12 Aug. 2020 | 09:04
12 Aug. 2020 | 09:04
Vaticano

El Papa condenó “la globalización de la indiferencia”

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  • En su mensaje por el Día Mundial de los Pobres, el Sumo Pontífice cargó contra quienes “se llenan los bolsillos” y no se conmueven con los más vulnerables. 

    Jorge Bergoglio.
    Jorge Bergoglio.

    ITALIA (ANDigital) El Papa Francisco expresó este sábado que la pandemia de coronavirus ha desafiado muchas suposiciones porque “nos sentimos más pobres y menos autosuficientes porque hemos percibido nuestras limitaciones y la restricción de nuestra libertad”.

    En un mensaje para el 4º Día Mundial de los Pobres, el Sumo Pontífice mencionó que la pérdida de empleos junto con la oportunidad de pasar más tiempo con sus seres queridos “de repente nos abrió los ojos a los horizontes que hemos dado por sentado desde hace mucho tiempo”.

    También recalcó que el período de encierro permitió a muchos redescubrir “la importancia de la simplicidad y de mantener nuestros ojos fijos en lo esencial”.

    La pandemia “nos ha hecho más conscientes de la presencia de los pobres en nuestro medio y de su necesidad de ayuda”, y que su repentina llegada provocó “una poderosa sensación de desconcierto e impotencia” que también demostró “nuestra propia necesidad de una mano extendida”, reflexionó Jorge Bergoglio.

    Acto seguido, denunció a quienes “tienen las manos en los bolsillos y no se dejan conmover por la pobreza”, de “la que a menudo son también cómplices”, como los vendedores de armas, los especuladores y corruptos.

    “La indiferencia y el cinismo son su alimento diario”, arremetió el líder de la Iglesia Católica, quien incluyó entre sus críticas a quienes “con el teclado de una computadora mueven sumas de dinero de una parte del mundo a otra, decretando la riqueza de oligarquías y la miseria de multitudes o el fracaso de naciones enteras”.

    “A quienes para acumular dinero con la venta de armas que otras manos, incluso de niños, usarán para sembrar muerte y pobreza” o venden “dosis de muerte” para “enriquecerse y vivir en el lujo y el desenfreno efímero” o a los que “intercambian favores ilegales por ganancias”, enumeró el obispo de Roma.

    En igual tenor, el Papa lamentó que se haya desarrollado “una globalización de la indiferencia” en la que “nos volvemos incapaces de compadecernos”, ya “no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos”.

    “Un católico no puede sentirse bien si un miembro de la familia humana es dejado al margen y se convierte en una sombra”, advirtió Francisco.

    Valoró no obstante que en medio del “dolor y muerte, desaliento y desconcierto” que ha traído la pandemia de coronavirus se ha podido apreciar la solidaridad de tantas personas, entre los que citó a los médicos, enfermeras, farmacéuticos, sacerdotes y voluntarios y todos quienes han tendido la mano.

    “Todas estas manos han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo”, ponderó y luego consideró que “este es un tiempo favorable para volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo”.

    Y cerró: “las graves crisis económicas, financieras y políticas no cesarán mientras permitamos que la responsabilidad que cada uno debe sentir hacia al prójimo y hacia cada persona permanezca aletargada”. (ANDigital)

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