18 Sep. 2018 | 12:25
18 Sep. 2018 | 12:25
Nueva tendencia

Hablame en español, en histérico no te entiendo

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  • Hombres que gozan por la previa al levante, halagando, diciendo frases seductoras del tipo “sos hermosa”, “hace mucho que no lo paso tan bien”. Cuando el objetivo está cumplido, desaparecen de la escena y las mujeres se quedan sin entender que pasó.

    Situación potenciada por las nuevas tecnologías.
    Situación potenciada por las nuevas tecnologías.

    Por la licenciada Sandra Ojman (*)
    Especial para ANDigital

     

    Mujer que propone asusta. No estamos acostumbrados, dice un amigo. Y cada vez ocurre más.

    No quieren decir que no, pero… desaparecen.

    Seducción, el arte de cortejar, de relacionarse con el otro, con miradas, comentarios halagadores, sonrisas, caricias o toques sutiles, redes.

    “¿Le gusto? Me tira onda… no sé qué le pasa, un día está todo el día en el chat y al otro desaparece”.

    Esa frase hoy puede estar en boca de una mujer o de un hombre, refiriéndose a cualquiera. El histeriqueo se ha democratizado, está al alcance de todos, es una actitud compartida.

    Y la mujer que aprendió a avanzar, no aprendió aún que hacer con las respuestas que recibe de un hombre que quiere aún ser el que seduce, levanta o arma ese juego de seducción. Mujeres que dejaron el histeriqueo por un rato arrumbado en el placard, hoy lo encuentran cuando menos lo desean.

    El universo está repleto de casos, no podemos hablar de hombres y mujeres en términos absolutos ¡Por suerte!

    El histeriqueo masculino siempre existió, asumiendo un rol de armar la historia romántica. Hombres que gozan por la previa al levante, halagando, diciendo frases seductoras del tipo “sos hermosa”, “hace mucho que no lo paso tan bien”, dejan correr electricidad en un pequeño roce, acompañan con una mano en la cintura, hablan al oído susurrando. El cuadro lo completa un tono de voz y una actitud ganadora. Incluso feos, son hermosos.

    Son hombres que disfrutan seduciendo, pero que objetivo cumplido, desaparecen de la escena y las mujeres se quedan sin entender que pasó.

    Esos hombres, atraen como la miel. Mujeres haciendo un esfuerzo superlativo por agradar y “dar la talla” para conquistar a ese hombre maravilloso y escurridizo. Invirtiendo tiempo, ropa, arreglos especiales, energía y estrategias para que esta vez no escape.

    Esos hombres atraen porque venden mejor la ilusión, el romanticismo. Dicen las cosas de las maneras más hermosas, todo parece encajar y lucir mejor.

    Ahora están también las redes y un nuevo lenguaje que se aprende o se interpreta. “me mando una carita con corazones, agregó fuego, entonces esta noche pasa algo” y luego, no pasa nada.

    Ese emoji que creíamos saber interpretar, nos traicionó. “Me dio un like, me buscó y me siguió”. Ya no basta con entender el idioma, sino que las redes hay que interpretarlas como códigos secretos, que esconden el verdadero interés del otro.

    Menuda tarea, no sólo hay que ocuparse de gustarles, sino interpretar un lenguaje explicito, otro corporal o gestual y el de las redes sociales. Es mucho.

    Ellos disfrutan ser deseados, mucho más que desear ellos. Avanzar y retroceder, elegir y luego abandonar. Crear una historia y luego borrarse.

    Mujeres que tratan de encontrar la llave que abra esa caja fuerte con la explicación de por qué fueron elegidas en un momento y abandonadas en el siguiente.

    ¿Puede ser la falta de compromiso una razón para ese devenir seductor sin pausa? Es posible. Pero la falta de compromiso es algo que se refleja también en otros ámbitos, rotación en los estudios, cambios constantes de trabajo. La creencia que habrá algo mejor más adelante o en otro lado. Que el presente es efímero. Lo mejor está por venir.

    Lo que observamos en general es una mayor labilidad en las relaciones, que son más frágiles, no están aptas para tolerar diferencias, o pareceres diferentes.

    Ante la menor dificultad se disuelven.

    Los hábitos de consumo que se han ido incorporando también reflejan esta cultura descartable, donde esperar, construir vínculos, trabajar la relación, apostar a la relación no está en la agenda de nadie.

    El amor, en cualquiera de sus formas; entre padres e hijos, hermanos, amigos o pareja, requiere trabajo. Trabajar la relación, invertir en ella, tiempo, dedicación, apertura, escucha. Eso es difícil de promover hoy en día.

    Algunas descripciones muy generales y cómo se expresan

    • Buscan llamar la atención: Llamados a las 2 de la mañana. Mensajes descolgados de cualquier contexto.

    • Se aburren rápidamente: Pasan un fin de semana de locos y desaparecen por semanas.

    • Escapan al compromiso: te presentan a sus amigos, pero como una amiga.

    • No toleran los reproches o las críticas: se ofenden rápidamente y lo viven como una agresión. Incluso que no compartas los mismos gustos.

    • Oscilan en el interés que expresan, son confusos: Te mandan corazones y frases sensuales y luego cuando respondes, te clavan un visto.

    • Mantienen relaciones cortas y no las valoran como tales: No duran más que un par de meses en una relación, si llegan a ella.

    • Son egocéntricos: Les encanta hablar de sí mismos, y pierden interés cuando su pareja les comenta intereses propios. No escuchan al otro.

    Por otro lado, hay un cambio de actitud en la mujer, que ya no espera pasivamente, no está solo para responder. Hoy es la mujer la que encara y el hombre si bien disfruta de ser el centro de atracción, siente que ha perdido algo de ese juego de a dos, instalado culturalmente por siglos.

    Cuando son las mujeres las que toman la iniciativa en la relación, y se topan con estos hombres, todo colapsa.

    Ellos, que no saben muy bien que hacer al ser seducidos y mujeres que no aceptan que no van a aprender todas las materias que componen el curso práctico de como cazar a un histérico.

    Si aún estás dispuesta a su conquista…

    • Tratar de ser un poco más fría, crear distancia.

    • No responder inmediatamente.

    • Tratar de controlar el interés. No cambiar programas por estar con él.

    • No adaptarte a todo lo que propone.

    • No acuerdes en todos sus gustos, no tenés que ser hincha del mismo club ni te tiene que gustar la misma música ni el mismo gusto de helado.

    • No atiendas llamados o respondas mensajes en horarios bordes, cuando sentís que está probando cuánto estás pendiente de él.

    • (cuando te reclame una respuesta podes contestar “perdóname, no lo vi, estaba durmiendo” o “justo en ese momento estábamos mirando una maratón de series”).

    • No le aceptes expresiones amorosas sólo por redes. Si te escribe cosas lindas o fuertes en el chat, decile que querés escucharlas de él con su voz y personalmente.

    • Siempre tienden a pedir perdón y disculparse permanentemente. No le hagas el juego de perdonarlos fácilmente. O no los perdones o transmití indiferencia por lo que te hizo.

    • Si la relación no está planteada como exclusiva aún, no dejes que piense que lo es de tu parte. Y fundamentalmente no intentes resolverle la vida.

    ¿Histeriqueo y desinterés van de la mano?

    Para el hombre histérico es más importante el proceso de seducción, que disfrutar de los compromisos de una pareja. Le encanta agradar, saberse centro del interés del otro. Eso que llamamos el tire y afloje, es lo que realmente disfruta. Se aburren rápidamente, por eso ese halo de Don Juan o Picaflor o mujeriego.

    ¿Cómo bajar el nivel de histeriqueo?

    Tratar de llevarlo a nuestro molino es lo que resulta imposible. Porque si el hombre en cuestión solo busca crear deseo todo el tiempo, cómo se sentirá esa mujer cuando intente seducir a alguien más.

    Muchas veces la mujer cree que lo podrá cambiar, podrá redimir a ese hombre y en ese punto se equivoca. Los cambios tienen que venir de la mano de una madurez en ese hombre que aún no ha llegado. En el fondo es un niño.

    La estrategia del histérico, las redes sociales, las selfies y “el visto” ¿Son con intención?

    Claro que juega con los tiempos, con las respuestas, con la ambigüedad, con las imágenes. Todo el arsenal de recursos de las redes sociales le resulta muy conveniente y funcional a su estilo. Se puede mantener el interés activo a la distancia y ampliar el radio de acción.

    Además las redes eluden el compromiso. No es lo mismo un “te quiero” mirándote a los ojos que escrito en un chat. Deja en el otro la tarea de entender o interpretar qué, cómo y con qué objetivo se escriben, postean o chatean los sentimientos.

    ¿El histérico es inseguro?

    Es una de las formas de expresar esa inseguridad. Necesita ser querido y valorado. Es su forma de llamar la atención. De sentirse valorado. Por eso cuando le rehuimos, busca nuevamente el contacto. El silencio o la espera lo desconciertan, porque está acostumbrado a ser el centro de atención, dedicación e interés.

    ¿Hay solución, o es mejor huir de este estilo de personas?

    Lo mejor es huir. Dejar que siga su juego en otro partido. Es difícil cuando se tiene un verdadero interés en esa persona, pero resulta agotador y crea una ilusión de relación que lastima bastante la autoestima. Si el estado de enamoramiento es tal que no pueden alejarse lo ideal es tratar de ser distante. Dándole espacio para que se tenga acercar, se tenga que esforzar en construir esa relación. Crearle una necesidad.

    ¿Al histerico lo espanta que sea el otro/a quien tome la iniciativa? ¿O es lo que está buscando?

    En algunos casos es sin duda vivido como avasallante o intimidante y paradójicamente pierde interés al ver el interés que despierta. La falta de juego de seducción lo desilusiona. En otros casos, puede disfrutar de ser el centro de todos los esfuerzos femeninos.

    ¿Cómo no entrar en jueguito histérico?

    Ese jueguito es lo que hay de relación. Cómo evitarla, si es lo que hay…es en algunos casos lo único que hay.-

     

    (*) Psicóloga - fundadora de Consulta Online

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