21 Sep. 2020 | 03:55
21 Sep. 2020 | 03:55
Bitácoras bonaerenses

Insaurralde, el candidato más cortejado y con más coqueteos de la vecindad bonaerense

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  • Es el político más cotizado en el tablero provincial de cara a la carrera por la Gobernación 2015. Él lo sabe y hace buen uso de su buena imagen ante el electorado, producto de su conocimiento luego de las legislativas 2013. Amagues de fuga al Frente Renovador o continuidad en el FpV son, por ahora, las características de su juego.

    La vecindad bonaerense se envolvió esta semana en una marea de rumores y versiones que anunciaron con gran fuerza lo que desde el año pasado se viene especulando: la fuga de Martín Insaurralde al Frente Renovador de Sergio Massa. El “pase del año”, como muchos calificaron esta posibilidad, fue el centro de atención en toda la arena política provincial y sus repercusiones sacudieron los cimientos del sciolismo y del massismo. Ecos que tronaron en ambos polos.

    Las secuelas de la noticia fueron digeridas en distintas formas y connotaciones. En el kirchnerismo ortodoxo muchos fueron los que desplegaron una leve sonrisa en sus rostros, se sabe que más de un dirigente y/o intendente “no se bancan” al exintendente de Lomas de Zamora e incluso añoran que abandone el FpV. Sus principales enojos y desconfianzas recaen en su estilo -al que tildan de “yuppie”- y en sus constantes coqueteos con Massa, que comenzaron en noviembre de 2013, a tan solo un mes de las elecciones legislativas. Los fastidiosos recuerdos cercanos.

    Desde las semanas posteriores a esos comicios, las versiones sobre un salto de Insaurralde al massismo siempre fueron uno de los platos en el menú de la política bonaerense y nacional. Pero fueron por estos días que las posibilidades cobraron más fuerza e incluso los distintos trascendidos no sólo vinieron desde del Frente Renovador, sino también del entorno del novio de Jesica Cirio. “Scioli nunca hizo campaña para ayudar a Martín, la hizo para salvarse a él y a su candidatura presidencial”, dijeron picantes desde el entorno del actual diputado nacional, en una suerte de justificación insípida para una posible fuga. La búsqueda de las excusas.

    Los motivos de esas novedosas posturas recaen en que las últimas encuestas que hizo la consultora Poliarquía -que lo ubican con un 39% en las preferencias de la gente para perfilarse como candidato a gobernador en el 2015- produjeron mucha emoción y locura en Insaurralde, al punto de querer aprovechar esa jugoso suceso para despegarse de Daniel Scioli y el FpV, y así poder navegar hacia las costas del massismo. Entre sus armadores consideran que esa intención de voto es “propia” del lomense, que fue “lograda” tras la candidatura del año pasado, ayudada por las apariciones de él y Cirio en los principales programas de espectáculos y chimentos, en especial el ShowMatch de Marcelo Tinelli. Estrategias de instalación coloridas.

    Desde las usinas cercanas a Insaurralde, en el plano político (sí, más allá de las cuestiones mediáticas, también tienen táctica política), consumaron hace dos semanas una reunión del lomense con varios intendentes massistas, el cual se encargaron de fogonear en los principales diarios del país. Acto seguido, dejaron trascender que ni bien se conoció el cónclave con los alcaldes massistas, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, lo llamó por teléfono para que participara del acto en La Plata donde fueron destruidas 15 mil armas de fuego. Por esos días, el mandatario bonaerense intentó despejar esas versiones obteniendo su foto con Insaurralde, quien hasta hace pocos meses no faltaba a ningún acto del gobernador, cuestión que le valió el mote del “edecán informal de Scioli”. Secuelas de un viejo e intenso romance político.

    Las especulaciones sobre cuándo será el salto de Insaurralde al massismo tienen distintos pronósticos. Hay sectores que dicen que el lomense se fugaría en diciembre, otros sostienen que la fecha será en marzo del 2015, basados en una lógica de pegar el salto más cerca del armado de listas para las PASO, para que así la “represalia del kirchnerismo” no sea tan impactante. Pero otras fuentes sostienen que el pase sería en el corto plazo. Incluso, deslizan que sería a la vuelta del reciente viaje que hizo con la blonda modelo. En este plano, la lógica se asienta en que es “mejor” pegar el salto lo más rápido posible, así el mote de “traidor”-que seguramente el sciolismo y el kirchnerismo le endilgarán- tendría mayor tiempo para borrarse ante el electorado de cara a las elecciones del año que viene. El análisis del costo ante el juicio de la sociedad.

    Más allá de los vaticinios, en el massismo las aguas están divididas y también tienen sus reparos ante la posibilidad de este suceso. Si bien desde los distintos municipios de peso del Frente Renovador reconocen que Insaurralde mantuvo reuniones con varios intendentes y se muestran con los brazos abiertos para darle la bienvenida, muchos ponen paños fríos a esa posibilidad y sostienen que “hoy sería un suicidio para todos que Martín pegue el salto”. “Este año no va a ser, se armaría un despelote tremendo”, expresan en voz baja desde el entorno de un importante intendente de la 1ra Sección enrolado en el Frente Renovador. “Se están sacando los ojos para ser el candidato a gobernador de Massa”, alertan desde otro distrito, en torno a la conocida interna que hay en el massismo, que aumentaría con la posible llegada del lomense. Los dilemas de la tropa massista.

    Uno de los más afectados por la posible llegada de Insaurralde al massismo es Dario Giustozzi, quien -según cuentan desde su entorno- tenía el “compromiso” de Massa de que el actual legislador del FpV no iba a desembarcar en el Frente Renovador. Preso de las versiones de esta semana, el propio Giustozzi agitó más la interna massista y en declaraciones al diario Clarín disparó: “Yo no voy a hacer política en contra de mis principios. Antes de eso me voy a casa con mis verdades a cuestas”. Esas declaraciones no cayeron para nada bien en Tigre. Incluso, muchos intendentes de la primera línea del massismo descargaron su furia contra el intendente en uso de licencia de Almirante Brown y hasta pronosticaron que sus chances de ser el candidato a gobernador de Massa se esfumaron con esa acción. “Sergio no se va a bancar que lo aprieten hablando con Clarín”, dijeron desde el círculo de un alcalde cercano a Massa. Desde el entorno del actual presidente de bloque del Frente Renovador en el Congreso, responden y acusan a algunos intendentes massistas de “operar en contra de Darío” y alentar el pase de Insaurralde “sólo para hacerle daño a Scioli”. El dato que todos conocen es que uno de los motivos por el cuál Giustozzi abandonó el FpV fue porque Insaurralde iba a ser el candidato a diputado nacional de ese espacio. Ahora, en el massismo, ese fantasma vuelve a escena. Internas calientes marca FR.

    Otro de los afectados por las versiones sobre Insaurralde, es Felipe Solá, quien olvidó su famosa frase que para sobrevivir en la política “hay que hacerse el boludo” y se miró a su espejo y decidió jugar fuerte. Ansioso, apurado y adelantado lanzó su precandidatura a gobernador este viernes desde Mar del Plata. El otro mandatario bonaerense, tampoco ocultó su malestar ante este escenario. Más cauto y medido que Giustozzi, Solá también descargó su malestar. “Insaurralde puede ser uno de los problemitas para el 2015”, anticipó. Y en tono muy irónico, agregó: "Si Insaurralde se sube el precio para ver por qué partido va, es una forma muy especial de hacer política. Lo que a mí me gustaría es ganar las PASO y ser gobernador de la provincia de Buenos Aires”. Felipe también quiere.

    En el sciolismo también hay distintas posturas, en algunos despachos de calle 6 avisan que un salto de Insaurralde sería “una traición directa a Scioli y es difícil remontar ante la gente una traición así”. “Martin mide lo que mide dentro nuestro espacio”, agregan en tono de advertencia. Otros intentan mostrarse tranquilos y sostienen: “No nos preocupa lo que haga Insaurralde, nos parece bien que hablé con opositores”. Sobre los rumores del salto, afirman que son estrategias que apuntan a “subir el precio de Martín” y atentos a la interna massista, sostienen que “si todos los precandidatos a gobernador del Frente Renovador van a aceptar alegremente bajarse de sus pretensiones”. Desde las altas esferas de Gobernación también hacen otros análisis. Esbozan: “Insaurralde es nuestro candidato, mientras Scioli le asegure a Martín que pegado a su boleta puede ganar”. De todas formas, en el propio sciolismo no pueden dar certeza sobre si el lomense se queda en el Frente para la Victoria o se fuga para el Frente Renovador. Los dilemas del sciolismo.

    Insaurralde se trasformó en el político más cortejado y que más cotiza en tablero bonaerense de cara a la carrera por la gobernación del 2015. Sus movimientos, fotos y declaraciones públicas y privadas muestran coqueteos con el massismo, como también con el sciolismo. Utiliza su relación con Jesica Cirio y sus apariciones televisivas para aumentar ese caudal de conocimiento que logró gracias a las legislativas del año pasado. De ser el “candidato desconocido” que enfrentó a Massa se trasformó en la “figurita difícil”. Los futuros pasos del lomense sacuden el tablero político bonaerense. Insaurralde puede hacer “la gran Massa”, jugar hasta antes de las PASO con que se va al Frente Renovador o se queda en el Frente para la Victoria, para finalmente romper y ser el candidato massista. O, hacer “la gran Scioli” y mostrarse como un político que no tiene reparos en sacarse fotos y mantener reuniones con opositores, amagar con sacar los pies del plato, pero sin abandonar el barco. O, hacer algo propio, fugarse ahora y definir dónde realmente quiere jugar.-

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