25 Feb. 2020 | 00:23
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Cine

“Parasite”, la bomba surcoreana

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  • Dos familias que tienen mucho en común pese a pertenecer a mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles. El 23 de enero estrena en Argentina.

    Una película de Bong Joon Ho.
    Una película de Bong Joon Ho.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) Luego de obtener el Globo de Oro a la mejor película extranjera, además de los premios de la Critics Choice Awards 2020 y del premio de la 54º National Society Of Film Critics, Parasite, el mundialmente aclamado film del surcoreano Bong Joon Ho, llega a las salas argentinas.

    El jueves 23 de enero es la fecha del estreno de esta producción ganadora de la Palma de Oro y múltiplemente nominada al Oscar.

    Tanto Gi Taek (Song Kang Ho) como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo Shik), empieza a dar clases particulares en casa de Park (Lee Sun Gyun), las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles.

    Bong siempre se ha caracterizado por el humor negro, por saltar entre géneros y por rizar las historias con giros atípicos y personajes conducidos irremediablemente al extremo.

    En Parasite, dentro de un tono burlón, hay una intención por exponer aspectos incómodos de la nación surcoreana, como la notable diferencia de clases y el miedo más o menos constante a sus vecinos de Corea del Norte.

    El director surcoreano vuelve con una comedia retorcida donde hay espacio para el thriller, el drama familiar y la crítica social.

    El realizador sostiene que “para personas con diferentes historias de vida y circunstancias, vivir juntas en el mismo espacio no es fácil. Cada vez es más común en este mundo triste que las relaciones humanas basadas en la coexistencia o la simbiosis no puedan sostenerse, y así un grupo es empujado a una relación parasitaria con otro”.

    “En medio de todo esto, ¿quién puede señalar con el dedo a una familia encerrada que lucha todo el tiempo por la supervivencia y son llamarlos parásitos?”, interroga, para luego dar cuenta que “no es que fueran parásitos desde el principio. Son nuestros vecinos, amigos y colegas, que simplemente han sido empujados al borde de un precipicio”.

    Y completa: “como una representación de la gente común que cae en una conmoción inevitable, esta película es una comedia sin payasos, una tragedia sin villanos; todo lo que lleva a un violento enredo y una caída precipitada por las escaleras”. (ANDigital)

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