08 Aug. 2020 | 23:39
08 Aug. 2020 | 23:39
Opinión

La política integral del gobierno

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  • En breves líneas, el autor vuelve a cuestionar la esencia y prácticas políticas de la administración de Mauricio Macri, al servicio de los intereses extranjeros y las grandes corporaciones.

    Tildar de bruto al presidente Mauricio Macri cuando dice que vamos en el camino correcto, o que es necesario sincerar la economía, la inflación o cualquier otro argumento, no es exactamente eso.

    El flagelo de la desocupación, la destrucción de la industria nacional que incluye a las PYMES y ahora ponen en riesgos a los grandes grupos empresariales, llevándonos a ser un país de servicios y exportador de granos, reses y materia prima; con el agregado de consumir productos terminados de libre importación, no es equivocación por ignorancia, sino un plan perverso concebido y aplicado deliberadamente, cuya cabeza visible y ejecutor es el presidente Macri.

    Es quien ocupa el puesto menor enunciado por Héctor Magnetto durante la era del menemismo, detrás de escena están las grandes corporaciones y el capital financiero, tan ávidos de ganancias como insensibilidad. Las conquistas laborales o el nuevo derecho según Alfredo Palacios, no son meras ventajas sino normas ganadas durante muchos años de abuso, sufrimiento y lucha.

    La actual política pretende anular los convenios colectivos de trabajo, flexibilizar (en buen romance: mandar a la calle sin indemnización a cualquiera), anular los grandes sindicatos, lo que traería como consecuencia dejar sin defensa al trabajador en pos de conseguir un descenso en los costes laborales y adherirse más tarde a la Alianza del Pacífico como socio minoritario y obediente hermano menor de USA, que teme por la sombra del creciente gigante chino, y pretende mantener una hegemonía que se les escapa de las manos juntando a otros satélites sudamericanos. La pelea se resume entre el Mercado Chino (1.370 millones de habitantes) versus Alianza del Pacífico (824 millones que incluyen USA y Latinoamérica).

    El reservorio de materias primas que es la América del Sur es un postre apetecible para un enemigo que no tiene bandera, que está aquí, allá y en todas partes: el capital financiero. Aquel que saca y pone gobiernos o los maneja de acuerdo con necesidades de negocios. Lo pretendido no es nada más que poner de rodillas al país ante el grupo de países desarrollados y el FMI.

    Carlos Pellegrini, quien era liberal pero no estúpido, dijo que “la protección del gobierno es necesaria para el desarrollo industrial de la República Argentina”, y en otro párrafo de su discurso agregó: “Proteger la industria por todos los medios ¡y dejarse de bolsa y tesoros, oro y plata y música celestial! El Estado se debe meter en la economía y debe salir cuando están dadas las condiciones”.

    Vale decir esta situación debe mantenerse hasta que la industria esté desarrollada y sea competitiva. Pero el camino elegido en diciembre de 2015 nos lleva a la destrucción de toda industria y movimiento económico, logrando que el país se dedique a importar y ser de servicios, tal lo que quiere el presidente y quienes lo llevaron al poder.

    Piense ciudadano. La resaca es lo que se ve en la superficie, moviéndola podemos ver lo detallado en estas palabras y el porqué de la denostación continua al gobierno anterior que tenía una política opuesta a la actual. ¿Qué le parece ahora que lo tiene claro? ¡Piense, ciudadano!

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