29 May. 2020 | 05:22
29 May. 2020 | 05:22
Correo de lectores

Aislamiento en hoteles, privilegios y solidaridad

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  • Hay errores, cosas que no salen bien, claro está. Esto se vino encima y hubo que tomar medidas drásticas, decisiones de un día al otro que, por otra parte, la realidad de lo que hoy sucede en el mundo nos demuestra que son justas.

    Emergencia sanitaria.
    Emergencia sanitaria.

    Señor director de ANDigital:

    Estoy en el Hotel Ibis de Plaza Congreso, Buenos Aires, desde el lunes 23 de marzo. Vine desde Ginebra y Paris con Air France. No coincido con el artículo que Página/12 publicó el domingo 29. Contrariamente a lo que dice la nota (lo digo como lector cotidiano del diario), no todos los que estamos en los hoteles protestamos contra la cuarentena a la cual nos obliga el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires al llegar al país desde zonas de riesgo, como Europa.

    Yo no voté a Horacio Rodríguez Larreta ni mucho menos, pero lo que el Gobierno y la oposición a nivel nacional están haciendo en este momento en relación al coronavirus merece saludarse. Yo como alimentos orgánicos todos los días, acá nos dan, con mucha buena voluntad y simpatía, lo que nos pueden dar de comer y no me quejo.

    Además, por lo que comprendí ya que no salgo de mi habitación, la mayoría de los que trabajan acá y se ocupan de nosotros son voluntarios.

    Tenemos cuatro comidas por día y nos limpian las habitaciones. No veo que los pasillos estén sucios, pero es cierto que después de comer yo pongo mi bandeja con los restos delante de la puerta, para evitar un nuevo contacto con la gente que se ocupa de nosotros. Gente que está arriesgando su salud, ya que nosotros somos infectados potenciales.

    Hay errores, cosas que no salen bien, claro está. Esto se vino encima y hubo que tomar medidas drásticas, decisiones de un día al otro que, por otra parte, la realidad de lo que hoy sucede en el mundo nos demuestra que son justas. Los médicos tardaron en pasar, es cierto, pero un médico muy amable me llamó el viernes.

    El sábado me hicieron el test del coronavirus. Personalmente, creo que la Argentina está haciendo muy bien las cosas, que vamos por el camino correcto, y esto en medio de dificultades considerables.

    El viernes a la mañana, antes de las 7, una mujer que se presentó como Florencia y no quiso dar su apellido, también protestó enérgicamente contra la cuarentena en los hoteles. Fue en una entrevista que estuvo a cargo de María O’Donnell en Radio Metro.

    La entrevistadora aclaró que conocía a la entrevistada, precisó que era profesora en la Universidad de San Andrés. Dijo la entrevistada que en Francia tenía mucho más libertad, que cada mañana hacía su jogging de 10 kilómetros.

    Tal vez esta señora no entiende bien el francés y no sabe que no puede hacer más de un kilómetro, que en Francia hay muchísimas restricciones y que en sus dos últimos discursos a la nación Emmanuel Macron, presidente de Francia, repitió varias veces “estamos en guerra” contra el coronavirus, de una manera dramática.

    Seguramente esta señora, como la esposa del odontólogo que trató de escaparse de otro hotel, debería darse una vuelta por ciertas zonas del Conurbano bonaerense para comprender lo que es de verdad vivir en condiciones indignas y del peligro que corremos todos si este virus llegase ahí.

    Tal vez también comprendería que los que estamos en los hoteles somos en realidad privilegiados. Lo mismo vale para el chico que estuvo en Tailandia y que fue entrevistado por C5N (el canal que yo más miro) desde una habitación semejante a la mía.

    Me parece que en estas protestas hay mucho individualismo, que a algunas personas les cuesta aceptar que, por razones de fuerza mayor - este terrible coronavirus - no se trata ahora sólo de nuestras propias personas y nuestros deseos, que es fundamental pensar en todos.

    Me molesta también - lo veo en la fachada de cristales frente al hotel - que la mayoría de los que están en este hotel no aplaudan a las 21:00 a la gente que, tanto en el campo de la salud, de la alimentación, de la limpieza y la basura y tantos otros, se están arriesgando a cada instante por nosotros.

    Creo que estar en cuarentena en este y otros hoteles es un acto cívico, tal vez una de las pocas cosas con las que uno puede contribuir, modestamente, a los enormes esfuerzos que el país está haciendo en estos momentos tan difíciles para la humanidad.

     

    Carlos López
    Arquitecto - exdocente de la Universidad de Ginebra

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