16 Jul. 2019 | 13:16
16 Jul. 2019 | 13:16
Salud

La “deuda de sueño persistente” en alumnos y docentes

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  • Desde la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral reflexionan sobre la importancia de las horas de descanso nocturno en el proceso de aprendizaje de adolescentes. También se refieren a la necesidad de que los educadores también tengan buenos hábitos de reposo para la adecuada realización de la tarea de enseñar.

    El impacto de la somnolencia.
    El impacto de la somnolencia.

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) Los trastornos del sueño constituyen una epidemia global que amenaza la salud y la calidad de vida del 45 % de la población mundial. Debido a ello, la Asociación Mundial de Medicina del Sueño celebra, el 15 de marzo, el Día Mundial del Sueño.

    En el marco de esta conmemoración, el director de la Diplomatura en Medicina del Sueño de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, Daniel Pérez Chada, reflexionó sobre la importancia de las horas de sueño en el proceso de aprendizaje, tanto de alumnos como de los docentes.

    “Los adolescentes obtienen menos horas de sueño que las necesarias para garantizar el adecuado descanso. Se estima que, en general, duermen menos de ocho horas por noche”, resaltó el galeno.

    La excesiva somnolencia diurna detectada en niños y adolescentes ha sido calificada como un problema social relevante en algunos ámbitos. “Esto hace que la evaluación de las horas de sueño nocturna deba ser incluida sistemáticamente entre los factores que influyen en la actividad de los adolescentes en horas de vigilia”, agregó el también jefe del Servicio de Neumonología y director de la Clínica del Sueño en el Hospital Universitario Austral.

    Algunos estudios sugieren que las actividades sociales, y otros patrones de conducta, frecuentemente determinan un estilo de vida predominantemente nocturno. Mientras que las obligaciones escolares requieren un adecuado nivel de alerta en horas tempranas de la mañana, la tendencia a prolongar la vigilia en desmedro de las horas de sueño nocturno genera una deuda de sueño persistente.

    “Las horas de sueño nocturno son un factor determinante en el proceso de la consolidación de la memoria y en el aprendizaje. Existe evidencia científica acerca del rol del reprocesamiento de la memoria durante el sueño en la capacidad de recordar”, enfatizó Pérez Chada.

    Distintas investigaciones sugieren que los adolescentes requieren más de ocho horas de sueño nocturno para mantener el nivel de alerta que les permita alcanzar un rendimiento escolar adecuada.

    A su vez, el especialista subrayó que ha sido demostrado que el déficit de sueño nocturno puede interferir con el desarrollo intelectual y la calidad de vida. “En niños y adolescentes, funciones cognitivas superiores tales como la creatividad verbal y el pensamiento abstracto son afectadas negativamente por la restricción de las horas de sueño nocturno, a pesar de no afectarse significativamente actividades rutinarias”, advirtió.

    Por otro lado, el doctor Pérez Chada explicó que los hábitos de sueño y el estado de salud de los docentes han recibido escasa atención por parte de la literatura médica.

    “La presencia de hábitos de sueño no saludables podría implicar un riesgo para la salud de los docentes y un problema potencial para la adecuada realización de la tarea de enseñar”, detalló.

    Existen pocos estudios locales que hayan evaluado las horas de sueño en esta población y su relación con el rendimiento académico.

    “Tampoco se han estudiado los hábitos de sueño, su impacto en el nivel de actividad y la prevalencia de somnolencia diurna de los docentes. El conocimiento de la magnitud del problema permitirá generar políticas tendientes a jerarquizar adecuados hábitos de sueño en los alumnos a fin de disminuir el impacto negativo de la excesiva somnolencia diurna sobre la capacidad de atención y el nivel de aprendizaje”, resaltó el director.

    Y completó: “evaluar los hábitos de sueño de los docentes y el impacto de la somnolencia en su calidad de vida nos brindará información adicional sobre los aspectos generales del ambiente en el que se desarrolla el proceso de aprendizaje”.

    El proceso de aprendizaje es multifactorial e implica la interacción entre el docente, el educador y el medio. Abordar este problema incluyendo todos los factores potencialmente productores de confusión, que incluyen desde los factores referidos a la estructura psicológica hasta los condicionantes socioeconómicos. “Es una tarea que excede al ámbito de una sola área del conocimiento”, aseguró el especialista.

    Para finalizar, Pérez Chada manifestó que “sin embargo, un hecho común a múltiples actores del engranaje social es la falta de hábitos de sueño saludables, ya sea como consecuencia de pautas culturales, requerimientos laborales o condicionantes sociales. El proceso de aprendizaje no es ajeno a este fenómeno, ya que la presencia de una deuda de sueño altera significativamente la capacidad de mantener el alerta, la atención sostenida y la memoria”. (ANDigital)

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