir al pueblo.

    Para unir a las masas para otra política, tenemos que llevar un programa a la discusión que hay en esas masas. Ese programa tiene que partir de recoger los reclamos populares que se expresan en la lucha, para acabar con el hambre y la desocupación, resolver techo, salud, educación y tierra, acabar con el infierno de la droga y la trata y el delito organizado, y recuperar los recursos naturales, el peso, el comercio exterior y la banca, y garantizar la soberanía nacional.

    Hay plata para hacerlo, la Argentina es un país rico. El gobierno recaudó 2.400.000.000.000 de pesos (dos billones, cuatrocientos mil millones). Si estamos en el infierno, es por culpa de los que se apropian y manejan esos recursos: las clases dominantes que nos gobiernan asociadas a los países imperialistas. Para conquistar esa otra política, esa nueva Argentina, hay que dar vuelta la tortilla y conquistar otro gobierno.

    Un gobierno que defienda el peso y destine a las emergencias del pueblo y la producción nacional los billones de pesos del presupuesto, que hoy van al pago de deudas ilegítimas y de ganancias de empresas amigas. Que en vez de ahogar al pueblo y a la producción nacional con los impuestos, se los haga pagar a los grandes empresarios, los grandes terratenientes, las cerealeras, las petroleras y las mineras.

    Esta nueva Argentina es posible, derrotando la política macrista en las calles y en las urnas. Fortaleciendo En marcha, con raíces en cada localidad y provincia, y ampliándolo. Conquistando las personerías del PTP en todo el país sumándole miles de nuevos afiliados. Y llevando a las masas la colecta, en su 50 Aniversario del PCR, sumando a cientos de nuevos militantes que buscan un puesto de lucha. Así nos preparamos para las tormentas sociales y políticas que se avecinan.-

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