21 Jul. 2019 | 16:38
21 Jul. 2019 | 16:38
Material inédito

La tesis doctoral de René Favaloro, al alcance de todos

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  • Se trata de un documento escrito en 1949 y que llamativamente no tiene que ver con la cardiología. Fue descubierto por las autoridades de la Facultad de Medicina de la UNLP. Ya se encuentra disponible en la web bajo la modalidad de acceso abierto.

    Foto: Samanta Díaz.
    Foto: Samanta Díaz.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Bajo el título “Ileo -Síntesis diagnóstica”, la tesis de doctorado de René Favaloro, fue digitalizada por el Servicio de Difusión de la Creación Intelectual de la UNLP (SeDiCI).

    De este modo, la Universidad Nacional de La Plata profundiza su política de acceso abierto, poniendo a disposición en forma gratuita (sin restricciones ni requerimientos de registro, suscripción o pago) un material inédito y hasta hoy desconocido.

    Tras permanecer oculto durante 70 años en un antiguo fichero de la Facultad de Ciencias Médicas, uno de los documentos académicos más valiosos de la historia de la Universidad Nacional de La Plata sale a la luz y dya puede ser consultado en internet desde cualquier rincón del planeta.

    Esta joya documental de enorme valor histórico permaneció a la sombra por más de medio siglo. Escrita en el año 1949, la tesis de graduación de Favaloro fue hallada por las actuales autoridades de la Facultad a mediados de 2018, apenas semanas después de asumir su gestión al frente de la unidad Académica.

    A partir de aquel hallazgo, comenzó a tomar forma la idea de compartir con el mundo entero el contenido del ese documento de cien páginas, escritas a máquina, por quien se transformó en uno de los máximos cardiocirujanos de nuestro país y del mundo.

    La iniciativa, impulsada por el decano de Medicina, Juan Ángel Basualdo, y la vicedecana, Marita Marini, terminó de plasmarse a partir de un acuerdo la titular de la Fundación Favaloro, Liliana Favaloro, y la responsable del repositorio institucional de la UNLP, Marisa De Giusti.

    Así, este verdadero tesoro de la historia de la medicina puede ser consultado a través de internet por usuarios de cualquier rincón del planeta en el sitio web del SeDiCI: http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/74876.

    La tesis fue presentada en 1949 y dirigida por otra eminencia de la cirugía argentina, el doctor Federico Christmann.

    Según explicaron desde el SeDiCI, en el proceso de digitalización se respetó el formato original (mecanografiado a máquina) y se le realizaron los correspondientes procesos tanto para su perfecta legibilidad por cualquier sistema como para su preservación digital a largo plazo.

    Un dato curioso -y quizás para muchos, extraño-: la tesis de doctorado de Favaloro nada tiene que ver con la cardiología. Es que su objeto de estudio, el ileo, se encuentra muy lejos -al menos en términos médicos- del corazón, pues se trata de una patología que afecta al intestino, y que es normalmente conocido como abdomen agudo.

    Allí, con riguroso detalle y un estilo narrativo apasionado y marcado a fuego por la vocación, René Favaloro describe y da cuenta de sus estudios como practicante menor y mayor en las salas de guardia del Policlínico San Martín.

    Siempre, desde nuestras primeras armas como estudiantes de Semiología nos apasionó el abdomen con sus secretos. Quizá porque nos resultó más difícil. Auscultar tal o cual ruido pulmonar, aquel o este soplo cardíaco, después de una buena explicación, de un razonamiento lógico, no ofrecía dificultades. Pero palpar un abdomen y encontrar, por ejemplo, un bazo del cual escuchábamos decir tantas cosas, o una fosa ilíaca derecha que había expresar a una mano tantas maravillas, nos sorprendía. Nuestra mano, torpe, apenas si encontraba dolor o tumor.

    Así comienza, a modo de introducción, la tesis de Favaloro. El documento, en sus primeras páginas, lleva las huellas de esa conducta sencilla y humilde que rigió su vida y su profesión, y que luego se transformó ejemplo para millones de argentinos.

    Son apenas dos breves dedicatorias: “A mis padres, a quienes debo todo este presente tan lleno de hermosas inquietudes”. “A la memoria de mi abuela, Cesarea R. de Raffaelli, con quien aprendí a amar hasta una pobre rama seca”. (ANDigital)

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