24 Feb. 2017 | 12:34

Salud

La importancia de la higiene íntima en el verano

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  • Estar más tiempo en traje de baño, en contacto con el cloro de las piletas, de la misma manera que con el agua de mar y/o la arena son algunos de los factores que pueden provocar malestares. Todo lo que las mujeres tienen que saber para evitar infecciones.

    Para que el chapuzón no sea prohibitivo.
    Para que el chapuzón no sea prohibitivo.

    Por Laura Fleider (*)

     

    En el verano debemos estar muy atentas a nuestra higiene íntima ya que la posibilidad de padecer una infección se incrementa por varios factores como la mayor transpiración y el uso de prendas sintéticas o ropas de baño que se mantienen húmedas al salir del agua.

    Sucede que la transpiración otorga un pH alcalino a la zona y predispone al incremento de bacterias, mientras que por su parte la humedad favorece la irritación y picazón.
    Debido a esto, y para evitar malestares o dolores en la zona íntima, es fundamental utilizar productos que mantengan equilibrado el pH ácido de la zona íntima.

    ¿Por qué debemos prestar más atención a la higiene íntima en verano? Si bien es cierto que el cuidado de la zona íntima debe realizarse todos los días del año, en el verano debemos prestar más atención para evitar malestares, sobre todo aquellas mujeres que son más propensas a desarrollar infecciones. Este es el caso de las mujeres que tienen antecedentes de alergias en la vulva, dermatitis atópica, vulvitis de contacto y dermatitis en la región genital.

    Estar más tiempo en traje de baño, en contacto con el cloro de las piletas, de la misma manera que con el agua de mar y/o la arena son algunos de estos factores que puede afectar la salud e higiene de la zona íntima de las mujeres. Esto se debe a que el material sintético del traje de baño impide la correcta respiración de la piel y al estar húmedo por períodos prolongados de tiempo produce irritación en la piel vulvar.

    Además, el cloro de las piletas puede alterar el pH del agua y, a su vez, alterar el pH de la zona íntima. Asimismo la arena puede contener gérmenes que producen infecciones, por eso es recomendable no sentarse directamente sobre ella. Por su parte, el exceso de sal y gérmenes que se encuentran en el mar también pueden producir irritación vulvar.

    En cuanto a los tipos de alteraciones del flujo y/o infecciones; pueden dividirse en dos grandes grupos:

    • Los propios del cuerpo, como cambios hormonales, transpiración o una inadecuada higiene. Las infecciones derivadas de este grupo de gérmenes pueden prevenirse con una correcta higiene y cuidado de pH en la zona íntima.

    • Los que no son propios del cuerpo (a través de relaciones sexuales). En estos casos la única manera de prevenirse la infección es a través del uso de preservativo y de la limpieza de la zona después de las relaciones sexuales.

    En tal sentido, independientemente de la época del año, pero especialmente durante el verano, es importante utilizar jabones para la zona íntima que mantengan un correcto pH ácido para evitar que las infecciones vuelvan a aparecer. La zona íntima tiene un pH ácido ya que proviene de las secreciones vaginales, distinto al del resto del cuerpo que tiene un pH alcalino ya que proviene de la transpiración. Esta es la razón por la que los productos para una correcta higiene íntima deben ser diferentes a los utilizados para la higiene del cuerpo.

    Los jabones comunes utilizados para la higiene de la zona íntima, debido a su pH alcalino, pueden destruir la capa lipídica de la piel llevando a una sequedad excesiva denominada “efecto jabón”. Los jabones líquidos pensados para la zona íntima, especialmente aquellos con prebióticos en sus fórmulas, mantienen el pH lo más próximo al fisiológico y protegen de esta forma el ecosistema de la piel de la mujer en cualquier etapa de su vida.

    Otro aspecto importante a tener en cuenta es la frecuencia del lavado, la recomendación es higienizar la zona íntima tres veces al día y particularmente extremar las medidas de higiene durante el verano para evitar malestares.

     

    (*) Médica ginecóloga del Hospital de Clínicas y docente de la UBA - MN 72.777.-