20 Oct. 2018 | 14:29
20 Oct. 2018 | 14:29
Opinión

Para unos pocos (una fiesta a la que sabías que no te iban a invitar)

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  • El autor aborda esta semana la triste celebración oficial del 25 de Mayo, el manejo de la problemática de las Islas Malvinas, la tibieza de la CGT en su defensa de los trabajadores asalariados y el blanqueo de capitales anunciado por el Gobierno, siempre, claro, con una mirada crítica.

    Igual que en 1810, solo “la parte más sana de la ciudad” pudo concurrir a la Plaza de Mayo. Vacía como nunca lo había estado, aún en la Dictadura cívico militar había gente; sí, vallada, con fuerzas de seguridad apenas (¿será porque tienen el trasero sucio y tienen miedo?). Reflejo de una actitud elitista –sin linaje- del gobierno de turno.

    La lectura del evangelio indicó servir al pueblo, la homilía: humildad y protección a los más débiles, dejar de lado las frías estadísticas. La lectura del Credo por parte del presidente Mauricio Macri muestra una sensibilidad que no existe: un mal actor.

    Todas las medidas apuntan a vengarse de 12 años en que los grandes no pudieron hacer todo lo que querían, sin controles de ningún tipo, solo negocios, exprimir al país y a su gente. Esa es la realidad: el utilitarismo y la ganancia fácil como meta.

    El presidente que nos toma por idiotas, dice que ingresan capitales todos los días, son “biciespeculativos” para comprar LEBAC, las ignoradas protestas en el sur, la negación de la pobreza (que tampoco ellos van a solucionar) y todo lo concerniente a la paz social. Tantas veces escuchamos “la necesidad de bajar costos de transporte, de retomar el camino de la ética y honestidad”, pero, no hay fondos para el ferrocarril y se promueve el transporte mediante camiones, con la burda propaganda de la marca que vende la familia del Ministro de Transporte de la Nación. La ocultación de la información y la interna encabezada por la Virgen Lilita, así como los representantes de Cambiemos que parecen que viven en un frasco o en un mundo de fantasía. Todo es grotesco. Se sigue metiendo presión despreciando las trágicas consecuencias que están cada vez más cerca. Se responsabilizó a la extrema izquierda de miles de muertes por tratar de establecer un ideal imposible de lograr, el mismo mecanismo es empleado pero con otro ideal como meta: solo el de “ellos,” el liberal, algo bien occidental pero no cristiano.

    Por otra parte, suenan cambios en la política exterior que afectan, entre otros, el tema Malvinas. Se dice off de record que se reanudarán los vuelos a las islas y se les prestaría nuevamente asistencia sanitaria. ¿Cómo se puede entender –un caso único en el mundo- que se beneficia y se halaga, en vez de hostilizar a la potencia usurpadora de una parte de nuestro territorio? Falta decir: “Ahora mantendremos relaciones carnales con el Reino Unido” ¿Y de nuestros muertos, qué?

    También es necesario recalcar la tibieza con que una parte de la CGT toma el problema de los despidos, restándole fuerza al reclamo de los trabajadores. ¿Será que varios de sus dirigentes se han transformado en empresarios y ya no es tanto negocio para ellos salir a defender los intereses de los asalariados?

    Piense ciudadano, tal vez el hombre gris que alberga en el interior de cada uno de los argentinos pueda comprender que es el único capaz de iniciar, al menos, la salvación de la Patria

    ¿Y los activos del presidente en Bahamas y Panamá? ¿Y el blanqueo, tan criticado al gobierno anterior? ¿Qué cambiaron? Eso sí, no hay como el locro en Olivos para la gente como Uno, somos pocos, ¡pero buenos! ¡De paladar negro! ¿Viste?

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