24 Jun. 2018 | 21:26
24 Jun. 2018 | 21:26
Terapia 2.0

Al diván en pijama

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  • Una contingencia llevó a la licenciada Sandra Ojman a descubrir lo útil que puede resultar la modalidad online para brindar una consulta psicoanalítica. En diálogo con ANDigital, narra el origen de la idea y las ventajas y recaudos a tener en cuenta por los pacientes.

    Para evitar miedos escénicos (dibujo: Tute).
    Para evitar miedos escénicos (dibujo: Tute).

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) La licenciada Sandra Ojman ideó el sistema de terapia online para todos aquellos que no pueden por cuestiones de tiempo, de distancia, o de elección, realizar una terapia en un consultorio psicoanalítico convencional.

    En un primer encuentro con el paciente se charla el porqué de la necesidad de hacer terapia (o problema a tratar) y luego se coordinan encuentros online por teléfono, WhatstApp, Skype u otra plataforma virtual donde se desarrollen las sesiones.

    En torno a esta alternativa, la psicóloga (MN 12406) habló con ANDigital y despejó algunas dudas.

    Sin saber nada de la terapia online, nos animamos a conjeturar que la modalidad surgió a raíz de un caso puntual que no podía acercarse al consultorio… ¿fue así? O bien, ¿cómo surgió esta herramienta?

    La idea surge primariamente como una web de consultas vinculadas a temáticas femeninas. Como una plataforma de preguntas y respuestas.

    Al poco tiempo me toca atender en consulta terapéutica a alguien que estaba lejos, en forma sistemática. Con varias ideas en la cabeza, y -sin saber nada sobre armado de plataformas digitales- decidí empezar a estudiar desarrollo y producción de productos digitales.

    Esa formación y ese camino me llevaron a enfocarme en la atención de consultas psicológicas para aquellos que no pueden acceder a una terapia en su lugar de residencia por distintas razones.

    Decidí que esa era la primera etapa. Empezar por abrir otras instancias de acceso a la terapia, para aquellos que viven en zonas alejadas, en lugares donde hablan otro idioma, para personas que desean optimizar tiempos, para aquellos que por razones médicas no pueden trasladarse y la atención domiciliaria es complicada o muy cara. Para quienes residen en poblaciones pequeñas y todos se conocen y no sienten privacidad.

    Para toda una generación hacer todo desde su smartphone es lo más natural, esto es parte de ese mundo. Para mí, es desafiante profesionalmente.

    Como profesional, ¿no pierde detalle de ciertas reacciones, tonos o gestos del paciente? Panorama que sí tendría en el cara a cara…

    No es lo mismo que cara a cara, pero la intimidad se logra perfectamente. Las videollamadas son ideales y una buena conexión wifi o 4G es fundamental.

    Como muchas cosas nuevas, al comienzo parece raro, pero luego empieza a crearse una rutina y se naturaliza la modalidad.

    Hoy con muchos pacientes atendiéndose de este modo, puedo decir que el hielo de lo distinto se rompe en la primera sesión.

    ¿Cuál es la gran ventaja de este tipo de consulta?

    Es muy importante que se organice el paciente para la sesión. Elegir el lugar adecuado, asegurarse no ser interrumpido, dedicarse ese tiempo en exclusiva para la sesión. Son muy pocas las veces en que ha entrado un hijo, sonado un teléfono u otra interrupción. También suenan los celulares en el consultorio presencial. Yo recomiendo el uso de auriculares ayuda a concentrar más la atención y a aislarse del entorno.

    ¿Qué recaudos debe tomar el paciente a la hora de no caer en “tentaciones de distracción” que pueda tener en su hogar a la hora del análisis?

    No trabajo con el tiempo acotado. La mayoría se atiende una vez a la semana y en general las sesiones duran una hora.

    Las personas necesitan ver resultados pero hay un trabajo de elaboración que lleva tiempo y entender al paciente y a su entorno me resulta muy importante porque además trabajo con realidades muy distintas. En mi experiencia estas sesiones son un poco más largas que las presenciales.

    Como todo lo nuevo hay defensores y detractores, lo importante es a quienes esta modalidad les acerca una solución y la posibilidad de hacer terapia. De sentirse mejor. Siempre con una mirada en lo que este aporte suma, con mucho respeto por el sujeto que consulta y con mucho compromiso profesional.

    Las limitaciones son para personas que padecen patologías graves, psicosis y depresiones profundas. Tampoco pueden acceder menores sin consentimiento de sus padres.

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    Con el afán de optimizar y flexibilizar tiempos, priorizando la estricta confidencialidad, la terapia online que propone Ojman propone así “acercarse a cambios positivos, transformando crisis en oportunidades”.

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