12 Nov. 2019 | 00:42
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El felino más grande

“Jatobazinho”, el yaguareté que llegó de Brasil para repoblar el Iberá

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  • El Senasa se encuentra fiscalizando la cuarentena posingreso a la Argentina. La intención es corroborar el estado de este macho de la especie Panthera onca, extinta en Corrientes.

    Ejemplar de tres años de edad.
    Ejemplar de tres años de edad.

    CORRIENTES (ANDigital) En agosto de 2018, el yaguareté “Jatobazinho” fue hallado al norte de Corumbá, Brasil. Luego de cruzar a nado el río Paraguay buscó refugio debajo de un bote volteado cercano a la Escuela Rural Jatobazinho, que le dio su nombre.

    Cuando lo encontraron en la región brasilera de Pantanal, “Jatobazinho” pesaba alrededor de 35 kilogramos, pero el trabajo de organizaciones y gobiernos permitió su recuperación.

    “Se cree que era un juvenil que fue desplazado por otros yaguaretés, estaba desnutrido y se notaba que hacía mucho tiempo que no comía”, señala la bióloga Alicia Delgado, responsable de Cuarentena de Felinos de CLT Argentina (Conservation Land Trust).

    En la actualidad, con tres años de edad y alrededor de 85 kilos, este macho de la especie yaguareté (Panthera onca) se encuentra cumpliendo la cuarentena posingreso a la Argentina bajo supervisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), para ser trasladado a los Esteros del Iberá, después de constatar su correcto estado sanitario.

    El proceso de recuperación comenzó en el Centro de Rehabilitación de Animales Silvestres (CRAS) de Campo Grande (Brasil), donde se determinó que su mejor destino era la reintroducción en la naturaleza.

    Luego de cinco meses en el CRAS, Jatobazinho fue trasladado al Refugio Ecológico Caimán, donde la organización Onçafari continuó su recuperación manteniéndolo sin contacto humano y alimentándolo con comida y presas vivas, para facilitar su reinserción en la naturaleza.

    El pasado 18 de octubre, Jatobazinho ingresó a la Argentina a través del paso internacional Foz do Iguaçu (Brasil) - Puerto Iguazú (Misiones, Argentina). Allí, Alejandro Garrido y Alan Klan del Senasa constataron su buen estado clínico general, las condiciones del transporte, supervisaron la documentación y otorgaron un permiso de tránsito para su traslado hasta el Parque Provincial San Cayetano (Corrientes), donde el ejemplar continuará cumpliendo con la cuarentena.

    El médico veterinario del Senasa en Corrientes, Omar Senosiaín, fue el encargado de habilitar el predio cuarentenario de importación y realizará visitas periódicas para corroborar la ausencia de signos clínicos de enfermedades transmisibles.

    Durante este tiempo, el animal permanecerá aislado y se realizarán exámenes de laboratorio que ratifiquen su buen estado.

    Finalizada la cuarentena, el yaguareté será trasladado a la Reserva de San Alonso, donde permanecerá en un corral de 1,5 hectáreas en el Centro de Reintroducción de Yaguareté (CRY). Allí, se evaluará su comportamiento y el funcionamiento del collar con GPS con conexión satelital que se le colocará.

    Luego será trasladado al corral de 30 hectáreas donde están alojadas Juruna y Mariua, las hembras que ingresaron al proyecto en diciembre último. Y si todo resulta bien, los tres ejemplares serán los primeros yaguaretés liberados en la provincia de Corrientes, a partir de lo cual se constituirá como el primer núcleo de una nueva población silvestre en este parque nacional.

    El felino más grande

    El yaguareté es el felino más grande del continente americano, los machos alcanzan los 2,50 metros de longitud –incluida la cola– y llegan a pesar hasta 140 kilos; además es el tercero en corpulencia a escala mundial, después del tigre de bengala y el león; y su nombre de origen guaraní significa “verdadera fiera”.

    En la actualidad, se estima que quedan alrededor de 200 ejemplares de yaguareté en ecosistemas boscosos del norte argentino y se enfrentan al grave peligro de desaparecer.

    Con el Proyecto de Rewilding se pretende que el Iberá recupere especies extintas, entre ellas, el yaguareté, que dejó de verse en Corrientes a mediados del siglo pasado y con su reinserción se busca que vuelva a cumplir su rol ecológico de depredador tope, un rol esencial para un ecosistema completo y saludable. (ANDigital)

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