25 Aug. 2019 | 15:48
25 Aug. 2019 | 15:48
Análisis

La marihuana plantea complejos desafíos de política pública

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  • ¿Qué explica que una sociedad tan conservadora en el tema drogas como EE UU haya iniciado el camino de la completa legalización? En el caso de la Argentina, hasta ahora no se preparó para asimilar las tendencias mundiales. La producción en cualquiera de sus formas sigue siendo delito y es policialmente perseguida.

    Se necesita un enfoque racional y coherente.
    Se necesita un enfoque racional y coherente.

    Informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino –IDeSA-

    La marihuana suscita polémicas y posiciones contradictorias. Por un lado, es considerada una droga ilícita para cualquier finalidad (sea médica o recreacional) por una convención de las Naciones Unidas de 1961, reafirmada en 1971 y reforzada en 1988 cuando se declara una virtual guerra contra la marihuana que se puso en vigencia en 1990. A esta convención están adheridos 185 de los 193 países que forman parte de las Naciones Unidas. Los pocos no adheridos son países muy marginales de África y Oceanía.

    Pero desde 1990 hasta la actualidad, muchos países de desarrollo medio y alto han dispuesto su legalización. En la Unión Europea, por ejemplo, poco a poco se vino legalizando el uso de la marihuana para usos terapéuticos. Uruguay, en el 2013, da un paso pionero que abre una tendencia mundial legalizando la marihuana no sólo para fines medicinales sino también recreacionales. En el 2018 Canadá siguió el camino de Uruguay y, lo más sorpresivo, 11 estados de EE UU también lo hicieron aun cuando una ley federal la criminaliza en los términos de la Convención de Naciones Unidas.

    ¿Qué explica que una sociedad tan conservadora en el tema drogas como EE UU haya iniciado el camino de la completa legalización? Algunos indicios lo brinda una encuesta del Pew Research Center de ese país señalando que en EE UU:

    ---) En 1990, año que entra en vigencia la Convención de Naciones Unidas criminalizando la marihuana, el 81 % estaba en contra de la legalización y sólo el 19 % estaba a favor.

    ---) En el 2000 el 63 % seguía en contra de la legalización y el 31 % estaba a favor.

    ---) En el 2018 el 34 % sigue estando en contra pero el 63 % pasó a estar a favor de la legalización.

    Estos datos muestran una llamativa reversión en la percepción de los estadounidenses respecto al uso medicinal y recreacional de la marihuana. En sólo tres décadas se pasó de un mayoritario rechazo a una mayoría que ahora está a favor de la total legalización.

    Esta tendencia se profundizará en los próximos años porque la misma encuesta también señala que entre las personas que nacieron entre 1960 y 1980 (llamada la Generación X, hoy mayores de 40) aprueban la legalización en un 63 %, pero los que nacieron entre 1980 y 1997 (los Millenials) aprueba la legalización en un 74 % de los casos.

    Existen indicios de que el 2019 será un año señero en la producción y comercialización de marihuana legal. La apertura a la legalización total genera mercados de grandes dimensiones, como Canadá y EE UU. Esto potenciará las inversiones en la industrialización de la marihuana incorporando otras regiones a un negocio muy dinámico. Según estudios de mercado se estima que el consumo de marihuana moviliza unos 52 mil millones de dólares con una clara tendencia a la expansión. Entre las regiones más promisorias para la producción se encuentra América del Sur. Chile y Colombia ya regularon el cultivo y la producción de marihuana con fines de comercialización masiva.

    Argentina hasta ahora no se preparó para asimilar estas tendencias mundiales. Por un lado, por decisión judicial la posesión en pequeñas dosis para consumo personal no está criminalizada. Muy recientemente, en el 2017, se sancionó la Ley 27.350 permitiendo la investigación científica y el uso de marihuana con fines terapéuticos, aunque ciñendo la eventual producción al INTA y al CONICET pudiendo ser extensivo a laboratorios públicos. La producción en cualquiera de sus formas sigue siendo delito y es policialmente perseguida. Pero ya hay provincias, como Jujuy, que creó una empresa pública para la producción industrial de marihuana la cual hizo un acuerdo comercial con una conocida firma estadounidense experta en la producción e industrialización de marihuana.

    La marihuana plantea complejos desafíos de política pública. No sólo desde el punto de vista del consumo controlado sino también como actividad productiva generadora de valor agregado, empleos decentes, investigación científica e innovación y generación de divisas. Para ello se necesita un enfoque racional y coherente.

    No se trata simplemente de liberar el cultivo y el consumo, ni tampoco mantener la férrea prohibición que viene siendo un terreno fértil para el narcotráfico. Mucho más conducente es explorar esquemas innovadores que den un marco de seguridad y control de calidad tanto para la producción como para el consumo de un producto natural que se está imponiendo en el mundo.

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