12 Dec. 2019 | 23:04
12 Dec. 2019 | 23:04
A prueba de crisis

Guaymallén, nave insignia alfajorera

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  • Con el concepto de empresa familiar como bandera, Hugo Basilotta apuesta a una nueva planta para llegar a elaborar 3 millones de alfajores diarios y sumar otros cien puestos laborales. Del hit de Los Caballeros de la Quema a la pelea del Chino Maidana en Las Vegas, revela su receta ante ANDigital.

    El clásico del kiosco.
    El clásico del kiosco.

    CAPITAL FEDERAL (ANDigital) "Son muchos años, estamos acostumbrados a capear todas las crisis, nunca pedimos plata a nadie. Es una empresa manejada familiarmente: mis cuatro hijos, mi mujer y yo. Tenemos 200 empleados y tenemos que defender a muerte esa fuente de trabajo, más todos los clientes y los que viven de nuestro Guaymallén".

    Con esta declaración de principios, Hugo Basilotta, el patriarca de los alfajores, resume la filosofía de su firma, desde siempre apostando al país.

    Guaymallén es el alfajor más vendido de la Argentina a bordo de una imbatible relación precio/calidad y al igual que marcas consideradas premium (como Havanna y Chachafaz), utiliza el dulce de leche Vacalín, la codiciada gema magdalenense.

    Basilotta tiene todo listo para inaugurar una nueva planta de producción en la localidad de Carlos Spegazzini, partido de Ezeiza, tras invertir cerca de 3 millones de dólares. "Estamos terminando de acomodar toda la maquinaria", dice ansioso por este desafío que le permitirá elaborar un millón de alfajores por día y emplear a otras cien personas, además de la posibilidad de exportar, evitando diferendos con el mandamás yanqui, Donald Trump.

    "Hoy por hoy tenemos veinte días de atraso en las entregas haciendo 2 millones de alfajores diarios. Son números muy buenos, pero me pone triste que le vaya mal al país, somos todos argentinos. El día que nos pongamos de acuerdo, que no discutamos tanto, estaremos entre los mejores países", reflexiona, sin mirarse el ombligo, en pleno industricidio nacional.

    Además, esta semana no fue una más, ya que a la escudería Guaymallén se agregó el triple de fruta, sumándose al de leche y al de chocolate en ese segmento.

    Prosiguiendo la explicación del éxito de su producto, pone de relieve que "llega a todas las capas sociales. Hoy la clase baja está muy mal pero quizás el gusto que se da es pagar 10 pesos el simple o un alfajor triple 20 pesos. La rentabilidad es del 5-6 por ciento, no salimos de ahí. La clave es el volumen y también la compra, utilizo 600 toneladas de dulce todo el mes, tengo dos proveedores... así que hay que hacer precio. Es más difícil comprar que vender".

    Justamente sobre esta demanda a prueba de rodrigazos y neoliberalismos, el presidente de la Cámara de Kiosqueros Unidos, Eduardo Medina, sostiene: "la merma en la venta general es muy grande, trasladar los valores y costos al público indudablemente que repercute. Como es económico respecto a otros que salen 40, 50, 60 y hasta 70 pesos, Guaymallén siempre se vende, más allá de los aumentos de esta semana".

    "El alfajor en general cayó, como todos los artículos. Cerraron 30 mil negocios a nivel nacional y en Capital Federal perdemos colegas a diario, la crisis nos golpea a todos y no vemos una salida a corto plazo", traza el sombrío panorama el dirigente sectorial, quien tiene su comercio en una muy transitada zona del barrio de Monserrat. "Estoy a la vuelta del Nacional Buenos Aires. Hace cuatro años, los chicos compraban y compraban mucho. Hoy, desapareció el gasto ese de una golosina o una gaseosa. Se acabó. No está más ese dinero circulante", sentencia el referente kiosquero.

    En torno a las suculentas ofertas que le han llegado a Basilotta para comprar a su hijo pródigo, se muestra categórico: "no tiene precio, nunca tuvo y nunca lo tendrá. Tengo 67, mis hijos y mis nietos tiene el futuro acá ¿qué hago después con la plata si me sacan esta camiseta?".

    Y hablando de camiseta, el periodista de economía y negocios especializado en consumo masivo, Alfredo Sainz, aporta que, más allá de ponderarlo como el alfajor "más honesto del mercado", fue la primera marca en hacer publicidad estática en el fútbol (cancha de Ferro) "pero sólo una vez estuvo en la camiseta de un club: All Boys que justo ese año salió campeón (Guaymallén es la Mirtha de los alfajores y trae suerte)".

    "El nombre es un tema. El fundador (suegro de Basilotta) era fanático de Mendoza y siempre visitaba la provincia (de un viaje sacó el nombre) pero Guaymallen nació en La Paternal. Algo parecido a Manaos que pese a su nombre amazónico es una marca '100 % Virrey del Pino' (el verdadero Lejano Oeste)", completa Sainz, autor de Negocios exitosos argentinos (2009) y Vencer a las multis (2012), libros publicados por Planeta.

    Para darle sustento a ese concepto familiar, el empresario alfajorero puntualiza que "nos llevamos muy bien con nuestro obreros, tienen horas extras, premio y están apuntalados por un gran sindicato, como les pasa a los colegas de Jorgito, Fantoche y el resto de los productores de toda la vida. Con ellos somos amigos y nos ayudamos, pese a que compitamos".

    "Sin el trabajador no existís. El operario es el que trabaja, el que te trae las inquietudes y tiene que estar bien", remata Hugo.

    El alfajor del palo y medio

    Tras batallar dignamente con el excéntrico Floyd Mayweather en la pelea de su vida, Marcos 'Chino' Maidana, tuvo un enorme gesto con quien lo cobijaba desde hacía años.

    "Lo que hizo de comer el alfajor en Las Vegas se lo voy a agradecer toda la vida, es algo que salió de él. El conductor se lo quiso sacar, pero el Chino no lo dejó y se lo comió", exclama Hugo.

    "Esa publicidad fue tasada en 1,5 millones de dólares. Pero sobre todo soy amigo a morir del Chino. Lo empecé a ayudar cuando verdaderamente hay que ayudar a los boxeadores que es cuando empiezan. Lo seguí toda la carrera, llegó a lo máximo y al día de hoy me pide consejos ¿cómo no voy a estar junto a él si tras esos doce rounds, sin agua, se clavó el Guaymallén?", concluye.

    Como corolario, y retomando su argumentación, el titular de la Cámara de Kiosqueros resalta: "situaciones adversas las vivimos de toda índole, pero esta es la peor. No le encuentran la pata a la sota". Y en este contexto, "Guaymallén Es el alfajor del pueblo, es económico, han salido otras marcas alternativas, peor no tuvieron el gancho que sí tuvieron ellos, desde mi rol puedo decir que es el premio a la continuidad, no cambiaron la receta y es un producto muy razonable por el precio". (ANDigital)

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