24 Oct. 2019 | 01:30
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Con la conducción de Víctor Dupont

“El club de los sofistas”, navegando en el mar de lo indecible

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  • En el aire de La Idea Fija Radio, un ciclo en el que se abordan temáticas múltiples desde ópticas científicas, esotéricas y filosóficas, apelando para ello a la literatura, poesía, radioteatro, ficciones musicalizadas, falsos documentales y charlas conceptuales.

    En el éter, cada jueves de 18 a 20 horas.
    En el éter, cada jueves de 18 a 20 horas.

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) El club de los sofistas es un espacio multisensorial creado en mayo de 2017, en donde se observa el mundo a través de los ojos abismales de Víctor Dupont como productor general y conductor. Lo acompañan al aire la voz de Sabrina Olimúzara como co-conductora y de Ariel Buckmeier con sus columnas de cine y literatura.

    Con producción ejecutiva y digital de Sofía Ramos, el programa se transmite desde el submundo de La Idea Fija Radio y el acceso al mismo se realiza a través de www.laideafijaradio.com.ar todos los jueves de 18 a 20 horas.

    En cuanto a los objetivos de este encuentro semanal, los propios protagonistas, expresan: “¿Cuál es el propósito? No lo sabemos. Quizás enloquecer en el mar de lo indecible. Quizás que el cuerpo y la mente de los oyentes logre transmutar jueves a jueves.

    “Quizás viajar... A la nada. Quizá sobrevivir a los pantanosos laberintos de la existencia”, completan.

    La ruta. Atanasio y sus clases. Renacimientos. Pedro. Bart y su alma. Psicología, psicagogía, Spinetta y muchísimo más,...

    Publicada por El club de los sofistas en Sábado, 25 de mayo de 2019

    Así, durante dos intensas horas, se abordan temáticas múltiples desde ópticas científicas, esotéricas y filosóficas, apelando para ello a la literatura, poesía, radioteatro, ficciones musicalizadas, falsos documentales y charlas conceptuales.

    Se evocan además, espíritus invitados a fin de que puedan aportar o esclarecer según el tema elegido.

    Como sellos propios de este universo, acompañan las aventuras de Pedro, el adolescente borracho y de Atanasio, el taxista. Además, el cráneo rojo de Sebastián Labi, en permanente frenesí con las historias de El mono que piensa.

    ¿Quién se atreverá, entonces, a dejarse arañar por las perversas y rizomáticas garras de este club?

    Víctor Dupont

    Víctor Dupont nació el 26 de diciembre de 1984, compartiendo signo astrológico con diversas personalidades históricas, tales como Jesucristo y Edgar Allan Poe (entre otros).

    En su infancia no hay mucho digno de mención para un CV, salvo sus permanentes y fallidas incursiones por el dibujo, su indisciplina para las actividades prácticas, matemática y educación física. Materias -las dos últimas- que conquistará para su goce propio recién en su adultez, cuando se haya declarado acólito de Baco y deba compensar con números y aeróbicos los estertores de una vida disipada.

    Baco extrajo su espíritu disoluto, su atracción por el teatro y su fuerza poética. Mientras que de su culto hermético se deducen su voluntad esotérica constante, su necesidad de alquimia permanente y su repudio al determinismo promocionado por la propaganda de la ley de la heterogravitación universal.

    Víctor Dupont no terminó la escuela secundaria. Por lo tanto, carece de estudios formales -innecesarios y hasta contraproducentes para el plano superior, o sea lo absoluto, según los mismos chamanes.

    ¡ATENCION! Nuestro conductor, Víctor Dupont, ser polimorfo y abismal, dirige, con la misma locura con la que conduce...

    Publicada por El club de los sofistas en Martes, 4 de junio de 2019

    En la actualidad dirige teatro. Escribe libros de poesía y narrativa, obras, opúsculos, textos sobre construcción de túneles en prisión. Hace (o deshace la) música. Da clases de cosas diversas y hace (o deshace la) radio.

    Vive como un indigente solitario en su departamento inmenso, en Palermo Sensible. Las almas chetas que lo miran arrastrarse de resaca en resaca, para comprar picada en el chino, no entienden que es un profeta de la nada.

    Sabrina Olimúzara

    Debe su nombre a un poeta Onírico y a la morocha de ojos marrones de los ángeles de Charlie (García).

    Le brotaron los primeros poemas cuando se enamoró a los seis años, y de ahí participó en un par de concursos de escritura infantil, sin ganar ninguno importante. Su mayor inspiración la gastó en versos melosos y olvidables. Conserva unos borradores de una novela autobiográfica que no se anima a terminar. Se dedicó más que nada a cantar en la ducha y de vez en cuando en los coros del colegio y el municipal, (vivió casi toda su vida en la localidad bonaerense de Victoria).

    Se la pasó dentro de aulas casi toda su vida; sólo obtuvo título secundario hasta el momento; insiste en que algún día será profe de inglés. Aburrida en la casa de su anterior matrimonio sin papeles, incursionó en la producción de un podcast que llamó Pasional, en el que compartía relatos y poemas eróticos de su autoría, y canciones sensuales.

    Logró, gracias a ese juego, reconquistar el placer de la vida, alejarse del tedio y volverse a enamorar. La radio fue, desde siempre, uno de sus medios de comunicación preferidos, tanto que tuvo idea de hacer Locución profesionalmente.

    Sin papeles habilitantes, de casualidad y de puro descaro terminó formando parte de programas en radios “de verdad” no en una, sino en dos oportunidades.

    Ahora 2019, ya el tercer año como co-conductora en el Club de los Sofistas, ha descubierto lo mucho que disfruta de lo poético en su cuerpo en cada acto de lectura (su voz suavizada en tonos cálidos, siempre honesta; su mano que deja caer cada hoja terminada, como el baile de un árbol de otoño) y que discutir con Atanasio y viajar con Pedro al café móvil, cada jueves, la ilumina.

    Ariel Buckmeier

    El denominado “dasein” de Boulogne siempre tuvo inclinaciones artísticas desde chico; al terminar la escuela fue a estudiar Diseño de Imagen y sonido en la Universidad de Morón, a la cual llegó a cursar en su totalidad, pero no se recibió debido a la burocracia y al aburrimiento por la falta de contenidos claros y profundos.

    Sin dejarse vencer, se enlistó en el Taller Escuela de Cine contemporáneo de Vicente López, el cual si logró terminar; un cortometraje de ciencia ficción que se estrenó en distintos festivales del país y del exterior llamado “El quinto círculo” (2010), realizado con otros exalumnos de la institución, fue el resultado de esa búsqueda de realizador en la cual también terminó siendo protagonista.

    Con hambre de conocimiento, inició estudios en la carrera de Filosofía en la UBA, a la cual asistió cuatro años, pero se cansó de la burocracia y la falta de hambre de conocimiento de los demás estudiantes (además del olor a choripán que entraba por las ventanas) y terminó dejando la carrera sin abandonar nunca el interés por la filosofía.

    Después se fue a ahogar la frustración estudiando varios cursos de teatro en el Centro Cultural Rojas y terminó actuando en dos películas cine punk argentinas de La sarna Producciones: la ya estrenada hace algunos años “Trash 2: las tetas de Ana L” y la próxima a estrenarse “Trash 3: la concha de su madre”.

    Realizó durante dos años el programa de radio “Malos conocidos” en La idea fija Radio junto a Daniela Tumburus donde descubrió el amor por la radio y pudo demostrar su pasión inalterable por la música. Hoy se dedica a la pintura y a la escritura, perdido en el conurbano profundo, de donde sale para ser columnista de El club de los Sofistas.

    Sofía Ramos

    Tuvo -como todos- varios nacimientos. El que puede interesar es aquel relacionado con las hijas de Zeus, las Musas. Sofía Ramos fue la décima y no reconocida retoña de este linaje divino (parece que Zeus tuvo dramas con el número 10 y no quiso firmar los papeles).

    De sus hermanas míticas tiene algunos atributos, pero sobre todo tiene particulares afinidades con dos: De Calíope, musa de la elocuencia y la poesía, comparte el canto hermoso (escribe poesía y canta); y de Urania, la musa de la astronomía, comparte su intuición cósmica (basta observar cómo se ha tatuado el cuerpo para inferir su amor por el misterio).

    De este último asunto podemos inferir por qué se acercó a estudiar teatro con Augusto Fernández. Para el troesma, la actuación es una disciplina astrológica. Para Sofía Ramos, caminar también lo es.
    Aunque se haya extraviado un rato y haya estudiado e incluso finalizado carreras insignificantes, su llama mágica nunca se apagó.

    Su segundo nacimiento se consumó hace poco, cuando decidió estudiar música, poesía, canto, filosofía, memoria celular y Reiki, dormirse a las 4 de la mañana y recuperar su filiación mítica.

    Produce ejecutivamente vértigos. Administra éxtasis, organiza vuelos. Planea volver, dentro de poquito, a nacer por décima vez y desafiar a Zeus, pero también a seguir produciendo radio, escribiendo poemas y cantando desde los astros.

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