21 Sep. 2020 | 03:21
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Bitácoras bonaerenses

El dilema de Scioli en la búsqueda de su sucesor en el Sillón de Dardo Rocha

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  • La seria posibilidad de la fuga de Martín Insaurralde al Frente Renovador de Sergio Massa, hizo que el camino del gobernador de cara a las presidenciales del 2015 acrecentará sus dificultades. El problema del candidato propio para la gobernación. Las opciones sobre la mesa.

    El gobernador bonaerense, DanielScioli, dejó toda mesura y las medias tintas. Enfocó de lleno su mirada y sus palabras a la carrera presidencial del 2015. El lunes 11 de agosto en el acto de lanzamiento de “La Ola Naranja”, gritó sus deseos, le puso énfasis a sus objetivos. La Trastienda de Capital Federal se tiñó de color naranja y el acto del espacio que aglutina a todas las agrupaciones juveniles sciolistas fue el escenario para su relanzamiento de candidatura. Destellos místicos, religiosos y referencias al accidente donde perdió su brazo fueron la marca que dejó al hacer su discurso. La campaña formal en su primera etapa.

    “Yo siento que todo lo que me ha ocurrido en la vida siento que dios me mandó esa señal, como que me fue preparando para ser presidente de la Nación ¿Por qué? Porque uno tiene que haber sufrido para comprender el sufrimiento y yo creo que todo tiene un momento”, fueron las palabras de Scioli frente a su militancia juvenil. Palabras que por sí solas mostraron lo que ya era más que evidente: la candidatura presidencial del gobernador. El tono mesiánico para el 2015.

    Tras el acto de lanzamiento, desde los búnkeres sciolistas desplegaron a los días posteriores encuestas que ubican a Scioli como ganador de la interna del Frente para la Victoria y, a su vez, primero en la intención de voto para las presidenciales. Por ejemplo, la Consultora Aresco de Federico Aurelio otorgó el 25% a Scioli, mientas en segundo lugar ubica a Sergio Massa con el 21% de los votos, en tercer lugar Mauricio Macri con el 19,4 y en cuarto lugar Julio César Cleto Cobos con el 15. Una buena señal para los armadores políticos del sciolismo que -hasta hace pocas semanas- reconocían que los números estaban ubicando en segundo lugar al Gobernador por debajo del tigrense. La guerra de encuestas también participa.

    La cuestión de las encuestadoras en este tiempo ha pasado a formar parte de las herramientas de campaña de los distintos candidatos. Las encuestas que despliegan desde el sciolismo muestran a Scioli en primer lugar, las encuestas que expanden desde el massismo ubican a Massa en primer lugar y así… Las consultoras toman parcialidad y hasta por momentos muestran de manera evidente para qué equipo juegan. Si bien son estudios relativos y están sujetas a quién las manda a hacer, es importante destacar que la repetición de esos resultados y a quién dan ganador influye en la percepción de muchos votantes a la hora de ir al cuarto oscuro y sumarse a ese “carro ganador” y votar por el que está primero. El efecto contagio.

    Scioli, quien hace más de cuatro años comenzó con sus planes para llegar a la Presidencia de la Nación, vive el guiño que le hacen las encuestas en este tiempo. Pero el escenario es complicado y en lo único que todas las consultoras coinciden, es que quién gane lo hará por pocos puntos sobre el segundo y no le será suficiente para lograr el triunfo en primera vuelta. El ballotage debutará en 2015.

    Pero los dilemas de Scioli no sólo se posan sobre su carrera presidencial o romper con “la maldición” de los gobernadores bonaerenses que nunca pudieron ganar una elección presidencial y llegar al Sillón de Rivadavia. En la política, se sabe, los referentes y candidatos propios en los distintos territorios son fundamentales a la hora de ejercer el poder nacional. El dolor de cabeza para el gobernador en este terreno tiene nombre y apellido: Martín Insaurralde. La novela de los coqueteos políticos del lomense.

    Insaurralde goza de ser uno de los pocos candidatos al que las encuestas de todos los colores le sonríen. Su alta intención de voto, producto de su candidatura en el FpV para las legislativas del 2013, su relación con la bella modelo Jesica Cirio y sus raid en programas de espectáculos (reconozcámoslo) hacen que, hoy por hoy, sea el competidor para la gobernación bonaerense con más chances. La suerte del principiante no puede fallar.

    Durante toda la campaña de las elecciones 2013 y en los meses posteriores el lomense se mostró junto a Scioli. Ambos le sacaban el jugo a ese amor político. Incluso, desde calle 6 y desde Lomas de Zamora manifestaban que “Insaurralde es el candidato a gobernador de Scioli”. El novio de Cirio aprendió muy bien las técnicas de movimientos políticos del gobernador, las anotó, las estudió y ahora -cosas de la vida- las usa en contra de su mentor estilístico. Sumergido en una novela de incesantes coqueteos con el Frente Renovador de Massa y en esquivar -a lo Scioli- cualquier definición concreta sobre en qué espacio estará para las elecciones bonaerenses, Insaurralde hace su juego, se cotiza, se envalentona y hasta se mira sentado en el Sillón de Dardo Rocha. Pituca cree que es el mejor, el mejor culo para ese sillón…

    Del ya viejo romance que mantuvo con Scioli, el lomense encontró un nuevo amor político que le promete más glorias. Desde hace semanas los coqueteos con el massismo son más frecuentes. Las versiones sobre su fuga se van instalando paulatinamente en el ambiente político-periodístico y rebotan hacia la sociedad. Desde el entorno de Insaurralde, incluso, dejan trascender que “ya es un hecho” y “sólo es cuestión de tiempo” para efectuar la fuga: fin de año sería la ocasión. Además, hay versiones de que en el encuentro entre Scioli e Insaurralde que tuvo lugar el lunes 4 de agosto en la sede del Banco Provincia en Capital Federal, el lomense le habría blanqueado al gobernador su decisión. Eso sí, para ejercer el menor daño posible a la imagen de ambos, se acordó que la fuga sería paulatina y en los últimos días de este 2014. Una ruptura en buenos términos.

    También hay versiones que en ese famoso café que anunció el propio Scioli, que luego en realidad fue un té, el gobernador, molesto y en tono fuerte le pidió “definiciones” concretas a Insaurralde sobre dónde está jugando. Envalentonado y pretencioso, el lomense respondió con la misma tónica, le pidió “definiciones” sobre su caudal político, sobre el armado electoral, definiciones sobre quiénes serán los apoderados de las listas del FpV en el territorio bonaerense y si existirán colectoras. Scioli, consciente de que esas definiciones dependen de las más altas esferas de La Rosada (donde ya no lo quieren a Insaurralde), no pudo asegurarle ninguno de esos pedidos. “Martín va a estar con nosotros mientras podamos asegurarle que podrá ser el candidato a gobernador”, dijeron poco tiempo atrás en los despachos de primera plana de calle 6. El escenario, según se observa, muestra que esa seguridad ambiciosa que busca el lomense, el sciolismo no se la puede brindar. Una relación terminada por falta de satisfacciones.

    Si es que finalmente Insaurralde decide irse con Massa y busca ser la figura cotizada de ese espacio, el dilema de Scioli por tener un candidato propio para la gobernación, pasará a ser un verdadero dolor de cabeza. Desde el sciolismo ya deslizan algunas réplicas ante la eventualidad de la fuga del lomense. De a poco comienzan a espetarle que su jugosa actualidad política se debe a la “militancia” que hizo el gobernador por su campaña. Además, advierten que “traicionar” a Scioli no es lo mismo que traicionar a otro político. Esta insinuación se basa en la figura que el gobernador supo construir a lo largo de su carrera política: ser un hombre no confrontativo, que soporta ataques y embates, que busca el consenso y el diálogo, que es mesurado y leal. Según el propio sciolismo, “traicionar” a alguien así puede transformarse en un búmeran político-electoral. La causas de la ruptura.

    Ante la posible orfandad de un candidato propio para el Sillón de Dardo Rocha, Scioli empezó a brindar distintos guiños a otros postulantes del Frente para la Victoria. Hace unas semanas endulzó la oreja del intendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi, hijo del caudillo Juan José, durante el encuentro con la agrupación de intendentes Los Oktubres. “Estás con corbata, ya te vestís de gobernador”, le dijo Scioli al momento de saludarlo. A otro que le guiño el ojo fue al intendente de La Matanza y presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza. Esta semana, en un acto en el distrito más poblado de la Provincia, el gobernador le dejó un claro mensaje: “Quien gobierna La Matanza y con este nivel de resultados y de apoyo puede tener el respaldo y aspiración para poder llevar adelante la provincia de Buenos Aires con toda su complejidad”. En busca de un sucesor.

    Pero a diferencia de Insaurralde, a quién el kirchnerismo duro y La Rosada ya no quieren, Mussi hijo y Espinoza también son pretendidos y seducidos por otros candidatos a presidente del Frente para la Victoria. Julián Domínguez y Sergio Urribarri también les dejaron guiños de candidatura a los dos intendentes. Incluso, avanzaron más allá y hasta se sentaron con los mencionados para diagramar posibles tácticas y armados electorales. Otro que compite en el territorio bonaerense es el titular de la ANSES, Diego Bossio, quien va afinando su campaña para la gobernación a buen ritmo. Pero el tandilense, al menos por ahora, está más en sintonía con el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. Ambos se muestran juntos en distintos actos y publicidades en internet. Una fórmula Nación-Provincia que apunta a plasmarse.

    El viernes que pasó, Scioli e Insaurralde se mostraron juntos en la inauguración de la primera Escuela de Policía local de la Provincia en Lomas de Zamora. Si bien hay foto conjunta, las gacetillas oficiales de ambos referentes políticos marcaron una distancia. Desde la gobernación mostraron la foto de Scioli junto al lomense, mientras desde Lomas mostraron una de Insaurralde dando su discurso y alejado del gobernador en la imagen. El miércoles, otro dato curioso surgió sobre el tablero, ambos políticos participaron de la Jornada Internacional “Los parques industriales y tecnológicos: actores clave del desarrollo local”, organizada por el FAPI y el BID y realizada en Pilar. Las gacetillas de los dos equipos de comunicación no nombraron al otro y tampoco hubo una foto conjunta casual, esas que a Scioli y a Insaurralde les gusta mostrar. Distancias y acercamientos.

    Scioli lanzado de lleno en su carrera presidencial tiene un camino bifurcado con dos desafíos grandes. Por un lado, apuntar a crecer en la intención de voto y soñar con un triunfo en el 2015, y por el otro, tener un candidato propio en la provincia de Buenos Aires, que, nada más y nada menos, es el principal bastión electoral del país. El dilema de Scioli por ahora no está resuelto.-

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