20 Jul. 2017 | 13:42
20 Jul. 2017 | 13:42
Opinión

El mandatario y el mandante

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  • El autor realiza un ejercicio de memoria para enumerar todos los casos de corrupción y prebenda que involucran a la familia Macri con el Estado, así como de las políticas económicas y sociales que hoy aplica el presidente de la Nación.

    Por definición, “Mandatario” es la persona que gobierna un país o desempeña un alto cargo político. Desde el punto de vista del Derecho, es la persona que, mediante un contrato de mandato, acepta de otra, llamada el mandante, el encargo de representarla en determinados actos jurídicos o de gestionar sus negocios. “El mandatario queda obligado por la aceptación a cumplir el mandato, y responde de los daños y perjuicios que, de no ejecutarlo, se ocasionen al mandante”.

    Los argentinos tenemos un defecto que nos caracteriza: pretender que cada gobierno que asume sea la perfección en las conductas de los hombres que lo integran. Grave error, porque se idealiza a personas que con el tiempo demuestran que son seres humanos con virtudes y defectos cualquiera sea su pensamiento político. Pero no cabe duda que la orientación política del individuo quiere decir no poco y es la matriz con que se desarrollará el gobierno entrante.

    Pretender que de un plumazo se destierre la corrupción, es como “echar un pava de agua hirviendo en la orilla del Rio de la Plata, y decir de inmediato que el agua del río está caliente”.

    Si analizamos las conductas que han tenido los miembros del gobierno nacional,que preside Mauricio Macri, no son sorpresas las cosas que han sucedido, suceden y sucederán mientras permanezcan en los puestos asignados.

    El Clan Macri ha tenido durante la Dictadura Militar un crecimiento de su patrimonio en forma geométrica, tampoco ha dejado de cometer actos reñidos con la ley a saber: sobreprecios con las cloacas en Morón (gestión Juan Carlos Rousselot), condenado por contrabando de automóviles y absuelto por la Corte de mayoría automática menemista, el vaciamiento y destrucción del Correo Argentino, el desplazamiento de funcionarios que ponían al descubierto la maniobra de beneficiar al clan gobernante en la misma causa, también la propuesta del PRO de amnistía a condenados por genocidio (en 2009), el préstamo de millones de u$s a Petrobras por parte de YPF (siendo la primera competidora de la empresa estatal), el tema de las empresa aéreas low cost (Avianca, Macair, etcétera), la intensión de privatizar Aerolíneas Argentinas, YPF, el negociado del gas, el desprecio por la causa Malvinas y sus veteranos, el vaciamiento en curso del ANSES con el objetivo de volver a las AFJP, las “propinas” para Gustavo Arribas y un largo etcétera que demuestra claramente la matriz del pensamiento de quienes accedieron al poder.

    Podemos agregar la embestida sobre las leyes laborales que altera la relación de Capital y Trabajo, que significan la pérdida de conquistas que llevaron mucho tiempo y vidas obtenerlas: ellos consideran al trabajo como una mercancía que tiene un costo y que éste debe ser bajado. El ataque a la educación pública, el plan de ajuste sin medir las consecuencias sociales, la entrega del patrimonio nacional, la hipoteca de Vaca Muerta y de los yacimientos de litio (por ahora esto), vivir de préstamos y la vuelta al FMI... y otro etcétera.

    Todo esto pese a la advertencia de economistas oficialistas y de la oposición sobre el fracaso del plan económico y lo peligroso de las política exterior e interior adoptadas.

    ¿Piensa Ud. ciudadano que con estos antecedentes van a cambiar su conducta? El mandatario de turno y sus acólitos habían prometido en campaña previa, hacer todo lo contrario a lo que realmente hicieron y hacen. Por lo tanto, los mandantes-nosotros -los que los votaron y los que no-, fuimos estafados y tenemos el derecho de demandar legalmente a las autoridades constituidas por los gravísimos daños producidos a nosotros y a la Patria toda.

    Aquí no basta solo la fórmula “que Dios y la Patria os lo demanden”, deben ser juzgados, no por la historia sino por la Justicia ordinaria y condenados con las máximas penas. Debemos recordar que la traición a la Patria no tiene ningún atenuante, menos para los neofenicios o neocartagineses que nos gobiernan, para lo que todo es negocio, para ellos la Patria no existe, para ellos la Patria, al igual que la salud y el trabajos son apenas: Mercancías.-

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