29 Oct. 2020 | 13:43
29 Oct. 2020 | 13:43
Opinión

Vivir en pandemia

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  • Un breve abordaje psicoanalítico sobre el estado de aislamiento social y el eventual cuestionamiento al paradigma neoliberal que nos rige.

    De repente nuestra cotidianeidad se convirtió en una distopía.

    La irrupción del Coronavirus (Covid-19) ha desarmado nuestras vidas, nos ha hecho perder el centro, dislocó nuestras experiencias diarias. La suspensión de las clases, el trabajo desde las casas, la obligación de estar en cuarentena preventiva, nos ha desorganizado. Todo, o casi todo gira en derredor del virus y sus consecuencias.

    La irrupción del virus, el riesgo de contagio y la posibilidad de un desenlace fatal, nos enfrenta con la condición humana por antonomasia, que es la conciencia de su mortalidad. Esto genera indefectiblemente angustia y miedo, emociones primordiales del ser humano. Cuando esa angustia y ese miedo desbordan la capacidad de elaboración de los sujetos, quedamos en un estado cercano a la paranoia. Este “enemigo invisible” que irrumpe en lo real, genera una crisis subjetiva.

    ¿Cómo responder frente a esta crisis y cuáles serán sus consecuencias?

    El Gobierno Nacional ha adoptado medidas de prevención para controlar la expansión de la enfermedad. Increíblemente (o no), muchos ciudadanos se niegan a cumplir con esas medidas y desoyen las indicaciones. Muchos otros, la gran mayoría, las respetan. Son dos modos de actuar opuestos, uno donde prevalece el individualismo y el otro donde lo hace el bien común. El egoísmo, la desaprensión y la imbecilidad que caracterizan al primero se oponen a la solidaridad, la empatía y la razonabilidad del segundo.

    El individualismo es la respuesta característica del Neoliberalismo, su máxima expresión es el “sálvese quien pueda”. Muchos actúan de acuerdo a esta premisa. En cambio otros, responden a otra lógica: la de la comunidad, donde solo le puede ir bien a alguien si les va bien a todos.

    La aparición del Coronavirus pone en cuestión el paradigma Neoliberal imperante, cuestiona el modo de organización social y sus implicancias subjetivas. De este punto se ocupan los filósofos Slavoj Zizek y Byung-Chul Han. El esloveno apunta que (el coronavirus) es un golpe letal al capitalismo. En cambio el surcoreano sostiene que el virus no solo no vencerá al capitalismo, sino que este continuará con más pujanza y profundizará sus medidas de control sobre la sociedad.

    Sin dudas estamos frente a un punto de inflexión.

    ¿Se profundizará el paradigma Neoliberal o se tenderá hacia un Estado de bienestar como modelo de organización social?

    Ya no seremos iguales luego de esta situación.

    ¿Qué implicancias tendrá sobre nuestra subjetividad?

    La incógnita es… ¿seremos mejores o peores?


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