13 Jul. 2020 | 08:11
13 Jul. 2020 | 08:11
Opinión

Estado de pandemia

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  • Sobre la destrucción parcial del sistema de Salud Pública que realizó Cambiemos, el pedido de Macri a Fernández de no tomar tantas medidas para “no enfriar la economía” por el coronavirus y la hijaputez del argentino acomodado que desobedece el aislamiento obligatorio.

    Aquella recordada ocasión en la que Macri no supo cómo colocarse un simple barbijo.
    Aquella recordada ocasión en la que Macri no supo cómo colocarse un simple barbijo.

    No hay medicina para el miedo.
    Proverbio francés

    Pandemia. Enfermedad epidémica que se extiende sin límite preciso y es un hecho que ya no se puede negar. La situación actual no merece otra denominación que la de "suma gravedad". Juntos por el Cambio dejó un sistema público de salud cercano a la inexistencia, algo que no es casualidad sino premeditado y ejecutado en pos de alcanzar un sistema liberal a ultranza, sin medir ningún tipo de consecuencias para una gran parte de la población de nuestra malhadada Patria. El odio y desprecio a la institución del Estado, llevado al nivel de olvidarse de la Patria transformándola en “una Fenicia sudamericana”. En síntesis: un lugar para hacer negocios. Concepto vertido varias veces en las precedentes notas. Solo en mentes perversas pueden albergar semejantes ideas que incluyen: todo es negociable, todo es mercancía, todo es descartable. Con esa idea los seres humanos, ¿también somos descartables? Mercancías al igual que el trabajo? ¿Qué somos? ¿Cosas o seres humanos?

    El conductor. Quien tiene ese lugar no solo debe poseer deseos de poder, sino ejercerlo en beneficio de sus conducidos. Ese es el nervio y motivo de la conducción. El dirigente lo es las 24 hs del día, no se detiene, piensa, recapacita, medita cada medida, tiene la dosis perfecta de sano optimismo, acepta y descarta ideas. Todas esas características y muchas más son necesarias para esa magna tarea. Cuando se carece de esa imperiosa formación intelectual y calidad espiritual, los resultados los tenemos a la vista. En la emergencia epidemiológica, la actual administración debió reconstruir casi desde la nada el sistema de Salud Pública, cuya eficiencia fue cuestionada, así como todo lo estatal, por los “niños bien” de Cambiemos. Mauricio Macri, siguiendo el modelo de USA, condenó a la muerte al sistema de Salud Pública. Hoy los Estados Unidos están en un serio problema: 30 millones de norteamericanos no tienen ningún tipo de cobertura. ¿Cuántos serían en Argentina en estas circunstancias? La moraleja según Cambiemos es: si podés contratar una prepaga tenés atención. Sin sistema de Salud pública se pierden muchas cosas: docencia (formación de profesionales de la salud), investigación, atención gratuita a quienes carecen de obra social o prepagas. Además, hoy moriría cerca de la mitad de nuestra población. Eso no le importa a Macri, porque de hecho le pidió a Alberto Fernández “no enfriar la economía” por la cuarentena. ¿Pero a qué costo?: muchas muertes en el grupo de riesgo. Lo destacable es que estos personajes se creen que pertenecen a una raza superior o que sólo ellos merecen vivir. Bien pagados de sí mismo, no piensan que fueron concebidos de la misma manera, durante sus vidas sufrirán las mismas enfermedades, penas y dolores como cualquier bípedo que puebla la tierra y al final echarán el mismo olor que los pobres cuando mueren: “a podrido”. El hombre es un ser social: necesita de otros de la misma especie para vivir, ellos no piensan así, si necesitan algo lo pagan y se acabó. Todo se compra y se vende para ellos.

    Dura lex sed lex (La ley es dura, pero es la ley) A partir de las 0 horas del viernes 20 fue declarada “en cuarentena” nuestra Patria mediante decreto ad hoc, lo que incluye una acotada circulación de individuos, para frenar la propagación descontrolada de la epidemia de coronavirus. Con el slogan “No estamos de vacaciones, respete la cuarentena”,, en la mañana de este día se vio mermada la circulación de personas. Pero siempre hay excepciones. Diría Manolito, el amigo de Mafalda: “Me dijeron que los idiotas estaban de huelga, pero veo que salieron a trabajar”. Bueno, no precisamente eso, sino “salieron a aprovechar el finde largo”. Muchos, de abultados bolsillos y de poca sesera, pensaron que sí tenían el derecho de circular libremente ¿Por qué? Porque pertenecen a ese grupo elitista que piensa que las leyes no son para ellos. Las disposiciones legales que incluyen al Código Penal, señalan claramente las situaciones que son pasibles de sanciones (cárcel incluida) que las actuales condiciones justifican. Con dinero se pueden comprar bienes materiales e incluso conciencias. Pero lo que no se puede comprar es la inteligencia; de fatuos y engreídos estamos llenos, junto a ellos están los que portan la viveza criolla, ese mal endémico en nuestro país. Respetemos la cuarentena. Porque hay algo importante: la vida de las personas. Y cuán cierto es que, nadie se quiere ir de este mundo, aunque todos piensan que a ellos no les va a pasar, y en la desesperación de la despedida, los creyentes se aferran a una cruz u otro símbolo. El ateo solo se agarra a la almohada. ¿De qué se asirán los dirigente de Cambiemos?

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