11 Dec. 2017 | 21:37
11 Dec. 2017 | 21:37
Enroque a la torre de marfil

Pizza, birra y ciencia

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  • Con la vocación de romper el imaginario de los anteojos culo de botella, guardapolvos y laboratorios herméticos, los integrantes de “La liga de la ciencia” defienden la divulgación y la aplicación de los saberes en la vida cotidiana. Una cruzada para consolidar el pensamiento crítico argentino, sin entrometidos foráneos.

    María Eugenia López y Andrés Rieznik.
    María Eugenia López y Andrés Rieznik.

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) A través de un programa periodístico que muestra el potencial del mundo del conocimiento argentino, la imprescindible ciencia nacional sigue marcando presencia en la pantalla de la TV Pública.

    Se trata de La liga de la ciencia, conducido por Andrés Rieznik y María Eugenia López, dos jóvenes científicos en actividad que representan a una generación de divulgadores que, además de los medios tradicionales, utilizan las nuevas tecnologías para transmitir su mensaje de curiosidad y reivindicación del pensamiento crítico.

    “La propuesta es siempre mostrar a la ciencia con las personas que se apasionan por ella, adherir a esto de que haya más gente joven que haga ciencia y se muestre en los medios, alguien con quien puedas identificarte; sea porque te interese alguna carrera científica, o disfrutar, como se puede sin ser músico disfrutar de un recital”, explica Eugenia ante ANDigital.

    Como columnistas rotativos del ciclo participan Valeria Edelsztein, Natalia Zuazo, Mariano Ribas, Pedro Beckinstein, Sergio Wischñevsky y Pablo Pazos, al tiempo que cada semana se dan el lujo de tener clases magistrales de temas puntuales, como han sido nuevos tratamientos para el HIV (Pedro Cahn); etnobiología (Bibiana Vila), inmunoterapias (Gabriel Rabinovich) cambio climático (Carolina Vera) o anticonceptivos masculinos (Patricia Cuasnicú), entre otras.

    Cabe recordar que Eugenia López, bióloga de profesión, tuvo una anterior experiencia en la pantalla chica junto a Juan Braceli, en TECtv, con el programa Ciencia a la carta. Actualmente se encarga de la comunicación y del diseño de actividades para el público en el Centro Cultural de la Ciencia (Godoy Cruz 2270), además de dar clases de Introducción a la ciencia, en la Universidad de San Andrés, en la cátedra de Gabriel Gellon. Y en su haber también tiene una perla que la supo avergonzar, aunque una generación recuerda…

    Pilotos de tormentas

    Pese a que la idea de este ciclo no fue reemplazar linealmente a Científicos Industria Argentina, sobrevuela el tema del programa de Adrián Paenza que –con el desembarco del macrismo en el Sistema Federal de Medios- debió salir de la pantalla del canal, al igual que Pedro Brieger o Diego Capusotto, para darle lugar a –por caso- un ciclo patrocinado por la multinacional Monsanto.

    “La idea no busca reemplazar la figura de Adrián, para nada. Estoy segura que con un comunicador con experiencia en tele todo saldría más fácil, pero se pierde que haya científicos mostrándose. Hay que aprovechar estas oportunidades, científicos que cuentan lo que hacen, de igual a igual, algo cercano” y al igual que en el ciclo de Paenza, “defender a ultranza la ciencia argentina”, resalta López.

    En la patriada de echar por tierra esa animadversión con la que mira la mayoría de los jóvenes a las ciencias duras, la bióloga destaca que “todos los días hay gente tratando de que eso cambie”.

    “El rol de la comunicación de la ciencia y la ciencia en el tiempo libre es fundamental. En la escuela estamos poco, pero en nuestra vida diario estamos rodeados de ciencia, en nuestras actividades. Si logramos catalizar eso, vamos a poder aprovechar que esté más presente, que se tomen mejores decisiones”, indica.

    Además de abogar por más programas de ciencia en la televisión, clama por “otra mirada de los científicos en la ficción, una visión más realista”.

    No a lavar los platos

    Consultada por el recorte al presupuesto del Conicet, señala que “muchos posibles ingresantes ya no pueden entrar” y a su vez “mucha gente tuvo que cambiar su plan de vida de un día para el otro, se vieron afectados directamente”.

    “Decenas de investigadores que pasaron gran parte de su vida formándose, listos para dedicarse a la carrera, ahora se tienen que replantear sus objetivos. Sería genial que haya gente formada en ciencia en las empresas, en el Estado, asesorando, haciéndose preguntas, mirando científicamente los problemas, que se escuche la voz de los expertos. Eso no pasa tan fácil, se trata de articular, pero no va a pasar de un día para el otro y muchos están a la deriva...”, lamenta la conductora de La liga de la ciencia.

    De todos modos, a diferencia del tristemente célebre exhorto de un calvo ministro de Economía, aclara que: “no vamos a dejar que vuelva a pasar” aquello de que los científicos vayan a lavar los platos.

    Para ello, subraya la necesidad de “un mejor entretejido de los actores y las posibilidades y aprovechar de la mejor manera posible a esas personas que están formadas. Lo importante es comunicar bien para que no se digan sandeces: si lo que estamos haciendo en la ciencia nacional es importante, desde las ciencias sociales a la física cuántica, decirlo. La importancia de una ciencia propia, para que nadie de afuera nos diga qué investigar, que no lo tengamos que exportar. No estar en la torre de marfil (desconectados de la realidad), contar lo que hacemos, buscar esos puntos de encuentro con los científicos. Decisiones basadas en evidencia”.

    El grisín en el placard

    La comida de los japoneses que se adelanta y llegan a las 8 de la noche; el rezongo “¿Y ahora qué hago? ¿Qué hago?” y la confusión…

    Parte de una publicidad que pegó fuerte a principios de los 90. Es que Eugenia López era aquella nena que protagonizó la campaña de la mayonesa Hellman’s y predijo los desbarajustes y malos entendidos en las comunicaciones. Ayer era el noble teléfono de línea; hoy es WhatsApp y todo tipo de redes (a) sociales.

    “¡Lamentablemente está en YouTube! Ya nadie se acordaba”, se resigna la profesional de la ciencia, en torno a su trunca carrera de actriz publicitaria.

    “Es un lindo y divertido recuerdo. Pero yo era tímida, le decía a mi mamá que no me gustaba que me reconozcan y ella terminaba diciéndoles a quienes me saludaban en la calle ‘se parece sí, pero no es’”, confiesa la entrevistada.

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    La liga de la ciencia

    Con Eugenia López y Andrés Rieznik

    Sábados a las 18 horas por la TV Pública.-

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