26 Oct. 2020 | 13:19
26 Oct. 2020 | 13:19
Salud

Demuestran que las dietas ricas en grasas perjudican a los espermatozoides

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  • Es el impacto particular del aumento de los lípidos en sangre. Así se desprende de una investigación de la UNCUYO y del CONICET. El estudio realizado en modelos animales también sugiere que el reemplazo parcial por aceite de oliva virgen extra podría ayudar en la recuperación de los parámetros de normalidad.

    Un inquietante lado B.
    Un inquietante lado B.

    MENDOZA (ANDigital) Un reciente estudio de investigadores mendocinos logró evidenciar que el incremento de grasas en la dieta, no mayor a un 14 %, genera un aumento de los lípidos en sangre, pero particularmente se acompaña de alteraciones en el semen y los espermatozoides de machos adultos.

    Miguel Fornés, director del estudio e investigador del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), organismo de doble dependencia entre la UNCUYO y el CONICET, explicó que el incremento de colesterol asociado a dietas conocidas como “occidentales y otras denominadas de cafetería” (caracterizadas por el consumo excesivo de carnes rojas, alimentos procesados, grasas saturadas, azúcares refinados y muy poca ingesta de fibra y vitaminas), conlleva a diferentes patologías, como las vinculadas al deterioro de los vasos sanguíneos en territorios críticos como corazón y cerebro, con el consiguiente fracaso progresivo, por ejemplo, infarto cardíaco o cerebral.

    “Lo que no se sospechaba –agregó el científico- es que estas alteraciones alcanzan al desarrollo espermático y la producción seminal”.

    El docente de la Facultad de Ciencias Médicas detalló que “los espermatozoides se generan por un proceso ordenado y progresivo desde una célula madre hasta el espermatozoide maduro. Esta reestructuración celular necesita de modificaciones internas, construcción de estructuras propias, aumento y reorganización de membranas”.

    “Una molécula clave en este proceso es el colesterol intracelular, que depende del colesterol circulante. Es por ello que en la desregulación del proceso aparecen los cambios en la gameta masculina, como malformaciones, pérdida de la motilidad progresiva, entre otros”, anexó.

    Para Fornés, la investigación, que fue publicada por la reconocida revista “Heliyon”, aporta evidencia científica acerca de la importancia que tiene una dieta en la salud humana y sugiere la necesidad de introducir cambios en el estilo de vida para evitar diferentes complicaciones que van más allá de la fertilidad masculina.

    Las pruebas se realizaron en modelos animales, en su mayoría, en conejos machos adultos hipercolesterolémicos, que es un símil de las hipercolesterolemias en humanos, y algunos también en ratón. Se hicieron en el Laboratorio de Investigaciones Andrológicas de Mendoza (LIAM), que depende del IHEM.

    En el avance de la investigación colaboró el Panel de Cata de Aceite de Oliva de la Facultad de Ciencias Agrarias, reconocido internacionalmente como laboratorio responsable del control oficial de los aceites de oliva virgen por análisis sensorial.

    Esta sinergia permitió dar con otro hallazgo: el reemplazo parcial de la grasa de origen animal por aceite de oliva virgen extra a las dietas generó una recuperación de las características fértiles de los espermatozoides y el fluido seminal. “Los espermatozoides recuperaron su forma típica”, aseguró el investigador del IHEM.

    Estos resultados, según Fornés, invitan a mejorar la alimentación, disminuyendo la ingesta de grasas de origen animal y reemplazarlas por aceites vegetales, en particular el de oliva cuidando que este sea de calidad virgen extra.

    Actualmente, el equipo se encuentra caracterizando a nivel celular y molecular las dos fases, el efecto negativo por la dieta grasa y su mejora por la adición de aceite de oliva virgen extra (AOVE).

    Vale mencionar que en el proyecto “Efecto de la hipercolesterolemia en reproducción masculina y su reversión por aceite de oliva virgen extra”, además de Fornés, participan las investigadores Tania Estefanía Saez Lancellotti y María de Los Ángeles Monclus (Ciencias Médicas, UNCUYO y CONICET), y Verónica Araniti y Mónica Bauzá (Ciencias Agrarias, UNCUYO).

    También las becarias Abi Funes (Post Doctoral CONICET), Layla Simón (Doctorado terminado CONICET) y las becarias Doctorales CONICET Regina Colombo, Virginia Avena y Rocío Agüero. Y los estudiantes Julieta Crescitelli y Adrián Roldan (Ciencias Médicas, Universidad del Aconcagua) y Mariana Mamani (Ciencias Médicas, UNCUYO).

    La investigación obtuvo financiamiento de programas y proyectos de la UNCUYO, el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. (ANDigital)

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