19 Nov. 2018 | 21:52
19 Nov. 2018 | 21:52
Bitácoras bonaerenses

¿Con aplazo, sin aplazo? Las dudas y discusiones de una reforma explosiva

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  • Las versiones de la eliminación de los aplazos en las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires generaron nuevos capítulos de cruces y acusaciones entre sciolistas y massistas, a quienes se sumaron dirigentes de otros espacios políticos. Confusión sobre el texto que cambia el sistema académico provincial. ¿De qué se trata concretamente?

    Scioli le sigue extendiendo la mano a la escuela primaria.
    Scioli le sigue extendiendo la mano a la escuela primaria.

    Nuevamente la escena política bonaerense encontró un tema para poner la lupa y sumergirse en discusiones, acusaciones y cruces políticos. Esta vez la temática abarca un escenario más amplio, que supera las barreras del tablero político e incide de manera directa en la sociedad: la reforma académica en las escuelas primarias. Resonancia expansiva.

    El jueves, cuando parecía que empezaba a caer la semana, el diario Clarín publicó en su edición que “no habrían más aplazos” en la escuelas de la provincia de Buenos Aires desde el año 2015 y dio a conocer en sus páginas extractos de la resolución de la Dirección General de Cultura y Educación que modifica el régimen de calificación. La noticia estalló rápidamente en toda la arena política bonaerense y nacional. Los medios periodísticos –grandes, medianos y chicos– se hicieron eco de la noticia y empezó el quilombo. El poder de la corporación mediática, más presente que nunca.

    El título y la intencionalidad que el conglomerado periodístico le dio a la nota fueron suficientes para que rápidamente surgieran distintas posturas livianas acerca de la resolución educativa. ¿Cuál fue la polémica? Que presuntamente van a dejar de existir los aplazos en el sistema educativo de las primarias bonaerenses. Además, en base a la nota publicada y algunos trascendidos, se sostuvo que los profesores no iban calificar más con las notas 1, 2 y 3, y que la nota mínima iba a ser 4. La confusión y las conjeturas, protagonistas.

    Prestos a observar cualquier movimiento fallido de Daniel Scioli, desde el massismo –rápidos y ágiles– salieron a criticar la resolución ministerial: “Estamos frente a un serio retroceso educativo a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires en particular y, sin dudas, esta nueva normativa viene a nivelar hacia abajo, generando un detrimento en los niveles de educación y capacitación”, sostuvieron críticos en un comunicado conjunto los legisladores bonaerenses del Frente Renovador. El propio Sergio Massa, desde San Juan, salió a cuestionar la iniciativa: “No da lo mismo aprobar y no aprobar en el colegio (…) Hay que hacer un llamado a la reflexión para que aquellos que tomaron una decisión equivocada, asuman el error, lo corrijan y tengamos la posibilidad de construir una sociedad en la que premiemos el esfuerzo y a aquel que genere un espíritu de superación”, dijo el tigrense. Ráfaga de misiles massistas contra Scioli.

    El duelo verbal era lo que primaba en la escena. El propio Scioli aceptó el desafío massista y respondió las acusaciones. Sin nombrarlo con todas las letras, pero refiriéndose a Sergio Massa, el Gobernador respondió desde Mar del Plata: “Según me informó la ministra (Nora De Lucía) esto se viene trabajando desde el 2009 y tuvo el respaldo de todas las fuerzas políticas, pero ahora (Massa) dice que no sabía o se opone”. El cruce de los líderes se plasmó.

    En medio de la confusión y los cruces, la propia directora de Educación y Cultura bonaerense, poco adepta a salir a hablar de gestión en los medios periodísticos, tuvo que explicar algunos puntos polémicos de la resolución que dictó su cartera. La coqueta funcionaria aseguró que “no se eliminan los aplazos”, en el marco del nuevo “régimen académico del nivel primario”. “Priorizamos el saber, no la nota”, indicó, y aclaró que “los aplazos van a seguir figurando en el boletín”. Como dato no menor, aseveró que el tema “se trabaja desde el 2009 en todas las escuelas” y cuenta “con un voto del 90 % de los docentes favorable para ir por este sistema”.

    Pero las explicaciones que intentó brindar la ministra no fueron suficientes para calmar las olas que se desataron en el mar de esa noticia. Mientras todos los medios periodísticos intentaban explicar cómo sería el cambio del régimen académico en el nivel primario, los cruces verbales entre los distintos espacios conformaban el banquete que tanto les gusta deglutir a los políticos. La mesa estaba servida.

    En ese frenético interín, desde los bloques legislativos del Frente Renovador en una redacción a velocidad luz, presentaron un proyecto de ley pidiendo la derogación de la resolución 1057/14 de la Dirección de Escuelas. Los legisladores, voceros del massismo, acusaron que “la de Nora De Lucía es una línea que deja de lado las exigencias a los chicos y los reemplaza con algunas medidas que no van a servir” y, además, volvieron a hacer hincapié en que “virtualmente se van a eliminar las repeticiones”. En ese escenario, el recientemente incorporado al Frente Renovador, Walter Martello (hay muchos que aún están sorprendidos por su arribo), afinó la puntería y dijo que el nuevo sistema de evaluación no es inclusivo: “La decisión adoptada por el gobierno de Daniel Scioli genera profunda preocupación en la comunidad educativa. Están condenando a las próximas generaciones de bonaerenses a recibir una educación con un sistema de evaluación laxo que no refleja en lo más mínimo la acreditación real de los conocimientos que deben adquirir los alumnos”, dijo el exintegrante de la Coalición Cívica. Descarga de munición gruesa contra la ministra.

    Presos de la nota de Clarín, de sus repercusiones, de los cruces del massismo y ante el escaso resultado que dieron las primeras explicaciones de De Lucía, el jueves agitó su marcha y desde la Gobernación bonaerense alistaron una conferencia de prensa para intentar calmar las aguas. Sobre la media tarde el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, junto a la propia De Lucía, detallaron la resolución polémica. Contundente, el armador político de Scioli aseguró que la iniciativa “no elimina el desaprobado ni la repitencia” y que “se busca que los chicos aprendan más y mejor”. El ministro coordinador dijo que “la medida fue tomada por el Consejo General de Educación y fue mal interpretada”, y que “no importa si esa mala interpretación fue hecha con buena o mala fe, tengo mi opinión formada al respecto pero prefiero dejarlo para otro momento”, dijo Pérez, en un sutil mensaje dirigido al massismo. En una nueva oportunidad, la directora de Cultura y Educación tuvo que explicar la resolución que su cartera decretó: “La nueva medida se basa en la calidad: ya no vamos a evaluar desempeños globales sino saberes particulares; vamos a evaluar área por área, esto sólo se aplica entre 4to y 5to grado. Lo que cambia es la escala, es más corta, pero del 4 al 6 es desaprobado, sólo se aprueba con 7 o más”, dijo, un poco más clara, De Lucía. Explicaciones en una segunda oportunidad.

    El jueves no terminó ahí, la celebración del Día del Maestro, de manera paradójica, se centró en un tema clave para la educación bonaerense. Pero, ¿cuál fue la postura de los representantes gremiales de los docentes? Desde el mayor de los sindicatos –la SUTEBA conducida por Roberto Baradel– presentaron dos puntos de opinión sobre la problemática marca Clarín que se desató. Por un lado, manifestaron un apoyo a la modificación del régimen académico de la educación primaria, la cual consideran que “abre una etapa de debate y análisis de los docentes y la comunidad educativa que posibilita avanzar en propuestas efectivas para una educación pública de calidad”. Por el otro, cuestionaron las posturas político-mediáticas al respecto: “En lugar de esta consideración, sectores políticos y mediáticos centran el planteo en el regreso del aplazo como concepción estigmatizante y mecanismo punitivo y selectivo del sistema, y, en consecuencia, con cuestionamientos a la educación pública y a la responsabilidad docente”, apuntaron. Bajo este escenario, con alto grado de indignación, el secretario general del SUTEBA apuntó de lleno a todos los sectores políticos y toda la novela de jueves que se desató sobre la reforma: “Creo que la profundidad que se le está dando a este debate para esta reforma fue muy pobre. Da bronca e indignación que se tome en clave electoral un tema tan complejo como la educación en nuestro país. Hay que pensar en cómo generar las condiciones para que los chicos puedan aprender”, expresó, categórico. La voz de los gremios sonó en el ambiente.

    ¿Pero qué dice concretamente la Resolución 1057/14 de la Dirección de Escuelas? Veamos: en su Capítulo VI

    En el Punto 9 menciona un primer ciclo de calificación que será conceptual y que se establece en la siguiente escala: Regular (categoría correspondiente a la desaprobación), Bueno (categoría correspondiente a la aprobación) y Muy Bueno (categoría correspondiente a la aprobación). En el Punto 10, sostiene que en el segundo ciclo, según la resolución textual, la calificación será numérica estableciéndose la escala de 4 (cuatro) a 10 (diez) en número naturales. Allí apunta cuál será el valor de categoría de cada escala: 4 (desaprobación), 5 (desaprobación), 6 (desaprobación), 7 (aprobación), 8 (aprobación), 9 (aprobación) y 10 (aprobación). Seguidamente, el Punto 11 de ese capítulo refiere a que “se realizarán tres informes de evaluación y calificación que serán coincidentes con la finalización de cada trimestre, según calendario de actividades docentes, y un cuarto informe, que será el informe final”. Agrega: “Las calificaciones resultantes de dichos informes serán comunicadas en la Libreta de Trayectoria Escolar del alumno, así como las apreciaciones cualitativas de los avances. En el Punto 12, dice que “el informe final se completará al finalizar el Ciclo Lectivo de segundo a sexto año”. En el Punto 13, el más importante para ser si se eliminan o no los aplazos, sostiene: “La promoción o no de los alumnos de segundo a sexto año se informará en la Libreta de Trayectoria Escolar. Al finalizar el primer año de Educación Primaria no se consigna promoción, debido a que compone una Unidad Pedagógica con el segundo año”. La resolución trascrita textual I.

    En esa línea, otro punto importante surge del texto. El Punto 20 sostiene que “si antes del inicio del ciclo lectivo siguiente, el alumno de 2°, 3°, 4°, 5° ó 6° no diera cuenta de los progresos necesarios en relación con los indicadores de avance estipulados en el Diseño Curricular y con los criterios adoptados en el Proyecto Institucional en 2 o más áreas, no promoverá al año inmediato superior o al nivel secundario correspondiente”. En el Punto 21, el texto apunta: “En caso de que el alumno de 2°, 3°, 4°ó 5° no logre los aprendizajes previstos y esperados en un área de las prescriptas en el Diseño Curricular, promoverá al año siguiente debiendo formar parte de un espacio formativo específico diseñador por la institución para alcanzar los contenidos del áreas de los que no se ha apropiado”. “Si al finalizar ese Ciclo Lectivo el alumno no lograra los avances suficientes en sus conocimientos se evaluará la permanencia en el año que cursa”. En el Punto 22, el texto aclara que “en el caso de los alumnos se sexto año no podrán acceder a este sistema de Promoción Acompañada por tratarse de una instancia de finalización de Nivel”. La resolución trascrita textual II.

    Como se verá, más allá de las posturas, las polémicas, los desacuerdos y las críticas que puedan haber sobre este tema, la resolución no dice en ningún lugar que se eliminarán los aplazos en los grados de las escuelas primarias bonaerenses, que fue la connotación que Clarín le dio a su nota y que la mayoría de los medios y políticos acataron, muchos –incluso– sin leer el texto original. Sí hay un cambio en el sistema de calificación y en la denominación del boletín de notas. Pero un tema tan sensible y de suma importancia para los niños que habitan la Provincia y para la enseñanza que se les va a dar en las escuelas, tiene que tener la seriedad necesaria y responsable, para que ahí –recién– se debatan las distintas posturas sobre la temática. Generar confusión, comunicar mal una medida de gobierno o usarlo políticamente no es el mejor camino.

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