05 Jul. 2020 | 03:35
05 Jul. 2020 | 03:35
Bitácoras bonaerenses

La Policía Local de Scioli y su modesta versión final

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  • Finalmente la nueva fuerza se hizo realidad. Lejos está de lo planificado el diseño que le dieron el gobernador y Granados a la resolución que plasmó las Policías Locales. La sombra de Arslanián asoma sobre los detalles principales que apuntan a este cuerpo.

    Lejos quedaron aquellas escandalosas y tensas jornadas en la Legislatura bonaerense, donde los culebrones y los rasgos telenovelescos eran parte del menú que presentaban los legisladores al momento de intentar debatir el proyecto de Policía Local. Quedarán sólo para la anécdota las sesiones suspendidas, la paridad de votos que el Frente para la Victoria y el Frente Renovador no pudieron romper y las acusaciones entre todos los bloques que integran el Parlamento bonaerense. La comedia dramática tuvo su final y ese epílogo fue el ocaso de la Policía Local. El fracaso de los consensos legislativos.

    Cabe recordar que el agitado tránsito que el texto enviado por el ministro de Seguridad, Alejandro Granados, tuvo en la Legislatura estuvo marcado por las polémicas airadas. En Diputados, el proyecto fue severamente modificado por La Cámpora y por el legislador de Nuevo Encuentro, Marcelo Sain, hecho que despertó el enojo de los intendentes “barones del conurbano”, el massismo, Granados y hasta el propio Daniel Scioli. En el Senado, el escándalo fue el protagonista estrella de ese derrotero. Después de cinco sesiones fallidas, en medio de inéditas situaciones y bataholas increíbles, el proyecto nunca pudo ser tratado en su totalidad en el recinto y su carta de defunción brotó cuando Gabriel Mariotto decidió remitirla a una inventada Comisión de Labor Parlamentaria. Un destino final anunciado.

    Ante el olor a derrota desde Casa de Gobierno sacaron una carta que no habían pensado jugar: decidieron implementar la Policía Local mediante una resolución ministerial del Ministerio de Seguridad para así saciar, al menos un poco, los deseos de contar con esa fuerza. Lejos estaba esa forma de los deseos de Scioli y Granados cuando decidieron apostar por la redacción del proyecto y soñar con una aprobación de la ley en la Legislatura que sea un gran triunfo para su política de seguridad. Casi como un menguado consuelo la redacción de la resolución apuntó a tener algunos puntos del proyecto que el “Sheriff” llevó al Parlamento bonaerense a fines de febrero. Es busca del desahogo.

    Sin mucho revuelo, el lunes Scioli firmó el decreto de instrucción para que Granados empiece a confeccionar la resolución ministerial para la implementación de las Policías Locales. Ese día, desde calle 6 dejaron trascender que la iniciativa apunta a la creación de una Superintendencia de Seguridad Local, en “ejercicio de las facultades que le confiere la Ley provincial de Policías”. La nueva fuerza, anunciaron, tendrá “como objetivo fortalecer la prevención del delito a nivel municipal y potenciar la descentralización operativa de la policía” y serán apuntadas para municipios con más de 70 mil habitantes. Si bien el efecto mediático que soñó el sciolismo no sería similar a una ley aprobada por la Legislatura, esperaron hasta el miércoles para presentar los detalles de la modesta versión de la Policía Local. El martes la Selección Argentina disputaba su partido de Octavos contra Suiza y desde la Gobernación sabían que las portadas y la atención de todos los grandes medios se centrarían en el destino de la albiceleste. El objetivo mediático.

    En ese ínterin, el propio Gobernador adelantó algunos rasgos de la nueva fuerza. En medio de polémicas y críticas surgidas, aseguró que “el intendente será quien proponga la designación del responsable de la fuerza” y que este cuerpo “no va a responder a la conducción de la Policía Bonaerense, sino a la estructura civil del Ministerio”. Los intendentes también tuvieron participación en la redacción de la resolución. Durante el lunes y martes, alcaldes de peso en la provincia mantuvieron reuniones con Granados para interiorizarse en los detalles de la nueva versión de la Policía Local. Muchos jefes comunales detectaron que los trazos de ese texto tienen similitudes con el diseño que años atrás había hecho el actual ministro de Justicia, Ricardo Casal. Pero si de similitudes se hablaron, la mayoría recordó que el texto de Granados, al final, iba a ser muy parecido al que implementó las Policías Municipales en el 2004 el ministro de Seguridad de Felipe Solá, León Arslanián. Antecedentes incómodos.

    El propio Scioli recordó que esta modalidad de la Policía Local será similar a las ya existentes Policías Municipales en municipios de menos de 70 mil habitantes. Cabe recordar que la propuesta de Arslanián apuntó por esos tiempos a que los intendentes ejerzan la conducción operativa de esta policía, a través del diseño de planes que imparta al jefe de la de Policía Comunal local, pero que tiene su función administrativa dependiente de la cartera de Seguridad. Eso derivó en que sea la administración provincial la que tenga que girar el dinero para el mantenimiento de los móviles y el combustible, situación que causó muchas críticas en los intendentes que se adhirieron a esa fuerza, por la tardanza o falta de los envíos. Por esos años, la firma de los convenios de la Policía Municipal de Arslanián se plasmó con muchos municipios, tras la ratificación de sus Concejos Deliberantes. En una segunda etapa se pasó a un proceso de reclutamiento para contar con los nuevos efectivos, después se plasmó el adiestramiento de los nuevos efectivos que estuvo a cargo de universidades. Un texto bajo la sombra de Arslanián.

    El miércoles, en una reunión íntima, pero que fue pública, Scioli acompañó a Granados en la firma de la resolución. Tras meses y meses de suspenso, tras un largo trago de espera la reunión que plasmó a las Policías Locales estuvo lejos de los grandes actos en los que el sciolismo acostumbra a hacer para mostrar un gran anuncio. El lugar elegido para el evento no fue el Salón Dorado, no el famoso Salón de los Acuerdos y tampoco fue el imponente SUM de la Gobernación. Fue el Salón de Música de la Residencia oficial del Gobernador, un amplio living no apto para la masividad de personas. Al Gobernador y a su Ministro de Seguridad lo acompañaron el intendente de La Matanza y presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza; el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, el intendente de Berisso, Enrique Slezack y el intendente de La Plata, Pablo Bruera. También estuvo presente uno de los políticos preferidos del gobernador, el diputado nacional, Martín Insaurralde y, por otro lado, el diputado provincial, Ricardo Moccero, como también el jefe de Gabinete, Alberto Pérez y el asesor general de Gobierno, Gustavo Ferrari. La modestia del evento no fue un dato menor, pero las razones apuntan a que la versión final de la Policía Local no fue la que soñó, pensó y diseñó Granados y que traslado en esas sensaciones a Scioli. Primero, no sólo porque no se pudo crear por ley -aprobada por la Legislatura- una nueva fuerza distinta y por fuera de la Policía Bonaerense y, segundo, porque los trazos finales de la resolución no cubren el altos porcentajes el proyecto que escribió Granados. Resignación y festejo moderado.

    De todas formas, los planes que esgrimen desde la Gobernación anuncian que en un año van a existir 15 mil oficiales nuevos para desempeñarse como policías locales, además de los 10 mil de los que se reciban a fin de año vía la Policía Bonaerense. Asimismo, aseguran que los policías locales “van a tener una capacitación especial abocado a la prevención”. “Van a ser policías”, aclaran. En la formalidad, la resolución ministerial creó las “Unidades de Policía de Prevención Local”, las cuales los intendentes que adhieran deberán firmar el “Convenio Específico de Conformación y Cooperación”. Estas unidades creadas serán equipadas, conformadas y financiadas por el presupuesto de la Provincia y “serán coordinadas por una Superintendencia de Seguridad Local, que como Unidad Policial se crea dentro de la Subsecretaria de Planificación del Ministerio de Seguridad”. Del mismo modo, señala que “el diseño y la ejecución de las políticas y/o estrategias de seguridad local serán concertados y programados en el ámbito de la Mesa de Coordinación Operativa Local integrada por el Intendente Municipal, el Coordinador Operativo y el Jefe de la Unidad de Policía de Prevención Local. En cuanto a la formación y capacitación profesional de los efectivos de estas unidades se “organizará, gestionará y administrará a través del ‘Curso de Formación de Policía de Prevención Local’, que se desarrollará de manera descentralizada, y tendrá como mínimo doce meses de duración, incluyendo un período de práctica profesional en los puestos operativos de trabajo, pudiendo reducirse bajo circunstancias especiales a un plazo no menor a seis meses”. La versión final.

    Los ecos de la resolución de Scioli sonaron en el tablero político bonaerense. En general, la mayoría de los intendentes del oficialismo acepta las condiciones de la nueva fuerza, aunque otros se muestran preocupados sobre cómo será -a la hora de la verdad- las cuestión de los giros de fondos necesarios para mantener a las Policías Locales. Desde el massismo mostraron sus críticas hacia la medida del Gobernador, a la que calificaron de ser creadora de “otra sucursal de la Bonaerense” y hasta se animaron a decir que “Scioli firmó el certificado de defunción de la Policía Municipal”. El final de la Policía Local fue opaco, su tratamiento tenso y polémico en la Legislatura, trasformada por sus protagonistas en una verdadera comedia dramática, terminó con una modesta versión de un proyecto, que en los papeles, iba a dar un giro a los problemas de seguridad que padece la provincia. Pero la pulseada feroz que el Frente para la Victoria y el Frente Renovador desataron en el Parlamento, provocando una paridad que al final no se pudo romper, terminó sepultando al proyecto -modificado o no- y dándole la estocada final. Scioli, en un último movimiento para no ser el derrotado de todo este vendaval, creó una modesta versión de la Policía Local logrando un diminuto triunfo político en esta competencia.-

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