03 Aug. 2020 | 23:56
03 Aug. 2020 | 23:56
Opinión

Las cartas sobre la mesa

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  • El autor vuelve a cargar contra las medidas económicas del actual gobierno nacional. Lo tacha de revanchista y de creer que “la Patria es una empresa”. Además estima que se está generando un malestar social que en cualquier momento puede desatar violencia en las calles. 

    “Todo cambio gradual conduce al éxito, todo cambio brusco lleva al fracaso”. Nada más real, lo estamos viviendo. La serie de medidas dispuestas para retomar el control de la economía por parte del mercado. Pero la actitud revanchista de los miembros del gobierno de Mauricio Macri y de las grandes corporaciones que tienen sus “delegados” manejando el Estado, han puesto en evidencia su ineptitud. Todavía creen que la Patria es una empresa. Y con tal definición queda demostrada la carencia humanística que-con todos los defectos de los hombres que la viven, militan y ejecutan- que tiene la política. Esta disciplina deriva de la ética, la que se diferencia de la política práctica en que se negocia todo o casi todo. El interés es el único móvil de corazón del hombre y bien manejado podría proporcionar infinitas utilidades. Pero no, aquí el interés está dirigido hacia concentrar cada vez más el manejo de la economía por un pequeño grupo, desdeñando la existencia de quienes verdaderamente producen la riqueza: los ciudadanos trabajadores. 

    El capital y el trabajo son necesarios para el desarrollo de la patria toda. Esa relación debe desenvolverse en un equilibrio inestable, producto de la variación de necesidades de quienes trabajan y de quienes aportan el capital. Hoy el “Dios Mercado” marcha hacia la destrucción del derecho laboral, y si vamos un poco más, a la destrucción del individuo. Es la deshumanización de la economía o, directamente, de la humanidad. “Quien posee el conocimiento tiene el poder” dicen los libros, y este, ejercido por los medios concentrados de comunicación y otras corporaciones, han hecho mella en parte de la sociedad vendiéndole un mundo liberal ideal. Pero la realidad no está en los libros, entonces para poder hacer algo es necesario saber mucho sobre el todo, sobre la visión general de la situación. Acá hay especialistas gobernando, pero ignorantes en la visión de conjunto. Si le sumamos la altísima cuota de codicia, los resultados están a la vista. La desocupación en aumento, destrucción de pymes, cesantías en el Estado, apertura de importaciones que retroalimentan lo expuesto, aumento de la deuda externa, la apertura de la timba bicicletera financiera, destrucción de las economías regionales, denostación del “populismo” sin mostrar que los que están son mejores, sino que también tienen el trasero sucio, están llevando las tensiones sociales a niveles muy peligrosos. Sumémosle las desavenencias internas del equipo de gobierno, en no pocos casos ineptitud. Los líderes sindicales que en otros tiempos “se comían a los chicos crudos”, que hacían frente al gobierno hoy piden mesura, calma, hacen que la intranquilidad se transforme en bronca reprimida, presión de la que no se conoce el límite de estallido. No defienden como debieran a sus representados. ¿Timoratos o traidores a su clase?

    Cuando una persona se ve acorralada por impuestos, tarifas, despidos, falta de lugar donde cobijarse, cuando se le cierran todas las salidas para llevar el pan a la casa, es de temer la calma y la mesura del ciudadano común. Cuidado con el enojo del bueno. Cuando se desata la violencia de las multitudes (que no es nada deseable) es muy difícil reencausar la conducta, y más, cuando quienes detentan los mecanismos del Estado muestran saña, desprecio, burla hacia las clases medias y bajas, y solo reprimen protestas, están atizando el fuego. No es chacota. 

    Usted ciudadano, ¿qué piensa de todo esto?-

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