13 Aug. 2020 | 16:19
13 Aug. 2020 | 16:19
Opinión / La Hora Política

Fortalecer la lucha y el protagonismo popular

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  • Para que la crisis sanitaria, social y económica la paguen los que se la llevaron en pala. La semana política por Ricardo Fierro.

    Protesta en el acceso a Algodonera Avellaneda del Grupo Vicentin.
    Protesta en el acceso a Algodonera Avellaneda del Grupo Vicentin.

    La pandemia se agrava

    Crecen los contagios y fallecidos en los conglomerados de las grandes ciudades, se multiplican los brotes en numerosas provincias y el sistema sanitario, pese a los esfuerzos realizados para fortalecerlo, amenaza con ser desbordado. Los contagios suman 167.416 personas, 3.082 muertes y 72.575 recuperados (28/7).

    Jujuy está al borde de un colapso sanitario. Salta, Rosario y Santa Cruz retroceden en la apertura. Mendoza ya tiene transmisión comunitaria. El gobierno de Buenos Aires ofrece $500 diarios a enfermos que se internen en los centros de aislamiento. El sistema sanitario enfrenta situaciones de falta de material de seguridad, agotamiento de trabajadores de la salud por largas jornadas de trabajo y bajos salarios.

    Se multiplican los contagios y los sufrimientos en las villas, asentamientos, barrios populares y también en los geriátricos. Al mismo tiempo, las decisiones sobre la apertura de comercios y fábricas aumentan las protestas de los trabajadores por la falta de medidas de seguridad en los lugares de trabajo.

    Se aprobaron leyes que son necesarias: de recetas digitales y teleasistencias de consultas a médicos, odontólogos y sicólogos, y de promoción a la donación de plasma. Además, hay varias vacunas probándose en grupos humanos y podrían estar disponibles a comienzos de 2021.

    Avanzar en la organización de las masas

    Creció el protagonismo de los trabajadores de la salud, que pelean en hospitales desbordados; los obreros en las fábricas que producen los elementos necesarios para la pandemia y la vida. Tomamos el ejemplo de los trabajadores de Mondelez Pacheco y su Comisión Interna, luchando por las medidas sanitarias y los salarios. Creció el protagonismo de las organizaciones sociales como la CCC, la FNC y el movimiento Ni un Pibe Menos por la Droga que organizan los barrios, para que miles de compañeras y compañeros discutan, decidan y reclamen a los gobiernos municipales y provinciales las condiciones sanitarias, alimentos, agua, artículos de higiene y seguridad, etc.

    La situación sanitaria es grave y crece el hambre. Además, siguen los despidos y las suspensiones. Es necesario avanzar en la lucha y el reagrupamiento con el protagonismo de todo el pueblo para conquistar el financiamiento de la lucha contra la pandemia, el hambre, y los despidos. Urge concretar el impuesto a las grandes fortunas; avanzar en la expropiación de empresas vaciadas como Vicentin y Edesur; y suspender el pago de la deuda para investigarla, recuperando los fondos de la timba financiera macrista y castigando a los que se llenaron los bolsillos con esa estafa.

    El pueblo sale a las calles para enfrentar la violencia institucional responsable de desapariciones, como la de Facundo Castro, y de asesinatos de gatillo fácil. Las mujeres siguen enfrentando el crecimiento de los femicidios y la violencia de género.

    Fue nacional la gran jornada del jueves 23, bajo el título “Ser Joven no es delito” (organizada por la Juventud de la CCC, Ni un Pibe Menos por la Droga, Movimiento Evita, Jóvenes de Pie, Frente Popular Darío Santillán). Sigue la lucha y la solidaridad con los pobladores del asentamiento Gauchito Gil de Salta, desalojados con una brutal represión del gobernador Sáenz, también con los del barrio “Los Eucaliptos” de Bernal (Gran Buenos Aires) que impidieron que las topadoras arrasaran con sus viviendas.

    ¿Quién paga la crisis?

    Con el agravamiento de la pandemia redoblan la apuesta los sectores de las clases dominantes que responden al macrismo y otros, con sus propuestas anticuarentena y de profundizar el ajuste al pueblo. Desde las organizaciones que nuclean a monopolios y terratenientes, como AEA y la Sociedad Rural, las petroleras, los bancos, tratan de imponer un “acuerdo social” que proteja sus grandes ganancias.

    Ahora se formó el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), una organización heterogénea que promueve el plan de Coninagro de exportar 100.000 millones de dólares. La base de esa propuesta es la exportación y el latifundio, no el mercado interno y la pequeña y mediana producción agraria y chacarera. No toca la extranjerización de la tierra. Es un gran negocio de un puñado de monopolios exportadores y la oligarquía latifundista, que dejará sin trabajo a una masa de trabajadores rurales y liquida la pequeña y mediana producción agraria y chacarera.

    Unos y otros presionan al gobierno de Alberto Fernández para que conceda, y utilizan sus concesiones para desgastarlo ante las masas.

    Si no hay plata, ¿Por qué no avanza el impuesto a las grandes fortunas? ¿Por qué no se concreta la expropiación de Vicentin? ¿Por qué no se quiere suspender la deuda para investigarla, pagando la que es legítima y no la que es fraudulenta? Así como se investiga el espionaje macrista, debe investigarse la timba financiera, recuperando esos fondos mal habidos y castigando a los responsables.

    Nosotros decimos que no es aceptando las imposiciones de los que se la llevaron en pala como se van a resolver los problemas del pueblo.

    Estados Unidos, China, la deuda y los chanchos

    Los imperialismos yanqui y chino siguen a los cachetazos. La semana pasada Estados Unidos obligó a China a abandonar su consulado en Houston y detuvo a cuatro científicos chinos por espionaje. Ahora China ordenó a Estados Unidos que cierre su consulado en Chengdu.

    Después de las maniobras yanquis con portaaviones atómicos en el Pacífico, China hizo público un cambio profundo en su estructura militar, armando una poderosa Infantería de Marina. Esto va unido a la construcción de barcos capaces de llevar esas tropas a cualquier lugar del mundo. Es típico de un país imperialista que se prepara para disputar la hegemonía mundial. El analista internacional John Mearsheimer, considerado por el establishment yanqui uno de los tres internacionalistas vivos más importantes, dice en un reportaje transcripto por Perfil el domingo 27: «Es posible una guerra entre Estados Unidos y China en 2021».

    Esa disputa imperialista juega dentro de América Latina y de la Argentina, pero lo que se discute hoy es cuáles son las prioridades internacionales de la Argentina en un contexto de pospandemia. Los yanquis nos aprietan con la deuda para que nos subordinemos a su estrategia en América Latina. El imperialismo chino acepta renovar la deuda de 8.500 millones de dólares que tenemos con ellos. Claro que no es gratis, ahora China quiere adueñarse de más tierras y monopolizar la cría de chanchos. Nos roban las materias primas y quieren vendernos 2 o 3 usinas atómicas, lo que agravaría la impagable deuda externa. No tenemos que olvidar que las promesas de inversiones que hizo Macri se convirtieron en grandes endeudamientos que hoy sufrimos.

    Abrir un camino

    El PCR, su JCR y las organizaciones en las que participamos, hemos jugado un rol en este periodo que ha contribuido a que las masas sean protagonistas de la política. Somos parte del Frente de Todos, nos unimos con nuestros aliados y golpeamos juntos con un sector de las clases dominantes que quiere recuperar la hegemonía. Lo hacemos conscientes que en este momento político es necesario unir a la más amplia mayoría para concentrar el golpe principal de la lucha popular en ese sector reaccionario de las clases dominantes que expresa el macrismo y sus aliados.

    Decimos no a la concentración de la tierra para la renta de oligarcas latifundistas y monopolios exportadores. Impulsamos la lucha para que la tierra sea un bien de trabajo de millones de familias campesinas, jóvenes y originarias; garantizando la soberanía alimentaria de todos los argentinos y aportando a la exportación con valor agregado.

    Luchamos por una política para que nuestra patria vuelva a tener una industria nacional al servicio del pueblo, recuperando nuestros ferrocarriles, la industria naval y la marina mercante nacional, nuestros puertos y nuestra banca. Para que YPF sea un pilar de la industria petrolera nacional que acabe con la imposición de los precios de los combustibles por las petroleras imperialistas.

    La derrota del macrismo por el Frente de Todos, la organización de las masas frente a la pandemia crea mejores condiciones para la lucha popular. El PCR y su JCR pasamos a ser más conocidos, hemos crecido y hemos avanzado. Discutimos y trabajamos para seguir acumulando fuerzas profundizando el camino en la lucha por salud, educación, trabajo, techo, tierra y soberanía para todos lo que habitan el suelo argentino.

    Escuchamos y llevamos nuestra posición a las masas para incidir con nuestra línea en el debate político que está en curso en las fábricas, en el campo, en originarios, en los barrios, en el movimiento de mujeres, en el estudiantado, en los intelectuales, en los profesionales, etc.

    Los comunistas revolucionarios nos nutrimos con el ejemplo de miles de compañeras y compañeros que están en la primera fila del combate, como el de la camarada Delia Gamarra, del paraje “El Peligro” (La Plata), fallecida esta semana, que estuvo al frente del comedor comunitario hasta el último día de su vida, de la camarada Mónica Coria de Jujuy y el camarada “Gory” Rodríguez de Matanza ¡Hasta la victoria siempre!

    La profundidad de la crisis que hoy padecemos, la virulencia que va tomando en la disputa de las clases dominantes en su pelea por la hegemonía y el crecimiento de la rebeldía de las masas plantean la posibilidad de que se abran distintos escenarios y que haya cambios bruscos de la situación, debemos prepararnos y preparar a las masas para estar en condiciones de actuar.-

    (Con la colaboración de Jacinto Roldán)

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