22 Oct. 2019 | 08:56
22 Oct. 2019 | 08:56
Bitácoras bonaerenses

La comedia del Senado y la Policía Local

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  • El tratamiento en la Cámara Alta del proyecto para la nueva fuerza ha presentado situaciones inéditas que detonaron en sesiones caída, y pujas severas y escandalosas entre el Frente para la Victoria y el Frente Renovador. El texto corre el peligro de no ser aprobado y retornar a Diputados para volver a empezar esta novela. Un final abierto espera su culminación.

    Dramático, tenso, humorístico, irresuelto, intrigante, son algunas de las particularidades que el tratamiento del proyecto de creación de las Policías Locales tiene en el Senado bonaerense. Los personajes protagonistas se ven enfrentados a las dificultades cotidianas de este camino que se tornó una verdadera aventura llena de situaciones inéditas.

    Las discrepancias principales sobre el proyecto recaen en que el oficialismo quiere tratar el texto en el Senado tal como vino de Diputados, algo que desde el massismo se niegan de manera rotunda. Esas diferencias apuntan sobre todo a la cuestión de la financiación, la portación de armas de los futuros policías locales fuera de servicio y que el intendente sea el encargado de la nueva fuerza y, también, de la Policía Bonaerense de su distrito. Las tres cuestiones son rechazadas y cuestionadas por los jefes comunales de peso del Conurbano, en especial por los del propio Frente para la Victoria. Las dos últimas, que fueron modificadas en la Cámara Baja, no son del agrado del Ejecutivo provincial, pero el deseo de Daniel Scioli es aprobar de manera urgente la ley y, en todo caso, al momento de reglamentarla vetar esas modificaciones para que sea tal cual se presentó en el proyecto original. El deseo de contar con la ley aprobada.


    Escena 1: Primera sesión, cuarto intermedio y “quilombo”

    Durante la última semana de mayo los deseos de Daniel Scioli eran que el proyecto de Policía Local fuera transformado en ley el jueves 29 de mayo. Nada de eso pasó, el texto que tuvo media sanción en Diputados –que llegó con severas modificaciones a su redacción original– fue detonante para una seria de curiosos hechos que se dieron en la Cámara Alta bonaerense que por ahora no muestran con certeza cuál será el destino de esta iniciativa. El juego de la intriga al límite.

    Pero ese jueves, el escándalo asomó en el Senado, y no se trató el proyecto de Policía Local, posponiéndose la sesión para el lunes siguiente. El cruce entre kirchneristas y massistas que hizo naufragar la sesión fue “reglamentario”, aunque los matices políticos fueron los que se impusieron. El pedido de licencia extraordinaria del legislador del FpV Patricio García fue uno de los “motivos” para la postergación de la sesión. Desde el oficialismo, carente de los números necesarios para aprobar la nueva norma, pusieron sobre la mesa la vuelta a su banca de Norberto García, hombre que responde a Florencio Randazzo y que en las primeras sesiones de este año del Senado pidió licencia para irse a trabajar con el ministro del Interior y Transporte. Ese pedido no fue acompañado por el Frente Renovador, quienes acusaron al FpV de querer “sentar un senador trucho” para aprobar Policía Local. En medio de acusaciones mutuas, kirchneristas y massistas pulseaban para comprobar –documentos mediante– la legalidad o no de Norberto a su renuncia a la cartera nacional, para así poder asumir su banca. La novela terminó en nada: la sesión pasó a un cuarto intermedio para el lunes 2 de junio. “Esto es un quilombo”, fueron las palabras que espetó el vicegobernador, Gabriel Mariotto, ante la situación. Un cóctel explosivo de entrada.

    El lunes llegó y trajo también consigo todas las complicaciones de la sesión fallida del jueves. En medio de suspicacias por su ausencia anterior, el FpV se había asegurado la asistencia de Patricio García en el tratamiento del proyecto. La cita para bajar al recinto era a las 16, pero tres horas antes ya se conoció la noticia de que finalmente –y tal como se vislumbraba en medio de esta batahola– la sesión finalmente se caía. En los pasillos de la Legislatura empezaron a plasmarse distintas versiones, el FpV y el FR empezaban a diseñar sus acusaciones mutuas. Un rumor que circuló por el Parlamento fue que la presidenta de bloque oficialista, Cristina Fioramonti, tenía las intenciones de sesionar, pero quien tomó la decisión de no hacerlo fue Mariotto. Las cosas no venían bien desde temprano, ya que quien se pensaba era un “aliado” del oficialismo, salió con declaraciones que complicaron más al FpV en su intención de lograr los números necesarios para aprobar la ley. Mario Ishii, autodenominado kirchnerista, pero en un doble juego que lo acerca a Sergio Massa, expresó de manera rotunda que “así como está” no votaría en afirmativo por la aprobación de la Policía Local. La permanente incógnita de los movimientos del paceño.

    Así, el tablero político quedó diagramado con 21 votos que juntó el massismo gracias al acompañamiento de Ishii, que ya anunciaron que votarán en favor de la norma en general, pero de manera negativa en lo particular. Por el lado del FpV, se consensuaron 21 votos positivos, gracias al acuerdo con las senadoras de Nuevo Encuentro, Mónica Macha, y de Unión PRO, Nidia Moirano, para la aprobación en general y en particular de la norma. Las tres bancas del radicalismo cotizaron en alza, pero su postura ya había sido anunciada: voto negativo al tratamiento en general y abstención para la particular. La banca que pertenece al GEN, que es representada por el senador Omar Foglia, sería la que traería las nuevas sorpresas. La trama siguió mostrando intrigas.


    Escena 2: La desconfianza mutua dentro del bloque FpV

    El miércoles 3 de junio, día de la nueva sesión, no quiso ser menos que sus antecesores. Desde temprano circulaban distintas versiones sobre cómo serían los números de la votación en medio de la –al momento– interminable puja que mantienen el Frente para la Victoria y el Frente Renovador por la Policía Local. Todo parecía indicar que el escenario iba a ser de un empate entre estos dos espacios en la suma de sus votos más sus aliados. Tanto así, que el propio Mariotto ya soñaba con ser quien desempatase la decisión en favor del oficialismo. Durante el lunes y martes hasta había pensado la frase con la que definiría, la cual tenía planificada ser contraria a la que expresó el exvicepresidente, Julio Cleto Cobos, en la histórica definición que se dio en el Congreso por la 125, en 2008. Deseo y emulación, pero a la inversa.

    Las versiones eran protagonistas horas antes de que los senadores bajasen al recinto. Una que sonó fue que el “síndrome Mussi” podía irrumpir en el Senado. Cabe recordar que el diputado provincial por el FpV Juan José Mussi, embajador de los “barones del Conurbano” en la Legislatura, tuvo momentos de furia en el tratamiento del proyecto en la Cámara Baja, por los desacuerdos que expresaron tener los intendentes a algunas modificaciones del texto original. El momento de Mussi culminó con su afirmativo en general, pero negativo a todo el capítulo de financiación para la nueva fuerza. Los ecos de esa escena se trasladaron al Senado y muchos miembros del bloque del FpV miraban con desconfianza a algunos de sus compañeros de bancada. En voz baja circulaban miedos sobre la actitud que tendrían legisladores más cercanos a Mariotto y que están bajo la órbita de La Cámpora, y conjeturaban que podrían dar alguna sorpresa en la votación. La frágil contención de los 21 votos.


    Escena 3: Ishii, el inconvencible

    Corría el reloj, la Comisión de Labor Parlamentaria ya había terminado su reunión y el momento de bajar al recinto se acercaba. Como un acto más de esta comedia, el propio ministro de Seguridad, Alejandro Granados, se hizo presente en el Senado. El ‘Sheriff’, pese a no estar de acuerdo con muchas de las modificaciones que se hicieron al proyecto en Diputados, ofició de embajador diplomático del Ejecutivo bonaerense y citó a Ishii para una reunión cumbre de último momento. Su objetivo: convencer al exintendente de José C. Paz de acompañar con su voto al Frente para la Victoria. Tratativas a contrarreloj.

    La novedad del encuentro a puertas cerradas corrió rápidamente por todos los despachos de la Cámara Alta. Desde todos los bloques comenzaron a especular sobre cuál sería el resultado de ese encuentro. Desde el Frente para la Victoria se ilusionaron con que Granados convenciera a Ishii de modificar su voto para que así la ley tomara vida. Desde el Frente Renovador dudaron sobre las acciones que el paceño había anunciado días antes sobre su votación y sintieron temor. Pero nada cambió, Ishii no dio el brazo a torcer y tras algunos cruces duros le ratificó a Granados que su voto sería el que había anunciado. Una misión fracasada.

    Ishii se convirtió en el protagonista de toda esta novela. Hasta antes de ese miércoles fuentes del FpV sostenían que no se sabía si el paceño iba a asistir o no a la sesión. “Nadie sabía cómo iba a votar”, expresaban. Al mismo tiempo, resignados, sostuvieron que “antes del lunes se había comprometido a votar con el FpV”. Molestos por su accionar, desde el bloque oficialista ahora apuntan contra él y piensan que es “paradójico que su bloque lleve el nombre de Néstor Kirchner y termine jugando para el massismo”. Secuelas de una decepción.


    Escena 4: Aprobación de Policía Local en general y, tras ello, el desconcierto

    Finalmente, pasadas las 15 horas del miércoles 4 de junio el recinto del Senado debatió el proyecto de Policía Local. Un dato que luego sería motivo de enojos en el oficialismo fue que Mariotto “hizo valer su criterio a favor de la institucionalidad” al autorizar una licencia del senador del massismo Horacio Vitale, de quien se dijo estaba convaleciente, y permitir jurar a su suplente. La negación de ese pedido hubiera logrado que el FpV tuviera los números suficientes para al menos empatar la votación y lograr el desempate del vicegobernador. Una jugada no realizada que complicó al propio oficialismo.

    Como se esperaba, el FpV y el FR, más sus aliados, dieron su voto afirmativo para la aprobación de la norma en general. Por su parte, como anunciaron, el interbloque FAUnen (URC y GEN) puso sobre la mesa su voto negativo. El objetivo era la votación en particular del texto, para lo cual los cuatro senadores de FAUnen ratificaron que no participarían de ella, o al menos eso se pensó. El argumento de esta comedia dio otro giro y el mencionado Foglia pasó a ser el nuevo protagonista de esta novela: se supo que sí votaría en particular y que ese voto sería de manera negativa. Esa contingencia hizo tambalear a la bancada del oficialismo: todo estaba perdido, se perdía la paridad y Mariotto ni siquiera podía soñar con desempatar. Las intenciones del FpV de aprobar se esfumaron, los 22 votos que lograba el massismo mostraban que el texto aprobaría sus modificaciones y que tendría que volver a Diputados. El olor a derrota se sintió en el aire.

    Ante esa calamidad el Frente para la Victoria pidió un cuarto intermedio, convocó a todos sus senadores a una reunión de bloque urgente. El desconcierto irrumpió en el Senado, la intriga primó entre legisladores, periodistas y políticos, quienes se acercaron a presenciar la sesión. Muchos masticaron bronca, hasta deslizaron críticas sobre la aprobación de la licencia de Vitale, cuando la semana anterior el massismo había obstaculizado la de Patricio García. En medio de esa confusión, los periodistas preguntaban a los legisladores massistas que deambulaban por el salón de entrada de la Cámara, quiénes estaban reunidos, la respuesta fue contundente: “Todos están reunidos, menos nosotros, y Foglia está ahí, solo en su despacho”. El protagonista recluido.

    Ante esos hechos, la reunión de bloque del oficialismo se prolongó por más de dos horas. Después de mucha espera, el senador sciolista Alberto De Fazio ofició de vocero y anunció que la sesión se caía. En medio de la confusión y del nuevo escándalo desatado, desde el propio oficialismo dejaban trascender que podría volver a ocupar su banca el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, la cual –por ahora– está en manos de Fabio Sorchilli, quien se fugó al massismo, y de ese modo tener los números suficientes para aprobar la Policía Local. La búsqueda infructuosa de sumar más votos.

    Desde el massismo salieron rápidamente a decir que la sesión “quedaba nula”, que “no se podía sólo votar en general” y, en una futura sesión, en particular. Desde el kirchnerismo sostenían que sí era posible y que el miércoles 11 sería la votación en particular de la norma. Los dilemas y los cruces ya empezaban nuevamente a ser parte del menú. Mientras tanto, el factor Foglia era el hecho más comentado en los pasillos del Senado, distintas fuentes –del oficialismo y la oposición– aseguraron que la novedosa postura de votación del senador fue “acordada en persona por Margarita Stolbizer y Sergio Massa un día antes”. Negociaciones que sí fueron fructíferas.


    Escena 5: La curiosa guardia que hicieron los massistas en el recinto

    El FpV ya había anunciado la caída de la sesión y la nueva convocatoria para el próximo miércoles. De a poco, sus senadores se fueron retirando de la Cámara con destino a sus domicilios, según muchos de ellos manifestaron. Los radicales y el protagonista Foglia hicieron lo mismo. Pero como un condimento más a esta trama cargada de ironías y paradojas, todo el bloque massista decidió quedarse en la Legislatura y “montar una guardia” hasta las 0 horas del día jueves, con el argumento de que a esa hora terminaba el plazo del cuarto intermedio solicitado por el FpV. Además decían, con algo de humor y chicana, que estaban “esperando en el recinto al oficialismo para tratar el proyecto de Policía Local”. La guardia del Frente Renovador estuvo cargada de curiosidades, fotos publicadas en Twitter donde se mostraba a los senadores comiendo sandwiches y tomando mate, algunos sonrientes, otros con rasgos del cansancio de una jornada agitada. Por momentos se pudo ver en un rincón del recinto a Ishii, quien si bien no salió en ninguna foto, se acercó a saludar a los massistas. La medianoche llegó, los massistas celebraron su estadía y se fueron a sus casas. Una sesión que murió al primer minuto del día jueves.


    Escena 6: El mensaje de Scioli y un final todavía abierto

    La nueva caída de la sesión en el Senado no fue bien digerida en la Gobernación. El fastidio y el enojo empezaron a hacerse presentes en las altas esferas de Calle 6. El jueves, Daniel Scioli recibió a todos los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno para el tradicional brindis por el Día del Periodista. Luego de su mensaje general, fue consultado por los escándalos hechos ocurridos en la Cámara Alta. Con algo de molestia, el Gobernador respondió las consultas y como buen estratega de la comunicación plasmó un mensaje para decodificar: “Yo no quiero pensar que hay una cuestión política, en ‘demoremos esto’ (la aprobación de la ley). Lo importante es que sea un paso más, porque yo vengo mostrando una vocación de descentralización y de incorporación de cada vez más policías”, expresó. Muchos analistas sostienen que el mensaje de Scioli fue claro: “Si se cae la aprobación del proyecto de Policía Local, desde el sciolismo saldrán con todo a culpar a Massa y su tropa por este fracaso”. La opción del enfrentamiento de las primeras planas de poder.

    Pero Scioli no sólo le mandó un mensaje a Massa, también dejó un apartado para Mariotto: “Se aprobó en general. ¿Cuándo sigue en particular? La semana que viene, el lunes o el martes”, fue una de sus respuestas a los periodistas que preguntaron sobre el futuro del proyecto. A lo que agregó contundente: “Yo confío en que el vicegobernador va a encontrar los caminos para que esta ley salga”. Sobre ese escenario futuro, fuentes de la jefatura de bancada del FpV anunciaron que la estrategia va a ser “seguir negociando para convencer a los radicales” para que voten en favor de la ley en particular. La opción de la vuelta de Berni parece lejana, aunque otros senadores la vean como la mejor para tener éxito. Así las cosas, esta semana traerá nuevas sorpresas sobre la mesa en este escenario de pujas, polémicas y escándalos que ya se trasformó en una comedia de la política bonaerense.

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