05 Jul. 2020 | 04:17
05 Jul. 2020 | 04:17
Legado vivo

Manuel Belgrano, una pulsante estrella azul y blanca

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  • El vicedirector del CONICET La Plata, Carlos Della Védova, reflexiona sobre la figura del prócer, a 250 años de su nacimiento y casi 200 de su muerte.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) Vicedirector del CONICET La Plata y director del Centro de Química Inorgánica “Dr. Pedro J. Aymonino” (CEQUINOR, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA), Carlos Della Védova, es un apasionado por la historia argentina y por la vida, obra y legado de los hombres y mujeres que forjaron nuestra Patria.

    Autor de dos trabajos enmarcados en la nueva disciplina denominada espectrohistoria –que ayuda a desentrañar controversias de carácter histórico desde el rigor científico–, junto a su equipo y colegas brasileros en 2017 logró establecer que la bandera ordenada en 1814 por Bernabé Aráoz, primer gobernador intendente de Tucumán y síndico del Templo de San Francisco de esa provincia, era blanca y azul de ultramar.

    Asimismo, en 2019, determinó que la denominada Bandera de Macha, una de las dos que dejó ocultas en el actual territorio de Bolivia el Ejército Auxiliador del Alto Perú al mando del general Manuel Belgrano luego de las derrotas en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma de 1813, tenía dos franjas horizontales blancas y una central de color azul índigo.

    Una ilustración que integra el segundo de los artículos y que combina el mapa de América Central con la imagen del denominado Sol de Mayo –emblema que representa al dios del sol inca Inti– y las banderas de cinco de las naciones que integran ese territorio (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua), fue seleccionada el año pasado como imagen de portada de la revista ACS Omega: la figura representa la amalgama azul de las banderas de América Central que fueron influenciadas por el pabellón patrio argentino.

    En homenaje al prócer al cumplirse 250 años de su nacimiento y pocos días antes de recordarse el segundo centenario de su muerte, reflexionó sobre distintos aspectos de la vida y obra de Belgrano y su influencia sobre diversos acontecimientos de nuestra historia y la del continente en un artículo que será publicado en la revista Industria & Química de la Asociación Química Argentina (AQA). A continuación se destacan algunos fragmentos:

    Una estrella polar pulsante azul y blanca

    Belgrano no permaneció ajeno a ninguna expresión cultural, puesto que nada podía escapar a la capacidad de su pensamiento. Es una estrella polar pulsante azul y blanca legada por él para todos los tiempos, y sus rayos viajan a través de la galería de los hechos del pasado, alcanzan nuestro presente y se catapultan hacia nuestro futuro. Su legado sigue vigente avivando nuestro destino.

    Entre los numerosos acontecimientos marcados por sus ideas se destaca la gesta de José de San Martín conocida como el Paso de los Andes, ocurrida a comienzos de 1817.

    La bandera portada por su ejército fue azul y blanca, y así fue descrita fehacientemente en sus memorias por un testigo presencial y leal colaborador del Padre de la Patria durante la campaña libertadora que abarcó los actuales territorios de Argentina, Chile, Perú y Ecuador: Gerónimo Espejo.

    Por aquel entonces la bandera azul y blanca flameó en las Provincias Unidas del Río de la Plata y desde allí, los y las patriotas, hombres y mujeres libertarios del mundo llevaron sus colores a Centroamérica, California y las islas de Santa Catalina, San Andrés y Providencia. Su manto azul y blanco abrigó a los y las próceres, a los y las patriotas y a los héroes y heroínas desconocidos que pulsaban junto a ella, no solamente durante el surgimiento de una nueva nación sino también de ideas esplendorosas que bien podían ser imposibles de concretar pero nunca ineludibles, como le remarcara San Martín a Juan Martín de Pueyrredón durante el admirable intercambio epistolar entre ambos.

    De acuerdo a documentos oficiales de la República de El Salvador, la bandera adoptada oficialmente por esa nación pertenecía originalmente a la Federación Centroamericana y fue decretada por la Asamblea Nacional el 21 de agosto de 1823 en homenaje a los próceres argentinos San Martín y Belgrano.

    Simboliza una amalgama de ideologías, de libertad, justicia, humanidad, solidaridad e igualdad que convenció a nuestros y nuestras patriotas de que era preferible morir antes que ceder la enseña para que sea expuesta en algunos de los templos de la monarquía española. Y así nació también un linaje incomparable, irrefrenable, remoto, más allá del océano Atlántico, en un Nuevo Mundo, ese que aún hoy continúa naciendo, cautivando también a los y las habitantes de la vieja Europa.

    Una proyección desde Belgrano sobre la Argentina del futuro

    Durante su desempeño como vocal de la Primera Junta de Gobierno, Belgrano fundó la Escuela de Matemáticas para formar técnicos en el campo de las ingenierías. Cuando el Primer Gobierno Patrio le encomendó la creación de cuatro escuelas durante su campaña militar en el Norte, él concibió un reglamento que indicaba que los establecimientos debían ser estatales, y que en ellos debía prevalecer el espíritu nacional sobre lo extranjero.

    Casi cien años después, el ilustre fundador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) Joaquín V. González argumentaba en el mismo sentido que la creación de la Facultad de Física tenía como sentido el soporte de las ingenierías para un país que debía fundar su crecimiento en el desarrollo. Según la visión de Juan Domingo Perón, para honrar a un patriota hay que imitarlo y es por ello que un 20 de junio, en 1949 el entonces Presidente de la Nación anunció la gratuidad de la enseñanza universitaria, cuyo decreto entraría en vigencia el 22 de noviembre del mismo año.

    Las ideas y el accionar de Belgrano durante los albores de la Patria permiten deducir que era un patriota sin límites, con una sensibilidad especial y una proyección de su ideología que alcanza y se forja hacia nuestro futuro. Nació rico y murió económicamente pobre: había donado 40 mil pesos para fundar escuelas, un equivalente actual a varios millones de dólares.

    Como destacó hace algunos años la entonces presidenta y actual vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, “si no fuera por su valentía y coraje para enfrentarse a lo que la época le imponía, no hubiéramos salido del yugo colonial y San Martín no hubiese podido cruzar los Andes”. En efecto, con la pluma de la historia escribimos las páginas del presente en el libro del futuro. (ANDigital)

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