14 Dec. 2019 | 01:26
14 Dec. 2019 | 01:26
Bitácoras bonaerenses

La metamorfosis convulsionada del proyecto de Policía Local

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  • Las distintas modificaciones que se hicieron al texto original en la Legislatura bonaerense llevaron a enojos dentro del oficialismo que incluso hicieron peligrar la votación. Las polémicas y desacuerdos siguen siendo parte de esta trama. Si el texto es convertido en Ley en el Senado, desde el Ejecutivo no descartan vetar algunos artículos.

    El sendero que transita el proyecto de Policía Local que el Ejecutivo envió a principios de febrero a la Legislatura bonaerense se ha encontrado con distintas piedras que han provocado serias modificaciones en la redacción de su texto original. Tras la postergación de la sesión del miércoles 14 de mayo en Diputados, donde el grito de los “barones del Conurbano” contra artículos de su desagrado sacudió los cimientos del escenario, finalmente esta semana la Cámara Baja pudo dar media sanción al proyecto, no alejado de polémicas, pujas, enojos y tensiones. Cismo en la arena provincial.

    Antes de la sesión caída, el texto presentado por el Ejecutivo bonaerense ya tenía despacho en la Comisiones de Seguridad, Presupuesto y Asuntos Constitucionales y salvo el despacho en minoría que dio el massismo en Presupuesto con una alternativa propia respecto a los modos de financiar la nueva fuerza, el texto caminó por buen rumbo. Pero los “caciques” bonaerenses mostraron los dientes y apuntaron de lleno a las modificaciones, que según algunas fuentes fueron introducidas por los sectores más duros del kirchnerismo y La Cámpora. Estos se referían a la elección del jefe comunal de la nueva fuerza, que ya no sería potestad sólo del intendente, sino que tendría que ser convalidado por el Concejo Deliberante, la posibilidad de que el jefe de la Policía Local pueda ser removido de su cargo por un petitorio al que adhieran sólo el 20% del padrón electoral, la obligatoriedad de que el intendente tenga que dar un informe anual de funcionamiento de la fuerza ante el Concejo y que los jefes comunales tengan la función del manejo “operativo y funcional” de la policía bonaerense de su distrito. A esto, legisladores de La Cámpora pidieron tratar el proyecto en la Comisión de Derechos Humanos para hacer más modificaciones. Borrar, agregar y mandar a despacho.

    Finalmente, salvo el manejo “operativo y funcional” del intendente sobre la policía en su distrito, el resto de los puntos de desagrado para los alcaldes provinciales de más peso fueron quitados del texto que llegó el último miércoles al recinto de Diputados. No obstante, La Cámpora en la Comisión de Derechos Humanos incorporó un punto al artículo 113 que modifica la Ley de Unificación de las normas de organización de las policías de la Provincia, restándole a la Bonaerense la facultad para realizar detenciones por averiguación de antecedentes. Un proyecto ulra-trastocado que no dejó contento a nadie.

    Así, en medio de fastidios, pujas e incertidumbres acerca de cómo se desarrollaría la votación en Diputados, el miércoles -pasadas las 16 horas- comenzó a sesionar esa Cámara en medio de ruidos y ecos molestos de todos los actores de la política bonaerense. El debate se alargó por casi cinco horas. La tensión rodeó el recinto y los palcos. El ministro de Seguridad, Alejandro Granados, junto a su esposa y diputada nacional Dulce Granados, llegó a la Legislatura sobre el inicio de la sesión. El funcionario bonaerense quería seguir de cerca el tratamiento del proyecto que él ofició de promotor final: se paseó nervioso por los pasillos de la Cámara y hasta se dio tiempo para estar unos minutos en el palco de prensa y dialogar con los periodistas acreditados. Horas antes, fuentes legislativas del FpV anunciaron que también iban a estar presentes algunos intendentes: no fue ninguno. También se había dicho que el diputado nacional, Martín Insaurralde, iba a estar presente: otro que brilló por su ausencia. Curiosa actitud la del lomense, ya que desde comienzos de este año, en su búsqueda de posicionarse como el candidato a gobernador de Daniel Scioli, se muestra como un ferviente defensor de todos los proyectos que el sciolismo tiene como principales baluartes. Muchos observadores, con una pizca de maldad, no dejaron pasar su faltazo y deslizaron que el novio de Jesica Cirio “se da tiempo” para asistir a desfiles de moda y programas de espectáculos, y no al tratamiento de un proyecto “que es vital” para el gobierno bonaerense. Cuestiones de agenda y opciones.

    Mientras los distintos referentes de los bloques hacían uso de la palabra y a medida que se conocían los puntos finos de la redacción final del texto, la tensión fue subiendo y los presidentes de los bloques del Frente para la Victoria y del Frente Renovador -principales interesados en que el proyecto se apruebe, pese a algunas diferencias-, gastaban las teclas de sus calculadoras sumando los votos que tenían para lograr los dos tercios que el texto necesitaba para lograr su media sanción. Las discrepancias irrumpieron con fuerza en ambas bancadas, pero sobre todo en la del oficialismo, donde el diputado Juan José Mussi, embajador de los “caciques” bonaerenses en el Parlamento, estalló en furia al conocer que la opción de que los intendentes se harían cargo de la Policía Local y la Bonaerense se iba a concretar. Masticando bronca, el exalcalde de Berazategui abandonó el recinto e hizo llamar al presidente de la Cámara, Horacio González, y al propio Granados, para espetarles su severo malestar a ese punto. El pequeño cónclave de contingencia que realizó en el despacho de González estuvo envuelto en un aire de tensión. Resignado, pero sin dejar de lado su malestar, Mussi salió de esa oficina: ese punto del texto ya era imposible de cambiar. Por varios minutos nadie conoció que estaba haciendo el exjefe comunal. Muchos pensaron que se había ido de la Legislatura y sintieron el temor de que los números para la aprobación del proyecto corrieran peligro. La voz de los intendentes volvió a estremecer la Cámara de Diputados.

    El titular del bloque del massismo, Jorge Sarghini, que en varios momentos salió del recinto para agarrar su teléfono celular y pasarle el parte de los acontecimientos de la sesión a Sergio Massa, también mostró su preocupación por el factor Mussi. Las versiones de que los votos no serían los suficientes para aprobar el proyecto empezaron rápidamente a inundar toda la Cámara Baja. Esa contingencia, hizo que los cinco votos del bloque de Unión Celeste y Blanco, conducido por Guillermo Britos, cotizaran en bolsa. Tras casi cinco horas de debate, sobre las 21, se logró un agrietado consenso y el proyecto finalmente se votó.

    En líneas generales, votaron a favor el FpV, el FR, Nuevo Encuentro y UCyB. La UCR y el FAP, coherentes con lo que ya habían anunciado hace meses, rechazaron la norma. Por su parte, el monobloque Frente de Izquierda, también votó de manera negativa. En particular hubo diferencias: el massismo votó en contra del agregado mencionado al artículo 113, como así el punto sobre financiamiento. El dato lo dio Mussi, quien casi sobre la hora de la votación volvió al recinto, votó a favor en general, luego hizo uso de la palabra y anunció su voto negativo a todo el capítulo que refiere a la financiación de la nueva fuerza. Así, el agitado dilema de la Cámara de Diputados se revolvió: media sanción para el proyecto de Policías Locales. El capítulo en el Senado espera…

     

    Los puntos nodales de la polémica

    Los días siguientes a la sesión en Diputados siguieron trayendo polémicas. El último viernes, durante el balance que dio junto a Scioli sobre los 45 días de la emergencia en seguridad, Granados cuestionó el artículo del proyecto que apunta a que el manejo de las fuerzas de la Policía Bonaerense de cada distrito sea traspasada a los intendentes. El artículo 5 de la norma sostiene: “Las unidades o dependencias de las Policías de la Provincia de Buenos Aires que cumplen tareas de seguridad preventiva local en cada Municipio que haya conformado Policía Local dependen funcional y operativamente del Departamento Ejecutivo, y orgánicamente del Poder Ejecutivo”. Este punto, molesto para los alcaldes de más peso en el territorio provincial, es aún más molesto para el Ministro de Seguridad y la Casa de Gobierno. “Los intendentes manejan la Policía local. A la policía de la Provincia de Buenos Aires la sigo manejando yo”, sentenció de manera enérgica. A esto anunció: “Lo vamos a analizar bien, pero eso no es posible”. Un cambio mal recibido.

    El artículo 113, que modifica el artículo 15 de la Ley 13.482, que trata sobre la unificación de las normas de organización de todas las policías de la provincia es el otro factor molesto. El texto original del proyecto establecía que los policías locales sólo podían detener a una persona por un plazo máximo de 6 horas. La movida de La Cámpora el martes en la Comisión de Derechos Humanos, como ya se mencionó, modificó ese artículo y prohibió esa potestad a la nueva fuerza, pero también a la Bonaerense. Si bien el texto aún tiene que pasar por Senadores, desde el Ejecutivo quieren acelerar los tiempos y que el proyecto sea convertido en ley el jueves 29 de este mes. Desde la gobernación no quieren seguir postergando su aprobación y prefieren “corregir algunos puntos” luego del tratamiento en la Cámara Alta. Según dejó trascender el propio Granados la opción del veto a algunos artículos de la ley o en la reglamentación de la normativa, son las opciones que se manejan para volver a modificar el texto, sobre todo en los puntos que molestan a los “caciques” y a la Casa de Gobierno. Más retoques premeditados.

    El tramo de este proyecto, que en sí data de años de discusión sobre distintos textos, parece que está llegando a su camino final. El jueves se pretende convertir en ley las Policías Locales. Para eso, desde el bloque del FpV en la Cámara Alta, tras un almuerzo que mantuvieron con Scioli el jueves que pasó anunciaron que el texto aprobado en Diputados será tratado en comisiones ampliadas y también se invitarán a intendentes representantes de los distintos espacios políticos. Desde el FpV, los “caciques” bonaerenses aún enfocan su disconformidad sobre la cuestión del financiamiento, el cual piden que sea traspasado mediante la coparticipación y no por el Fondo Especial, como esboza el texto. En los otros puntos, el acalde de Tres de Febrero, Hugo Curto, dejó una señal clara de lo que puede ser el accionar de estos jefes comunales: “Es una Policía que se va a poner en funcionamiento después de 2015, así que tenemos tiempo de seguir analizando el proyecto”. ¿Surgirá una puja política posterior en la Legislatura?

    Por su parte, Jesús Cariglino de Malvinas Argentinas, un alcalde de peso que por ahora sigue enrolado en el Frente Renovador, se distanció de sus colegas territoriales, ya sean del oficialismo o el massismo, y se mostró conforme con la creación de la nueva fuerza y en general con los puntos que se modificaron en Diputados. Desde La Cámpora, rama Juventud Peronista, el vicepresidente de la Cámara Baja, José Ottavis, publicó varios tweets respecto a la Policía Local: “Buenos Aires tiene una deuda histórica con su pueblo: sanear la Policía Bonaerense”, escribió en los 140 caracteres. “La creación de las policías locales no resuelve la cuestión central de la seguridad, es necesario ante todo una reforma profunda de la policía, y el compromiso del Poder Judicial en la actuación eficiente para resolver las causas penales”, agregó. Idea similar es la que tiene el diputado de Nuevo Encuentro, Marcelo Saín, uno de los principales redactores del proyecto final y que también estuvo molesto, en principio, por algunos retoques que se dieron al texto. También, en su discurso en el debate del miércoles, el diputado sciolista Guido Lorenzino, dejó asentadas muchas críticas a la Policía Bonaerense y resaltó que la Policía Local “es la primera fuerza policial en democracia desde 1880”. Matices y coincidencias.

    El tramo en Diputados del proyecto para la creación de Policías Locales estuvo signado por tensiones, polémicas, pujas y, sobre todo, por modificaciones al texto original. Algunos legisladores resaltan los agregados en pos de “un mejor control de la nueva fuerza”, otros sostienen que se “destrozó el proyecto original”. Están también los que de tanta modificación se marearon, leyeron y criticaron en el recinto un proyecto que ya no era efectivo. Lo cierto es que si se aprueba como ley en el Senado, las discrepancias sobre la creación de esta nueva fuerza seguirán siendo parte del menú. Por ahora, el objetivo es sólo su transformación en Ley.-

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