16 Aug. 2018 | 10:44
16 Aug. 2018 | 10:44
Análisis

Las personas gays no podrán ir al mundial de Rusia

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  • La verdad sobre un país que persigue, tortura y mata a personas por su orientación sexual.

    La velada homofobia de Vladimir Putin.
    La velada homofobia de Vladimir Putin.

    Por la licenciada Gilda Palmieri (*)

    A días del evento deportivo que invade las publicidades con concursos para presenciarlo y la ciudad de celeste y blanco, parece que hay cuestiones fundamentales sobre el país que es sede elegida esta vez, que sorpresivamente pasan inadvertidas a la hora de entretenerse y alentar a un equipo de fútbol por sobre la vida humana.

    Rusia es un país que persigue a los homosexuales y posee políticas abolicionistas de persecución y muerte hacia personas de orientaciones sexuales disidentes, como en el caso de la comunidad LGBT.

    Por tal motivo, cientos de personas buscan escapar al régimen que pone en riesgo sus vidas.

    Se conoce que desde abril del año pasado existen en Chechenia campos de concentración donde son secuestrados y torturados homosexuales, lesbianas, bisexuales y trans, estos centros secretos someten a estas personas a tratos de tortura y vejación, conjuntamente con estos lugares del horror existen operativos de persecución, cuyo objetivo es privar de su libertad a personas pertenecientes al colectivo LGBT.

    Esta trágica realidad que está sucediendo en estos momentos fue destapada por la periodista Yelena Milashina. A partir de su denuncia, la ONU declaró la urgencia para que se investiguen las denuncias de detenciones ilegales, torturas, persecuciones y asesinatos de gays, bisexuales y personas trans.

    Los testimonios de sobrevivientes hablan de violaciones, electroshock, confinamiento, apaleamientos, etcétera. Un infierno.

    Además de estos centros clandestinos, en Rusia existen leyes que prohíben la propaganda homosexual y condenan a quien que se manifieste gay.

    El presidente de Chechenia declaró a través de su vocero Ramzan Kadyrov con respecto a estos hechos que no existe algo semejante porque “no hay homosexuales en Chechenia y no se puede perseguir a quien no existe”, confirmando sin disimulo la veracidad de lo denunciado.

    Artistas afectadas

    Esta semana se conocieron dos hechos que muestran la grave situación a través de dos figuras públicas: Lizy Tagliani, actriz y conductora trans expresó que viajó a Rusia con seguridad privada para presenciar el evento deportivo que debe cubrir por sus obligaciones laborales.

     

    A su vez la actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro, muy reconocida en dicho país, concurrió a una entrevista con un sweater con la bandera LGBT del arco iris manifestando su apoyo a la comunidad y compromiso social, según trascendió a raíz de esto la habrían amenazado con sacarle el pasaporte en Rusia, en donde desde 2013 existe una ley contra la propaganda homosexual.

    Barbarie 2018

    Lo dramático de esta situación puede ser a primera impresión horror frente a la posición de este país con respecto a una de las formas del amor, como lo es la elección homosexual, pero en verdad lo preocupante y más grave aún es la inacción y pasividad del mundo inerte donde esto pasa inadvertido.

    Recordemos lo imprescindible, frente a un hecho traumático, como puede ser padecer directa o indirectamente esta persecución para la comunidad homosexual, la renegación de la sociedad revictimiza y actúa de la misma forma, esta vez con su silencio, como lo hizo quien ejerció la violencia emocional o física, produciendo en la psiquis, ambos hechos, una serie de efectos, que perjudican gravemente a esta población y por lo tanto a la humanidad toda.

    El interrogante ineludible que aparece es en qué momento algo que pertenece al ámbito deportivo y del entretenimiento borra la relevancia de una realidad que persigue, atormenta, golpea, tortura, desaparece y mata personas por el único motivo de tener una sexualidad disidente.

    Términos como discriminar, marginar y excluir son deficientes a la hora de analizar las leyes contra los homosexuales, pensemos que seguramente quien discrimina toma al otro como un sujeto para despreciarlo, dándole trato de inferioridad, en tal caso es probable que la condición de sujeto sigue estando presente para quien ejerce este acto para someter a aquel su goce nefasto.

    En el caso de la situación descripta en países como Rusia, podemos pensar otro análisis, que aquel que es perseguido y matado lo es por no corresponder a las normas sociales, políticas y culturales que exceden a cualquier sujeto y que lo habilitan en “su género” y orientación sexual, no reconociéndolo como ser humano en el caso de que no cumpla con esta normatividad que marca el poder sobre qué es ser hombre y qué es ser mujer como así también para quien escape a la lógica de la heteronormatividad, interpretando con esto que no solo no será un hombre o una mujer sino tampoco será un ser humano, con lo cual su muerte no tendrá el mismo valor de quien si lo sea para el estado y exprese su género y su orientación por definición según lo dictamine el poder.

     

    (*) Psicóloga con perspectiva de género y diversidad
    MN 40.233

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