24 May. 2019 | 22:05
24 May. 2019 | 22:05
Salud

La deshidratación puede afectar la capacidad física y mental

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  • En el marco del Día Internacional del Agua, la licenciada en Nutrición Silvia Juárez reflexionó sobre la importancia de consumir el vital elemento “antes de sentir sed” y evitar el “déficit hídrico”.

    Fundamental.
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    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) Aun cuando el ser humano puede subsistir durante largo tiempo sin alimento, sólo logra sobrevivir pocos días sin agua.

    “Esto se debe al gran contenido de agua que constituye el organismo; las células y los espacios intercelulares del cuerpo humano contienen agua”, explica Silvia Juárez, licenciada en Nutrición, profesora de la Facultad de Ciencias Biomédicas (FCB) de la Universidad Austral y Coordinadora de la Unidad de Soporte Nutricional en el Hospital Universitario Austral (HUA).

    El agua cumple numerosas funciones. Por ese motivo, una leve deshidratación puede provocar cambios en la capacidad física y mental. La especialista de la Universidad Austral señala que cuando la absorción del agua es muy escasa “aparece el déficit hídrico” que puede provocar graves consecuencias, según su duración e importancia.

    “Los líquidos en el cuerpo humano, especialmente el agua, permiten regular la temperatura corporal, y disolver gases, nutrientes, hormonas, enzimas y antibióticos, entre otras cosas. Asimismo, el agua es un buen transmisor del calor. Se encuentra presente en alimentos en cantidades variables desde un 10 a 20 % en cereales, de 60 a 75 % en carnes y de 80 a 95 % en los vegetales”, sostiene la especialista.

    “Si el líquido del organismo disminuye de 1 a 2% se habla de una deshidratación ligera o moderada y su la consecuencia es la sed, y cuando sube de 2 a 3% es una sed cada vez más intensa. Entre el 3 y el 4 %, ya hay sequedad bucal y orina concentrada, de 4 a 6% dolores de cabeza y dificultad de concentración. Por último, si el déficit alcanza un porcentaje de 6 a 8%, se agregan náuseas, taquicardias, y calambres musculares”, acota la coordinadora de la Unidad de Soporte Nutricional del HUA.

    En ese sentido, la nutricionista resalta la importancia de compensar el agua eliminada cotidianamente, para que el “balance de agua” esté siempre equilibrado. “Aún sin realizar actividad física, el cuerpo pierde agua cotidianamente por los pulmones, la piel y la orina. Si estas pérdidas no son compensadas, el cuerpo se deshidrata”, sostiene.

    Deshidratación infantil: la importancia de estar siempre alerta

    Las necesidades individuales de líquido dependen de una serie de factores, especialmente de la edad, las condiciones fisiológicas tales como la obesidad y la lactancia, la temperatura ambiental y la actividad física. La cantidad de agua en el organismo depende de la edad y el sexo del ser humano. Al nacer, el bebé está constituido aproximadamente en un 75 % de agua, con del tiempo esta proporción comienza a descender hasta alcanzar aproximadamente el 60 % en la mujer y el 65 % en el hombre adulto, y el 50 % en las personas mayores.

    “Los niños que son amamantados o alimentados con biberón con una fórmula infantil no necesitan de un aporte complementario de líquido durante los primeros meses de vida. Sin embargo, es importante mantenerse atento en cuanto al mantenimiento de su balance hídrico debido a que su cuerpo contiene más agua que el cuerpo de un adulto. En consecuencia, los vómitos, diarreas, fiebre o temperaturas elevadas pueden provocar muy rápidamente una fuerte deshidratación en el bebé. El niño tiene una alimentación diversificada, y es esencial acostumbrarlo a consumir agua regularmente”, destaca la licenciada Juárez.

    En contraste, para el caso de los mayores, la especialista del HUA explica que “por múltiples razones, no reciben un aporte suficiente de agua. La sensación de sed se pierde con la edad. Además, muchos beben muy poco ya que temen la incontinencia o levantarse varias veces por la noche”.

    “La buena hidratación tiene un efecto significativo en la constipación. Esta ocurre en todas las edades, pero es más frecuente en los ancianos y en los niños. Por eso, beber agua antes de tener sed es importante para mantener una adecuada función gastrointestinal y el balance corporal de líquidos”, completa.

    Clasificación del agua

    ---) Agua potable

    Agua de suministro público o contenido en depósitos domiciliarios. Debe estar libre de bacterias patógenas y deberá ser analizada con las técnicas microbiológicas que el Código Alimentario Argentino (CAA) especifica.

    ---) Agua de bebida envasada

    Agua de origen subterráneo o proveniente de suministro público que se comercializa envasada en forma adecuada. Debe cumplir con características físicas y microbiológicas establecidas por el CAA

    ---) Agua mineral

    El agua mineral natural de manantial y para mesa es aquella que es apta para el consumo. Procede de estratos acuíferos surgentes o semi-surgentes. Pueda emerger en forma espontánea o hacerse emerger, y es captada y envasada en su lugar de origen. Debe tener pureza microbiológica original, constancia en su composición y temperatura de captación. Debe cumplir con las características físicas y microbiológicas establecidas por el CAA

    ---) Agua mineralizada artificialmente

    Producto elaborado con agua potable adicionada de minerales de uso permitido. El origen del agua puede ser un agua mineral pero al adicionarle minerales también es considerada como mineralizada artificialmente.

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